Día 828: Una presidencia de buscas

Día 828: Una presidencia de buscas

“Persona que se vale de medios ingeniosos, y a veces poco escrupulosos, para ganarse la vida. Es el individuo que carece de oficio o beneficio fijo y vive de ‘el rebusque’”, dice el «Diccionario de lunfardo» de José Gobello. En los cuentos de Enrique Medina o en la obra de Jorge “El Turco” Asís, más particularmente en libros como “Los reventados”, se muestra al busca como un eslabón intermedio entre el trabajador y el criminal; es alguien que vive detrás de la oportunidad para salvarse. Desde el punto de vista psicológico, el busca es cortoplacista y no le importa vivir al borde de la legalidad si está detrás de una buena suma de dinero, que en el fondo es el único objetivo real.

Javier Milei comenzó utilizando su prestigio ganado como panelista político y luego diputado para vender cursos de trading del instituto de Mauricio Novelli, quien después sería uno de los máximos responsables del caso $Libra. Luego, hay varias personas que contaron que Karina Milei les quiso vender la candidatura. Entre ellos, el dirigente político y periodista neuquino Carlos Eguía. Luego, Karina se dedicó a cobrar las reuniones que Milei, como presidente, tenía. Incluso, quiso cobrar dos mil dólares por una reunión a Juan Carlos Pallarols, el orfebre que se dedica a hacer el bastón presidencial.

Más tarde, también en el marco del caso Libra, Charles Hoskinson, fundador de la plataforma cripto Cardano, dijo que Novelli le pidió 500 mil dólares para una reunión con Milei, y se conocieron mensajes filtrados del otro responsable de $Libra, Hayden Davis, quien aseguraba que la llegada a Milei costaba dinero y que quien tenía el acceso era la propia Karina.

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Como si todo esto fuese poco, luego vino el caso Andis y el 3% para Karina. Es decir, con sobreprecios en los medicamentos para discapacitados, se desviaba esa suma para la hermana del presidente. Todo eso se conoció por la filtración de Diego Spagnuolo, antiguo abogado de Milei y ex titular de la Agencia de Discapacidad (Andis). Fernando Cerimedo, dueño de La Derecha Diario y ex asesor digital de la campaña de Milei, confirmó la versión al testificar que Spagnuolo le había contado lo mismo en una charla. También circularon versiones de funcionarios del Anses enojados porque tenían que sacar dinero de su sueldo para hacer aportes a Karina.

Y con todo este recorrido, llegamos al caso $Libra propiamente dicho. Las pruebas son contundentes y cada vez aparecen más. Hay archivos en el celular de Novelli que indican que habría un pago de 5 millones de dólares a los Milei para que el Presidente emita el tuit de apoyo al memecoin $Libra, con el objetivo de que se valorice. Hay audios filtrados en donde Novelli cuenta que hay que mandarle 4 mil dólares a Karina Milei, supuestamente por otros temas. Además, están todas las llamadas que tuvieron entre Novelli y los hermanos Milei el día del anuncio de $Libra.

¿Por qué hacemos toda esta recapitulación? Porque pinta de cuerpo entero a qué tipo de gobierno es: uno que, según todo tipo de denuncias, hizo dinero con la venta de influencia, las candidaturas, la venta de reuniones, el retorno de los sueldos de los funcionarios, las licitaciones de medicamentos y que, en definitiva, tasó en 5 millones de dólares la palabra presidencial. Todo esto, sabiendo que había personas que ya tenían la información de lo que iba a pasar y serían las que salieran ganando.

Es como si se hubiese hecho una lotería paralela a la oficial y quienes la organizaron tuviesen comprados los números ganadores. Luego, necesitarían que la gente juegue. Para eso, sería ideal que una persona de prestigio la promueva. Ahí entró Milei, a quien se le acusa de usufructuar la investidura presidencial como recurso para valorizar su imagen.

Un video realizado con IA que intenta reconstruir el momento de la salida de $Libra muestra como Novelli habla con Milei por teléfono y le indica cuándo publicar el tuit que dio inicio a la estafa. «Borralo que se me fue de las manos», le indica el trader al Presidente luego del desplome de la criptomoneda. «¿Pero me van a pagar?», contesta Milei.

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La Justicia está investigando todo esto, pero, con tantas denuncias y acusaciones, es difícil pensar que todo sea mentira. Según estas denuncias, lo que estamos viendo es un gobierno con tarifario: precio para candidaturas, reuniones, dependencias estatales cuyos funcionarios tienen que pagar por sus puestos. Todo está en oferta, inclusive la propia palabra del Presidente.

En la última entrevista que le dio Milei a Luis Majul, el jefe de Estado dijo que si diera una conferencia hoy le pagarían «500 mil dólares”. Esto tiene relación con el caso $Libra, en el sentido de que Milei utiliza su lugar como Presidente para elevar el valor de su palabra: una palabra utilizada como producto de venta, como bien intercambiable por dinero. Por 500 mil dólares, si es una conferencia legal, y 5 millones, según el archivo de Novelli, si fuera algo ilegal.

