Pinamar arranca la temporada con playas llenas, reservas hechas desde octubre y una pregunta que se repite entre los turistas: «¿Cuánto cuesta pasar un día de playa?». La respuesta depende de cómo se organice la jornada: si se cocina en casa, se compra en el súper, se arma una parrilla o se almuerza bajo una sombrilla en un balneario. Desde la arena, los precios muestran un abanico amplio que permite elegir.
La opción vianda: súper, heladerita y mate. Para quienes eligen llevar comida a la playa, los supermercados y comercios de cercanía marcan la cancha. Los precios relevados en Pinamar en una recorrida de Clarín por supermercados de la ciudad muestra que ésta sigue siendo la alternativa más económica.
Los productos prácticos y frescos siguen siendo los más elegidos. Si el plan es el infaltable sándwich, hay que empezar por el pan: el lactal ronda los $ 3.000 y el medio kilo de pan común sale $ 3.500.
En los fiambres, un cuarto kilo de paleta ronda los $ 3.000 y un cuarto de queso se consigue entre $ 3.000 y $ 4.000. Si se compran por 100 gramos, el queso de máquina cuesta entre $ 2.000 y $ 2.500, mientras que el jamón arranca en $ 2.000 y puede llegar hasta los $ 3.000 en marcas premium. En el salame, los precios van desde $ 1.200 o $ 1.300 los 100 gramos y el cuarto va desde $ 3.000 a $ 3.250. Para los que optan por el tradicional sándwich de milanesa, arrancan en $ 7.600 el kilo de las de pollo o cerdo y llegan a $ 15.800 las de carne.
Quienes prefieren hacer una picadita frente al mar, una tablita armada en el super con queso, paleta, jamón, salame y algunas aceitunas, para unas tres personas, cuesta $ 9.300.
En las bebidas, la gaseosa de 1,5 litros se consigue a $ 4.000 y el agua mineral cuesta entre $ 2.000 y $ 3.500 el litro. Y para armar el mate de la tarde, la yerba cuesta entre $ 2.500 el medio kilo y entre $ 5.200 y $ 6.000 el kilo. En frutas y verduras, la banana cuesta $ 3.590 el kilo y la naranja, $ 2.600.
En la arena y con las reposeras alineadas, la familia Vega hace cuentas sin dramatizar. Llegaron desde Campana el 29 de diciembre y, como casi todos los veranos, volvieron a elegir Pinamar. “Siempre venimos acá, la experiencia es buena”, cuentan mientras los chicos van y vienen entre el agua y la orilla. Para bajar costos, trajeron heladerita, frutas, algo para tomar y mate. Aun así, el gasto se siente. “Entre el chocolate que te piden los chicos, la ensalada de frutas, un choclo o algún churro, podemos gastar unos $ 50.000 durante el día entre los cuatro. A la noche, más o menos lo mismo, depende si comemos en el parador o afuera”, explican.
Liliana, que viajó desde Tierra del Fuego con su familia, eligió el balneario Cocodrilo por su identidad y precios. “Comer acá se nos hace barato y en el supermercado también. No veo algo exagerado en los precios”, asegura.
Parrilla o rotisería
Para los que no resignan el ritual del asado, los precios de la carne son un dato clave. El kilo de asado cuesta $ 15.890 y el vacío, $ 17.890, también en el súper.
El carbón es otro ítem a tener en cuenta: el de 4 kilos cuesta entre $ 4.000 y $ 5.500, mientras que el de 5 kilos ronda entre los $ 5.000 y $ 6.000.
La alternativa es la rotisería: un vacío al horno con papas sale $ 22.000, una tortilla de papa $ 10.000 y la docena de empanadas, $ 31.200. Una opción práctica para quienes quieren evitar el fuego y los tiempos. Si se quiere cocinar algo más sencillo, y barato, en casa, los paquetes de fideos de medio kilo cuestan unos $ 2.500.
Claudio Ferrari veranea en Pinamar hace cinco décadas y dice que la clave es la organización. Foto Fernando de la Orden Para Claudio Ferrari, que llegó desde CABA y veranea en Pinamar desde hace cinco décadas, la clave está en la organización y en no perder de vista las promociones. “Hacemos economía: asaditos, alguna rotisería, buscamos descuentos bancarios”, cuenta. Según el plan y si hay chicos de por medio, el gasto puede variar mucho. “Un día podés gastar $ 300.000 tranquilos, pero si te delirás, llegás a $ 800.000”, admite. Viajar en grupo también ayuda: comprar en conjunto, cocinar algunos días y traer cosas desde casa permite achicar el presupuesto.
