Al final, siempre hay recompensa; aunque tarde en llegar. Algunos podrán decir que 434 días no representan una larga espera, mientras que para otros imaginarla sería eterna. Solo Franco Colapinto sabe medir ese tiempo que pasó desde su inesperado debut en la Fórmula 1, cuando James Vowles era señalado por la prensa inglesa por un movimiento de piezas demasiado arriesgado, hasta este día en el que fue confirmado como piloto titular de Alpine en 2026. De lo que no hay dudas es de que llegó lo que merecía. Y, de yapa, Argentina tendrá un representante desde el arranque del campeonato después de 25 años.
En estos 14 meses y ocho días, el piloto bonaerense nunca tuvo la posibilidad de correr cómodo, de subirse al auto sin sentir esa necesidad de demostrar, de pensar que un error podía bajarlo del auto. Es cierto que nada de eso le asegura este vínculo con Alpine como piloto de carreras, porque la F1 puede ser despiadada, pero el argentino cumplirá con su sueño de verse entre los nombres con un asiento asegurado para el inicio de un Mundial por primera vez, como no pasaba con un compatriota desde Gastón Mazzacane en 2001, pese a que el platense -luego- no completó la temporada y dejó la categoría después de las primeras cuatro carreras en un país en plena crisis económica y sin apoyo financiero.
La realidad de Franco es otra; incluso diferente a aquella de cuando dejó el país a los 14 años. Sin embargo, nunca abandonó su esencia y esa argentinidad le permitió asegurar su futuro: su frescura capturó primero a las marcas argentinas para darle el espaldarazo necesario para llegar y luego a la Fórmula 1, que se enamoró de su persona y de sus resultados, con aquellos cinco puntos en sus primeras cinco carreras.
Hubo peces gordos que quisieron aprovechar lo ocurrido a esa altura del año pero en su temporada debut, con sus choques en Interlagos y Las Vegas, para bajarle el precio y volver a aquella infundada creencia de que Vowles se había equivocado en elegir un joven de la Academia Williams y, sobre todo, un sudamericano, para un equipo que podía tener a europeos como Mick Schumacher.
Colapinto resistió a esos embates entonces y también este año, tras firmar con Alpine como piloto reserva y unos meses, después cuando el equipo francés decidió que reemplazara a Jack Doohan a partir del sexto gran premio, como reemplazo. Y, como no pudieron meterse con su rendimiento con el peor auto de la categoría, eligieron el dinero. El dinero, justo, con un pibe nacido en el país tercermundista más austral del mundo, como si los dólares no fueran un requisito obligatorio para quien quiera meterse en el mundo del automovilismo.
Vamos Nene 🇦🇷@FranColapinto completes our 2026 driver line-up, bringing further stability and continuity to the team for the new regulation era. pic.twitter.com/TwshFWYQN2
— BWT Alpine Formula One Team (@AlpineF1Team) November 7, 2025
Franco eligió el silencio y se recluyó en el trabajo: fue a Enstone, la sede inglesa de Alpine, y habló con los ingenieros en la fábrica para hacer que el auto se sintiera lo más cómodo posible, para que un coche con un desarrollo del que no había participado se amoldara a él. En definitiva, para lograr avances en su rendimiento personal y permitirse hasta superar a Pierre Gasly, un compañero presente en la estructura desde 2023 y con la experiencia a cuesta de 173 grandes premios en la F1, 151 más que él.
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Franco Colapinto sigue en Alpine
Y aunque el presente le entregue cuatro últimas citas difíciles -en México, por nombrar la más reciente, estuvo a 37 segundos de Lance Stroll, que se ubicó justo delante de los Alpine-, la esperanza está puesta en 2026. Con un auto nuevo por las modificaciones reglamentarias y motorizado por Mercedes, el fabricante que provee actualmente al bicampeón McLaren, Colapinto participará además por primera vez de las pruebas de pretemporada, claves para los últimos ajustes antes de que el Mundial ponga primera. Será la primera oportunidad que tendrá de demostrar su nivel en la F1 en igualdad de condiciones; no solo porque arrancará por primera vez como titular, sino porque habrá participado del desarrollo del auto, un factor clave en el conocimiento al detalle del funcionamiento del monoplaza en una nueva era.
Aquí en Brasil, que hace un año lo golpeó a la distancia con la triste noticia de la muerte de su abuelo, el destino quiso hacerle un regalo. El curso de los acontecimientos puede ser inexplicable, es cierto, pero aquí y ahora Franco Colapinto obtuvo el lugar por el que tanto luchó, el que deseó cuando le dijo a sus papás, Aníbal y Andrea, que estaba listo para dejar el nido a los 14 años porque si quería tener una chance de llegar a la Fórmula 1 debía estar en Europa. Ocho después, ese lugar es suyo y de nadie más.









