Una escena tan simple como un auto mal estacionado puede convertir un trayecto cotidiano en un obstáculo imposible de cruzar para miles de personas con discapacidad que en Argentina se ven obligados a buscar opciones alternativas para circular libremente.
En la Semana de la Accesibilidad, una acción de alto impacto pone el foco en ese bloqueo de rampas. La Fundación Jean Maggi junto a VML Argentina lanzó una campaña que apela a lo visual y a lo disruptivo: la Silla Monster.
La iniciativa tiene como protagonista a una silla de ruedas intervenida con ruedas gigantes, inspirada en los vehículos “monster”, que puede subir veredas y superar obstáculos urbanos. La imagen es tan llamativa como incómoda: una solución exagerada para un problema que, en realidad, no debería existir, y que creció un 70% en los últimos años.
“Para mostrar esta problemática, pensamos una solución tan absurda como necesaria: crear la silla que deberían usar las personas con discapacidad para poder atravesar las rampas cuando están obstruidas por los autos”, explicó Jean Maggi, presidente de la fundación. Según remarcó, se trata de una de las infracciones más frecuentes en el espacio público, pero también una de las menos visibilizadas.
La silla moster no fue pensada como un producto funcional, claro está, sino como una pieza de concientización. Su objetivo es generar el debate sobre la falta de accesibilidad real. «esta silla no debería existir. Ayudanos a que no suceda», apunta la campaña.
En ese sentido, ya tuvo su primera aparición pública el fin de semana pasado, durante la inauguración de la carrera del TC2000, donde captó la atención del público y generó conversación entre los asistentes.
La campaña busca ahora ampliar ese alcance. La idea es que la silla recorra distintos puntos del país para instalar el tema en la agenda pública y reforzar un mensaje claro: el derecho a la movilidad no debería depender de la conducta de terceros.
Desde la Fundación Jean Maggi insisten en que garantizar la accesibilidad no es solo una cuestión de infraestructura, sino también de conciencia social. Respetar una rampa no es un gesto menor: es una condición básica para que todas las personas puedan circular con libertad.
Con el hashtag #NoTapemosRampas, invitan a sumarse a la conversación y a repensar prácticas cotidianas que, muchas veces sin intención, terminan excluyendo.










