Dos venezolanos exiliados en Colombia, el activista Yendri Velásquez y el consultor político Luis Peche, han sufrido este lunes un atentado sicarial en el norte de Bogotá. Fueron baleados desde una moto mientras salían de un edificio en la localidad de Usaquén para tomar un servicio de transporte, según ha informado la Policía de Colombia en un comunicado. Ambos se encuentran “estables” tras ser trasladados al Hospital Reina Sofía, donde Velásquez fue sometido a una cirugía. El presidente, Gustavo Petro, ha respondido al ataque con una promesa de ampliar la protección de los activistas de derechos humanos “de cualquier país del mundo”.
La Policía ha señalado que los dos venezolanos llegaron a Colombia en septiembre de 2024 y que ninguno registra amenazas en el país. La Defensoría del Pueblo, por su parte, ha agregado que Velásquez les había solicitado apoyo para tramitar una solicitud de refugio, luego de “haber tenido que huir de su país de origen por persecución derivada de su labor en defensa de los derechos humanos”. La relatora especial de la ONU para la Libertad de Asociación y Asamblea, Gina Romero, ha lamentado en X que esa solicitud de refugio se encontrara “sin respuesta” por parte de la Cancillería, que maneja un sistema al borde del colapso.
El ataque sufrido por los jóvenes activistas ha generado conmoción entre los defensores de derechos humanos en Venezuela y la región. Romero ha señalado que recibió la información “con horror” y ha exigido que “la represión transnacional sea condenada”. La Defensoría colombiana ha reclamado que los migrantes y refugiados cuenten “con el respaldo y acompañamiento” necesario de las autoridades. “El pueblo venezolano merece vivir en paz y democracia (…). Instamos a la Fiscalía General de la Nación a adelantar una investigación pronta y exhaustiva que permita esclarecer los hechos”, ha declarado en un comunicado. La oenegé venezolana Acceso a la Justicia ha exigido al Gobierno de Colombia investigar e identificar a los responsables.
María Corina Machado, líder de la oposición venezolana, también ha solicitado “una investigación exhaustiva, transparente y urgente que permita esclarecer los hechos” y que Colombia garantice la protección de todos los venezolanos exiliados en el país. Ha enfatizado que tanto Velásquez como Peche son “perseguidos por la dictadura de Nicolás Maduro”. “Este ataque constituye una grave agresión no solo contra ellos, sino contra toda la labor de protección y promoción de los derechos humanos en la región”, ha subrayado en X.
El presidente Petro ha dado otra versión de los hechos, desligada de Maduro. Ha insinuado, sin dar mayores detalles, que el crimen organizado está detrás del atentado. “Sabemos que buscan los violentos en este caso. Sabemos de la reunión en Cúcuta de las mafias coordinadas. A quienes quieran la paz se les dará la mano, los demás serán enfrentados con contundencia”, ha comentado en X. No ha condenado el atentado, pero ha prometido que ampliará la asistencia que brinda la Unidad Nacional de Protección (UNP), la entidad que protege a los líderes y personalidades amenazadas en el país. “Toda la ciudadanía venezolana que quiera asilarse en Colombia, independiente de sus ideas, es bien recibida, como se ha demostrado en estos años. Nadie puede decir que el Gobierno los ha molestado”, ha declarado.
Dos activistas reconocidos
Desde hace varios años, Velásquez hace activismo por los derechos humanos. Es el fundador del Observatorio de Violencias LGBTIQ+, que brinda atención psicosocial y legal a víctimas de esa comunidad. Fue uno de los primeros exiliados tras las elecciones de 2024. Fue detenido por cuerpos de seguridad cuando iba a tomar un vuelo en el aeropuerto de Maiquetía para asistir a las sesiones del Comité para la Eliminación de toda forma de Discriminación de Naciones Unidas, en Ginebra. Estuvo en paradero desconocido por seis horas hasta que lo liberaron y le anularon su pasaporte.
Luego del incidente en el aeropuerto, que ocurrió en un momento en que el chavismo intensificó la represión en medio de las protestas y denuncias de fraude en las elecciones presidenciales, Velásquez salió del país como cientos de venezolanos dedicados a la política, el periodismo y la defensa de los derechos humanos. En ese éxodo también salió Peche, que es politólogo e internacionalista y lidera un proyecto de análisis político sobre Venezuela llamado Sala 58.










