El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, lanzó este jueves a la comunidad internacional un grito de ayuda para la isla frente a las consecuencias del bloqueo impuesto por Estados Unidos, que presiona por un cambio de timón en el gobierno del país caribeño. En un mensaje enviado a la II Conferencia Internacional sobre Medidas Coercitivas Unilaterales, que tiene lugar en Ginebra este 9 y 10 de abril, el líder comunista hizo un recuento de los daños que el bloqueo —y el embargo económico— ha causado a la economía de este país de casi 10 millones de habitantes. “Cuba es víctima de un castigo colectivo prolongado que pretende arrodillar a su pueblo por hambre, enfermedades y duras carencias de insumos básicos”, afirmó Díaz-Canel. “Esta política de asfixia se suma a 65 años de la guerra económica, comercial y financiera más severa y prolongada aplicada contra país alguno”, criticó el mandatario.
El bloqueo de combustible impuesto por Estados Unidos en enero ha recrudecido la crisis energética que sufre el país, originada por el deterioro de su infraestructura eléctrica, lo que ha causado apagones prolongados que afectan a toda la isla y que han alcanzado momentos críticos con colapsos totales del sistema. Díaz-Canel ha informado de que el golpe en la economía ha sido brutal. La zafra azucarera, que durante varias décadas fue uno de los motores de la economía, se detuvo por falta de insumos. El sector privado también se encuentra bajo una amenaza extrema: el 96,4% de las mipymes está en riesgo de cierre debido a la escasez de energía y los altos costos del combustible en el mercado informal.
La parálisis, dijo el presidente, se extiende a las aulas, con universidades obligadas a la semipresencialidad, y a unas calles donde el transporte, tanto estatal como privado, es ya un recuerdo lejano. Con el sistema empresarial y la producción de alimentos en caída libre por falta de insumos, Cuba se enfrenta a un colapso que desborda lo energético para convertirse en una crisis humanitaria de calado profundo.
La crisis ha dejado de ser una estadística para transformarse en una asfixia cotidiana que desarticula la vida en la isla. El mandatario recordó que los prolongados cortes diarios de electricidad han generado desabastecimiento de agua y gas licuado, “lo que convierte en un agobio la realización de las labores domésticas”. El impacto más desgarrador, apuntó, se registra en los pasillos de los hospitales. Más de 96.000 ciudadanos —entre ellos 11.000 niños— permanecen en un limbo quirúrgico, aguardando por intervenciones que no llegan porque los quirófanos no tienen garantía de fluido eléctrico. La precariedad alcanza niveles críticos para los 16.000 pacientes de radioterapia y los casi 3.000 que dependen de la hemodiálisis; para ellos, la inestabilidad energética es, literalmente, una sentencia de vida o muerte.
En ese contexto dramático, dijo el mandatario, Cuba necesita todo el apoyo que la comunidad internacional pueda entregar. “Es imposible contabilizar el agotamiento físico y psicológico, las carencias diarias, la posposición de los sueños y la guerra mediática a la que se somete, solo por maldad, a un pueblo noble, resiliente y solidario como el nuestro”, alegó. “¿Qué país puede vivir y desarrollarse bajo esta presión? ¿Qué derecho tiene la principal potencia económica mundial de cometer semejante abuso contra un pequeño país en desarrollo? ¿Permitirán las Naciones Unidas, los Estados soberanos, que se agravie el derecho internacional y se intente regresar a épocas de vasallaje, barbarie, colonización y esclavitud?“, cuestionó.
Díaz-Canel recordó la presión que Washington ha ejercido contra países que han pretendido enviar ayuda a la isla. Mencionó la llegada al país del buque ruso Anatoly Kolodkin, cargado con 100.000 toneladas de combustible. “Fue titular noticioso en todo el mundo. Cientos de medios siguieron la ruta del tanquero con inusual interés. Cumplía más de tres meses el bloqueo energético a Cuba”, criticó. “Frente al criminal propósito de asfixiar nuestra economía, las toneladas de combustible se convirtieron en un hecho absolutamente extraordinario que el pueblo cubano celebró de todas las maneras posibles”, reseñó Díaz-Canel.
Además de Rusia, otro país que ha mantenido su apoyo a Cuba es México, cuya presidenta, Claudia Sheinbaum, ha asegurado este jueves que se sostendrá la ayuda a la isla, porque es “la mejor tradición diplomática” que ha tenido su país. Sheinbaum informó que baraja alternativas para reanudar las entregas de combustible por motivos humanitarios. “Nosotros no tenemos nada que esconder con Cuba, al revés, estamos orgullosos de apoyar al pueblo cubano”, dijo la mandataria en su conferencia matutina. “Es la mejor tradición diplomática que ha tenido nuestro país. Porque México es hermano de los pueblos”, aseguró.
Díaz-Canel no se limitó a lanzar una petición urgente por Cuba, sino que mantuvo la postura combativa que caracteriza al liderazgo de la isla. Así lo dijo: “Les aseguro que el pueblo cubano no olvidará a los que, frente al atropello y el chantaje, se colocaron del lado de la justicia y alzaron sus manos y voces sin miedo para defender el derecho de este heroico pueblo a vivir y a elegir soberanamente su destino. Del mismo modo, les aseguro que el pueblo cubano defenderá, frente al apetito voraz del imperio que nos agrede. La determinación de cubanas y cubanos para defender nuestra absoluta soberanía es total”.










