La propuesta de Arzuaga para esta Navidad se construye a partir de un universo visual donde predominan los tonos naturales, los blancos suaves y los dorados cálidos. Es una paleta que transmite serenidad y celebración al mismo tiempo, un equilibrio que define gran parte de su mirada estética. En esta ocasión, su impronta maximalista y ecléctica se hace presente con fuerza: invita a animarse a una ambientación donde el espíritu festivo no se limita a un solo rincón, sino que se expande y envuelve cada sector de la casa.
El árbol ocupa el rol de protagonista central, no solo por su tamaño o presencia, sino por la abundancia y sofisticación de los elementos que lo visten. Arzuaga apuesta por una decoración generosa, cuidada al detalle, que combina brillos, texturas y formas dentro de la misma paleta cromática. La idea es crear un árbol que dialogue con el resto de la ambientación y que, al mismo tiempo, marque el inicio del clima navideño.
Pero su enfoque va mucho más allá del árbol. Para Arzuaga, la Navidad es una experiencia integral, un recorrido sensorial que se construye ambiente por ambiente. Cada espacio recibe un tratamiento específico: desde la renovación de los almohadones en los sillones hasta la intervención del área de la chimenea, uno de los puntos más simbólicos de la decoración invernal. Accesorios, velas, guirnaldas textiles, ramas naturales y piezas decorativas se suman para enriquecer la escena con capas de estilo que aportan calidez y carácter.
Esa atención minuciosa a los detalles hace que cada rincón respire celebración, generando una continuidad visual que envuelve la casa en un clima festivo coherente y armónico. El sello Arzuaga está en esa combinación entre lo abundante y lo refinado, lo tradicional y lo actual, creando un estilo navideño que invita a disfrutar, a habitar y a celebrar.
Fabiana Caneda para Cosmos Collab
La diseñadora de interiores Fabiana Caneda recrea una Navidad que combina el encanto de la campiña con una sofisticación contemporánea. Pensada para disfrutar en familia, esta mesa se construye a partir de una paleta serena y refinada: tonos visón, gris, negro y dorado se entrelazan con acentos verdes y matices off-white. El resultado es una atmósfera cálida y armoniosa, donde cada elemento dialoga con el espíritu campestre sin renunciar a un guiño contemporáneo. El trabajo con texturas es clave en la mirada de Caneda. Las cerámicas artesanales, con su impronta orgánica y única, se combinan con la calidez del mimbre, aportando naturalidad y un toque rústico chic. La porcelana antigua, con sus brillos suaves y su carga emotiva, convive con copas de cristal que elevan la propuesta y la convierten en un verdadero escenario festivo. En esta mezcla, nada está librado al azar: cada pieza suma un matiz, un brillo, un detalle que enriquece la composición. El mantel de Oxford pintado a mano funciona como una obra en sí misma. Sobre él, las servilletas de lino visón
-intervenidas con una delicada guarda artística- agregan una nota exclusiva que habla del valor del trabajo manual. La combinación de platos de cerámica y porcelana crea un juego visual dinámico, lleno de capas y contrastes, que invita a detenerse en cada detalle y descubrir nuevas texturas en cada mirada.
Los cubiertos, con su hoja grabada con flores y mangos de baquelita marfil, introducen un gesto vintage que aporta nostalgia y elegancia. Son piezas que remiten a la memoria familiar, a las mesas de antes, pero reinterpretadas en clave actual.
El centro de mesa es una composición viva que recorre todo el largo en un movimiento serpenteante. Una guirnalda de pino traza un camino verde que se entrelaza con candelabros de bronce, ciervos de hierro, fanales y jarras que aportan brillo, peso visual y una presencia profundamente navideña.
Fabiana Caneda para @cosmos.collab
Producción: Carolina Etchebehere Fotos: Santiago García Díaz y Juano Tesone










