Las recientes manifestaciones en Madrid, París y Bruselas contra el acuerdo Mercosur–Unión Europea marcaron un punto de inflexión en la discusión del tratado comercial. Para el analista político, Eduardo Reina, el debate ya no es estrictamente económico: “Esto pasa a ser un tema geopolítico más allá de comercial”, afirmó.
Reina destacó que, aunque no fue sorpresiva, la magnitud de la protesta en Madrid —con miles de manifestantes— refleja el nivel de preocupación en distintos sectores productivos europeos. “La verdad que esto fue, no te diría sorpresivo, pero muy importante la manifestación ayer en Europa con respecto al convenio firmado por la Unión Europea y el Mercosur”, explicó.
El analista recordó que el Mercosur lleva más de 25 años intentando cerrar un acuerdo con la Comunidad Económica Europea y que el actual contexto internacional complejiza el escenario. Mencionó la aproximación de Brasil a Rusia y, en paralelo, el acercamiento del presidente argentino a Estados Unidos. “Ojo que a la Argentina le conviene, y a todo el Mercosur le conviene, porque son 700 millones de habitantes que se sumarían al comercio. No es nada despreciable”, subrayó.
Europa en alerta: controles, campo y presión política
Según Reina, la Unión Europea endureció su postura. En Bélgica se estableció que la Comisión Europea deberá rendir cuentas cada seis meses ante el Parlamento para supervisar la evolución del acuerdo. Además, se redujeron los umbrales de tolerancia de impacto comercial, lo que demuestra que el pacto no es incondicional.
“Europa se puso en defensiva. Ya no es un convenio de conveniencia, sino es un convenio que está vigilado por Europa”, afirmó.
El eje de la resistencia está en el sector agropecuario. Carne vacuna, pollo, huevos, azúcar y cítricos son algunos de los productos que generan preocupación entre los agricultores europeos. “Carne vacuna obviamente, los pollos, los huevos, azúcar, cítricos, todos esos productos básicos a los agricultores le da muchísimo miedo que se meta en el mercado sudamericano”, detalló.
La presión social también impactó en la dirigencia política. Reina señaló que la primera ministra italiana, que inicialmente respaldaba el acuerdo, ahora exige mayores controles y revisiones. En países con tradición proteccionista, como Francia e Italia, la competencia externa genera fuertes resistencias.
Argentina, divisas y un tablero global en tensión
Para la Argentina, el acuerdo representa una oportunidad estratégica. Reina lo vinculó directamente con la necesidad de generar dólares y ampliar mercados para la industria nacional. “Indudablemente que es la pata que está faltando en estos precisos momentos a la Argentina como para tratar de generar más divisas”, señaló.
Sin embargo, advirtió que el contexto europeo es delicado: crisis de seguridad, tensiones políticas internas, problemas migratorios y falta de mano de obra rural agravan el debate. El campo europeo, dijo, enfrenta dificultades estructurales que potencian el rechazo a la apertura comercial.