En sus negociados, Milei pone el cuerpo como un empleado, como un cuentapropista, alguien contratado. Usa su marca personal, construida desde la Presidencia, para intercambiarla por dinero. Más allá de lo moralmente reprobable, hay un problema estético en transformar la institución de la Presidencia, la investidura presidencial de nuestro país, en un bien intercambiable, un producto más de compra y venta. Milei transforma la imagen presidencial, adherida a su propio cuerpo, en una presencia. Es decir, como un influencer que cobra dinero por asistir a un evento o boliche.

Hace poco, Milei fue a Madrid a hablar en un evento llamado Economic Forum, en el que la entrada valía 2.500 euros y estaba destinado a importantes empresarios. ¿Fue en calidad de presidente o de conferencista? ¿El viaje lo pagó el Estado o el bolsillo del propio Milei? Es decir, ¿Milei utilizó la investidura presidencial para hacer dinero con una conferencia y, encima, se ahorró el costo del viaje por ser presidente?

Según todas estas denuncias, es como si Milei fuese un presidente que hace horas extras y Karina su recaudadora. Milei utiliza su cargo para hacer negocios y Karina los cobra y los administra. Si se popularizó el término “robo para la corona”, por la frase que habría dicho José Luis Manzano y que Horacio Verbitsky utilizó genialmente en su libro, o luego se instaló el “robo para la orga” del kirchnerismo, esto es una suerte de robo para la familia, para los dos hermanos.

Como si fueran dos buscas que, de pronto, se encuentran en la Casa Rosada y están tomando todo lo que puedan antes de que se les termine. Ninguno de los dos tenía dinero antes de la llegada a la política. Ambos crecieron en la casa de un colectivero que logró ascender y hacer dinero con la compra de colectivos.

Evidentemente, hay algo que se fue gestando en esa familia: una ambición aspiracional de clase media que busca escalar sin un éxito económico acorde a sus pretensiones. Tal es así que la propia Karina buscó “pegarla”, por decirlo de alguna manera, en un programa de televisión de preguntas y respuestas. La búsqueda de dinero era por todos los medios. En el programa de Guido Kaczka,

Todo es muy gracioso si no fuera nuestro propio país. Pero es una suerte de grupo de aventureros, de buscas, como decíamos, detrás de salvarse. La descripción de Milei como un busca va en contra de la visión de un economista ideológico y hasta dogmático, como él se presenta: alguien que pone las ideas en la esfera de importancia más alta.

En el Argentina Week, Milei atacó a los empresarios y se mostró como moralmente superior, para avanzar más en este buceo que hacemos sobre su mente y sistema de creencias. «Rocca y Madanes, en convivencia con políticos ladrones, atacaron a los argentinos durante muchos años, pero se terminó. Se terminó esto, se terminó la Argentina corrupta», aseguró el mandatario en Nueva York.

Los chats y audios que revelan presuntos pagos de Mauricio Novelli a Javier y Karina Milei

¿Milei piensa que no está robando porque el dinero que proviene de $Libra se lo sacó a privados y no al Estado? En ese caso, ¿qué pensará del 3% para Karina, que sí es un dinero que proviene del Estado? Sin embargo, si analizamos el caso $Libra desde la filosofía de la escuela austríaca de economía, también sería visto como algo reprobable. Es decir, si Milei, en vez de un busca, fuese un fanático de su ideología, nunca hubiese hecho lo que hizo.

Para Murray Rothbard, la evaluación de lo ocurrido con la criptomoneda $Libra se centra exclusivamente en la propiedad y la veracidad del contrato. Desde la ética del derecho natural, el intercambio voluntario es el único pilar legítimo de la sociedad, pero este deja de ser voluntario en el momento en que existe un engaño deliberado sobre la naturaleza del bien intercambiado.

Para un rothbardiano, si la promoción de un activo omite que el ochenta y siete por ciento de las existencias están en manos de un grupo cerrado que planea liquidarlas apenas el precio suba por la entrada de nuevos ahorristas, no estamos ante una simple fluctuación de mercado, sino ante una agresión contra la propiedad privada ajena bajo la forma de fraude. El fraude es, en la teoría de Rothbard, un robo implícito porque se obtiene un título de propiedad sobre el dinero del otro mediante una falsa promesa o la ocultación de hechos materiales que habrían impedido la transacción.

Por lo tanto, si Milei utilizó su influencia para canalizar fondos hacia un esquema que beneficiaba a un entorno cercano a expensas de la desinformación de sus seguidores, su acción sería éticamente indefendible y violatoria del Principio de No Agresión. El libertarismo rothbardiano no otorga una licencia para estafar; por el contrario, exige una responsabilidad absoluta sobre las consecuencias físicas y contractuales de los actos propios, considerando que la protección del ahorro ajeno contra la depredación fraudulenta es la base de la justicia.