Dulce de playa: churros y chipá, los clásicos que no fallan
Caminar por la orilla también tiene su costo. Un clásico de la playa, el choclo se consigue entre $ 5.000 y $ 6.000 la unidad. La media docena de churros cuesta entre $ 4.000 y $ 7.500, mientras que la docena completa va de $ 8.000 a $ 14.000, según el vendedor.
El choclo, clásico playero. Foto Federico López Claro El chipá aparece como una alternativa fuerte, sobre todo para personas celíacas. Julián Rivero, vendedor de “El Rey de la Chipa”, cuenta a este medio que la docena cuesta habitualmente $ 12.000, pero admite que “en temporada sube a $ 15.000 porque hay mucha demanda. Este año vino mucha gente”, explica. El verano pasado la docena costaba $ 10.000: una inflación chipá del 50%.
Los churros cuestan entre $ 8.000 y $ 14.000 la docena. Foto: Fernando de la Orden Un poco más allá de la playa, la familia Russo vive su primera experiencia en Pinamar. Se alojan en un departamento y eligieron pasar el día en un balneario, pero con una rutina tranquila. “Somos bastante gasoleros porque él cocina”, dicen entre risas. Desayunan bien temprano, cada uno hace su caminata o yoga y recién después bajan a la playa. Con algún gusto inevitable –los churros nunca fallan– calculan que el día completo puede rondar los $ 70.000.
Alquilar sombra: cuánto cuesta estar cómodo en la playa
El alquiler de carpas y sombrillas marca una gran diferencia en el presupuesto diario. En el balneario El Atlántico, uno de los históricos de Pinamar, las carpas de enero están prácticamente agotadas. El precio mensual es de $ 1.800.000 y la quincena cuesta $ 1.100.000. Las sombrillas salen $ 1.300.000 el mes, $ 800.000 la quincena y $ 80.000 por día.
Ocupación plena. En el balneario Posta Norte Norte. Foto Federico López Claro “Desde octubre tengo todo ocupado, como nunca había visto”, dice el encargado mientras señala el plano del balneario. Comer en su parador implica un gasto de entre $ 30.000 y $ 35.000 por persona, que puede subir a $ 40.000 si hay bebida alcohólica. Merendar cuesta alrededor de $ 18.000 por persona.
En Cocodrilo, uno de los paradores más tradicionales de Pinamar, los precios son más accesibles: la carpa para seis personas cuesta $ 86.000 por día y la sombrilla $ 52.000 por día. Por semana, la carpa sale $ 465.000 en la primera quincena y $ 578.000 en la segunda. “Subimos un 30% respecto al año pasado, pero la gente vuelve y tenemos todo completo”, explica Claudia, su dueña.
Almorzar en este parador cuesta entre $ 25.000 y $ 30.000 por persona. “Hoy comer acá y comer en Miami sale lo mismo”, afirma, aunque aclara que su objetivo es que el balneario esté lleno y la experiencia sea buena.
En Negroni, la carpa cuesta $ 120.000 por día y la sombrilla $ 50.000, con descuentos por medios de pago. Y en La Posta del Mar, su propietario Martín Melia destaca que “los precios están pesificados y eso favorece el consumo”. Almorzar también oscila entre $ 25.000 a $ 30.000 y las carpas mensuales se ubican entre $ 1.600.000 y $ 1.800.000.
En el centro de Pinamar, Olinda Ramallo, llegada desde Florencio Varela, cuenta que eligió comprar en un mayorista antes de viajar. “Traje cosas de allá porque es más barato. Si no vivís acá es difícil sobrevivir. Un kilo de milanesa está $ 15.000”, dice.
Rocío García, que viene todos los años con varias familias amigas del colegio de sus hijos y todos alquilan en conjunto las carpas, calcula que un almuerzo sin alcohol para cuatro personas ronda los $ 60.000. “Nos parece accesible, Capital Federal es más caro”, compara.
Juan Manuel Tarantino, de Chivilcoy, resume el gasto diario con su pareja: “Entre playa, almuerzo y salir a cenar, unos $ 150.000 por día«. Sin embargo, advierte que “con hijos seguro que el costo es mucho mayor”.
Pinamar ofrece opciones para todos los bolsillos. Un día de playa puede resolverse con una heladerita y una vianda económica, con una parrilla compartida o con una carpa frente al mar y almuerzo servido. La clave está en planificar.










