El último de los prófugos por el crimen del comerciante de San Isidro Víctor Emilio Cocozza (72) fue detenido esta madrugada por la Policía bonaerense. Se trata de un sospechoso de 28 años que se suma a otros dos de 27 y 25, un hombre y una mujer. El jueves, Cocozza, que vivía solo, fue asesinado a puñaladas durante un robo en su casa. El crimen fue descubierto por la Patrulla Municipal, que vio a tres personas en actitud sospechosa, las fue a parar y escaparon corriendo.
Marcelo Antonio Caruso (28) cayó en la madrugada de este domingo en Tomkinson al 1400, en la zona de la villa La Cava, en Beccar. Estaba siendo buscado como el tercer y último sospechoso del asesinato del economista y florista Cocozza, al que mataron en su casa de Jacinto Díaz al 1200. Caruso tiene domicilio en Tigre.
Su detención se suma a las de Tatiana Nicole Giménez (25) y Luciano Ezequiel Pérez (27), que cayeron el jueves.
Pérez fue el primero en caer. Fue luego de que una camioneta de la Patrulla Municipal de San Isidro viera a tres personas caminando con bolsas, mochilas y un televisor a las 0.45 de la madrugada del jueves.
Cuando los agentes fueron a identificarlos, salieron corriendo. Pero la Policía los siguió y agarró a Pérez, que terminó abriendo el camino para dar con los involucrados.
Los otros dos –un hombre y una mujer– escaparon en sentido a la villa La Cava. En el camino fueron descartando varias cosas robadas y herramientas que usaron para entrar a la casa de Cocozza.
En su mochila le encontraron una billetera con los documentos de una persona con domicilio en Jacinto Díaz al 1200.
Tatiana Nicole Giménez (25)Un patrullero fue al lugar y los agentes notaron el portón semiabierto de la casa de dos plantas y que no había ingresos forzados en el frente de la propiedad. Ante esta situación se dirigieron hacia la parte de atrás y y advirtieron que la puerta estaba abierta.
Al llegar a la cocina encontraron el cuerpo del hombre, rodeado de sangre. Los ambientes de la casa estaban todos revueltos. De inmediato se dio aviso a la fiscal de turno en San Isidro, Cecilia Chaieb, quien ordenó las pericias en el lugar y la autopsia al cadáver de la víctima.
El resultado preliminar de la autopsia arrojó que Cocozza fue asesinado de al menos dos puñaladas con un arma blanca.
El frente de la casa donde Víctor Emilio Cocozza (72) fue asesinado. Foto Guillermo Rodríguez Adami.Hijo de italianos, la víctima era un jubilado muy querido por sus vecinos, en el barrio donde vivió toda su vida, en San Isidro.
Cerca del mediodía del jueves, policías de investigaciones lograron ubicar a los familiares de la sospechosa mujer, a la que tenían identificada como «Tatiana». En el camino al lugar donde les marcaron que vivía, la vieron caminando en Alvarado y Neyer, en La Cava. Fue detenida en el acto e identificada como Tatiana Nicole Giménez (25), también con domicilio en Tigre.
Finalmente este domingo cayó Marcelo Antonio Carusso, el tercero de los sospechosos.
«Los detuvieron por que había un plan de patrullaje de las Brigadas de Operaciones Inmediatas (BOI) en el lugar. Fue clave para la investigación de la Fiscalía el soporte de las cámaras de seguridad. En la zona, en un radio de un kilómetro hay 397 cámaras, de las cuales 229 son nuevas y se sumaron en el último año», dijo a Clarín una fuente del caso.
Los elementos que la Policía encontró dentro de la mochila secuestrada a uno de los detenidos.Un barrio conmocionado
El crimen generó una gran conmoción en el barrio, donde la víctima era conocida por los vecinos que, según comentaron algunos de ellos Clarín, lo consideraban una persona buena, tranquila y a la que se la solía ver en la vereda lavando sus autos. Y si bien el jubilado vivía solo, al parecer en la plata alta de la vivienda, a pocas cuadras residen su ex pareja y una de sus tres hijas. Además, el jubilado tenía varios nietos. Padecía una leve discapacidad por haber sufrido polio de joven, explicó una conocida.
Los autos del jubilado asesinado en San Isidro.Foto Guillermo Rodriguez Adami.
Una de las hipótesis que hablan los vecinos es que Cocozza escuchó ruidos en la planta baja, donde vivieron sus padres. Al bajar se cree que se encontró con los ladrones, quienes lo atacaron hasta matarlo.
Cocozza residió toda su vida en la vivienda. Sus padres llegaron desde Italia. Él era economista y trabajó en el Jockey Club. Cuando se jubiló, junto a su ex esposa -con quien tenía una excelente relación, según los vecinos-, juntaban ramas en diferentes quintas para realizar ramos y venderlos en el Mercado de Liniers.
«Era muy tranquilo, buen vecino. Es una zona de barrio donde se conocen todos los vecinos. Salía a lavar los autos en la vereda, casi que vivía en la vereda. Se lo veía regando las plantas», aseguró la mujer consultada.
Otra vecina sostuvo que el barrio se volvió inseguro y que unos meses atrás intentaron entrar a robar a la propiedad lindante a la de Cocozza.
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Asesinan a un jubilado en su casa de San Isidro
«Víctor era un gran vecino. Era una muy buena persona, de ayudarte. Mis chicos estaban acá y lo veían arreglar la camioneta. A veces les regalaba caramelos. Me ha ayudado en cosas de la casa. Enterarme de esta noticia es una locura lo que pasó», sostuvo Marcos, otro habitante del barrio.
El hombre resaltó que a Cocozza le encantaban los autos antiguos. «Tenía una camioneta en la puerta (una Chevrolet C10 de fines de la década del ’60) y otros autos de colección en un depósito y los restauraba. Era un apasionado del tema», explicó.
Mientras tanto, en el interior de su casa quedan tres de sus vehículos y una camioneta Chevrolet en la puerta. Los vecinos no salen del asombro y del dolor por la muerte violenta y repentina del jubilado al que conocían desde siempre.