Por otro lado, la mirada de Friedrich Hayek se desplazaría de la moralidad individual hacia la salud de las instituciones y la integridad del sistema de información que es el mercado. Para Hayek, la función principal del orden social es permitir que los individuos coordinen sus planes basándose en señales de precios y reglas de conducta claras.

Cuando un líder político de su envergadura interviene para señalar un activo específico como el camino al éxito financiero, está cometiendo lo que Hayek llamaba la pretensión del conocimiento. Es una forma de soberbia intelectual creer que uno puede identificar el activo ganador en un mercado complejo y cambiante.

Al hacerlo, Milei distorsionó el proceso de descubrimiento espontáneo, sustituyendo la evaluación crítica y diversificada de los individuos por un sesgo de autoridad que terminó en una mala asignación de recursos a gran escala. Para el pensamiento hayekiano, lo más grave no es solo la pérdida monetaria, sino el daño al tejido de confianza que permite la evolución de herramientas útiles como las criptomonedas.

Si el público asocia las nuevas tecnologías financieras con esquemas de enriquecimiento rápido impulsados por el poder político, se genera un rechazo cultural que frena el progreso y fortalece la idea de que el Estado debe regularlo todo para proteger a los ciudadanos, lo cual es exactamente lo opuesto al ideal de libertad que Hayek defendía.

Desde ambas perspectivas, la conclusión tiende a ser crítica, aunque por razones distintas. Rothbard condenaría cualquier rastro de deshonestidad contractual como una violación de derechos humanos fundamentales, mientras que Hayek vería en la promoción de un activo particular una distorsión peligrosa de la competencia y un uso irresponsable de la influencia pública que socava la formación de un orden espontáneo sano.

Ninguno de los dos autores encontraría refugio para este tipo de acciones en la teoría de la libertad, ya que, para ambos, la libertad económica requiere un marco de honestidad, transparencia y descentralización que parece haberse desvanecido en la dinámica de ese episodio en particular. El mercado es un mecanismo de aprendizaje, pero, para que ese aprendizaje sea posible, las señales deben ser genuinas y no estar contaminadas por el peso de la autoridad o la intención de captura de rentas a través del engaño.

Maslatón sobre el caso $LIBRA: «Milei y Karina no tienen límites para afanar»

Milei dijo que el día que se retire de la política no “le veremos más el pelo”. Se dedicará a dar conferencias por 250 mil dólares y a vivir con sus perros. Es decir, seguirá usufructuando su paso por la Presidencia, un carácter permanente, como quien obtuvo el Premio Nobel y es Nobel para siempre; quizás por eso su aspiración a ganarlo.

Él dijo que renunciará a la jubilación de privilegio y eso parece apuntar a alguien que, en realidad, no está en la política por el dinero. Pero, desde la tesis que hoy presentamos, esto no es más que un ardid, un truco de ilusionismo político. ¿Qué es la jubilación de privilegio frente al precio de 250 mil dólares por conferencia?

Es decir, Alberto Fernández, último expresidente argentino, cobra una jubilación de privilegio de $19.383.687. Luego de varios descuentos, el valor neto de su ingreso, es decir, lo que le queda de bolsillo, es de aproximadamente 12 millones de pesos. Si pasamos esto último a dólares, es poco más de 8 mil dólares. Es decir, con una sola conferencia de Milei se ganaría más que en dos años y medio de jubilación de privilegio.

Volviendo a la incompatibilidad con su perfil de luchador incansable de la batalla cultural y opositor férreo al colectivismo, recordemos que Milei fue parte del think tank que armó la campaña de Daniel Scioli cuando era el candidato del kirchnerismo. Una campaña totalmente industrialista, más allá del desenlace, también de busca de la política del propio Scioli. También fue asesor de los Bussi en Tucumán, una familia que hace décadas vive del Estado.

¿Quién es Milei realmente? Por momentos parece que logró que la sociedad crea que era alguien completamente alejado de los vicios de la política tradicional y, finalmente, parece ser quien los exhibe de la manera más burda posible.

Es interesante cómo Karina, su hermana y armadora política, encuentra sus aliados y seguidores en el armado libertario en lo más busca de la política argentina. Sebastián Pareja, el Ramón «El Nene» Vera, los Menem, gente que ha cambiado de color político y que se ha dedicado a la política como, justamente, un busca: alguien que hace dinero con el manejo de los aparatos partidarios y el Estado.

El busca es pragmático, flexible, no se aferra a recetas ideológicas ni a grandes planes. Intenta sobrevivir y, si es necesario, cambia. Mientras tenga el favor electoral de la sociedad, no tiene por qué seguir ningún tipo de coherencia, más allá de la propia supervivencia política. Probablemente, esa sea parte de la fortaleza del Gobierno.

Los partidos tienen programas, ideas, valores que deben defender y, si no lo hacen, pierden capital político. Sin embargo, una vez que el busca es descubierto, puede perder todo su capital político de un día para el otro. Así como sucedió con el memecoin $Libra, todo está sostenido, finalmente, en la palabra de Milei: una palabra que, según muchos indicios, tiene precio y, como dijo una cosa, puede decir otra según quién lo pague.

Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi

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