David Walter Aguirre, docente universitario con una extensa carrera en diferentes casas de estudio, fue hallado muerto y con las manos atadas el pasado 4 de marzo en su departamento, ubicado en el barrio de Caballito. Tras las primeras pruebas recolectadas los investigadores siguieron la pista de un presunto «viudo negro» y, este martes, la policía detuvo al principal sospechoso y a un cómplice, que lo habría ayudado a esconderse en las últimas semanas.
Según pudo conocer PERFIL, los arrestos estuvieron a cargo de efectivos de la División Investigaciones Comunales 6 (DIC6) de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires y se dieron tras el allanamiento a una casa de la localidad de Loma Hermosa, en el partido bonaerense de Tres de Febrero. Junto al supuesto asesino aprehendieron a su amigo, que también estaba en el lugar.
Muerte en Caballito: qué reveló la autopsia del docente universitario asesinado en su departamento
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Desde el comienzo de la causa, a cargo de Fiscalía Nacional y Correccional N° 58, los integrantes de la fuerza de seguridad estuvieron detrás del hombre que ingresó a la vivienda de Aguirre, en la calle Hidalgo al 300, y que fue captado por las cámaras de seguridad del edificio. Las imágenes mostraron que entró junto al profesor el martes 3 de marzo por la noche y se fue solo al otro día por la madrugada.
Aguirre fue encontrado pasado el mediodía por César Tintilay, un empleado en la empresa de ciberseguridad Fenikso, de la cual era dueño. Las oficinas de la compañía funcionaban en un sector de su departamento y, tras recorrelo, observó que la víctima yacía en el piso de su cuarto con las manos atadas con precintos y un «trapo» que le tapaba la boca. Además, presentaba golpes en distintas partes del cuerpo.
La autopsia determinó que falleció por una «combinación de asfixia», provocada por la obstrucción de las vías respiratorias. Su atacante le pegó, le colocó una remera en la boca y después lo ahorcó ejerciendo presión con sus manos sobre su cuello. En ese sentido, las autoridades estimaron que no tuvo posibilidad de defenderse.
Tanto la puerta como otros accesos del departamento no fueron forzados. Tampoco se observó un desorden compatible con un ingreso violento, aunque si se registraron objetos revueltos dentro del inmueble, especialmente en su dormitorio. Al analizar los videos de vigilancia crecieron las versiones de que el docente habría caído en las manos de un «viudo negro», modalidad delictiva en el que una persona seduce o genera confianza con otra para dejarla inconsciente y robarle.
Aunque las fuentes cercanas al caso no establecieron aún si el hombre de 55 años conoció a su agresor a través de una aplicación, las redes sociales otras un encuentro casual, informaron que el principal sospechoso ya era buscado por otro hecho similar, en el cual la víctima resultó herida a balazos.

Aquel hecho también ocurrió en Caballito pero el 10 de febrero pasado, semanas antes del crimen del docente universitario. Las tareas de inteligencia incluyeron el análisis de las imágenes obtenidas por otras cámaras de la zona y la reconstrucción de los movimientos, mediante la cual se descubrió que el acusado permanecía oculto en la vivienda de Loma Hermosa.
Quién era el docente asesinado en Caballito
Además de ser dueño de Fenikso, David Aguirre daba clases en diferentes instituciones educativas, entre ellas la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde enseñaba Planeamiento a Largo Plazo, y en la Universidad de Flores (UFLO), donde era director de la carrera de Administración.
También era profesor asociado de la Facultad de Administración de la UFLO y adjunto interino de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), el Instituto Universitario Escuela Argentina de Negocios y el Colegio del Pilar. En total, tenía más de 26 años de experiencia como docente. De acuerdo a su perfil de Linkedin, estudió pero no concluyó Ingeniería Aeronáutica en la Universidad de Córdoba, y se recibió como licenciado en Economía en la Universidad de Morón.
En sus redes sociales se mostraba como un docente muy cercano a sus estudiantes y compartía fotos y videos con amigos y su familia. Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, la UFLO emitió un comunicado en el que el que lo definió como «un compañero comprometido, un profesional valioso y, sobre todo, una persona cercana, respetada y querida» por colegas y alumnos.
FP










