Lewis Moody sacudió al mundo del rugby. El ex jugador inglés, campeón mundial en 2003 y tres veces ganador del Seis Naciones con el seleccionado de su país, reveló que sufre una enfermedad neurodegenerativa del espectro de las MND. Y en una conmovedora entrevista con la cadena BBC confesó que todavía no pudo procesar las implicaciones de su diagnóstico, que recibió hace apenas dos semanas, tras consultar a un médico por un dolor que sintió en un hombro durante un entrenamiento en el gimnasio.
«Ahora mismo está la sensación de mirar al futuro a la cara y no querer procesarlo -comentó emocionado el ex capitán-. No es que no entienda hacia dónde va. Lo entendemos. Pero hay una absoluta renuencia a mirar al futuro por ahora».
Las MND o enfermedades de la motoneurona son un grupo de enfermedades que afectan a las células nerviosas del cerebro y la médula espinal que envían impulsos eléctricos a los músculos para provocar su contracción y posibilitar el movimiento voluntario, la respiración, el habla y otras funciones vitales. Provocan debilidad muscular que empeora a lo largo de meses o años. Por lo general, acortan la expectativa de vida y no tienen cura. La más frecuente es la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), aunque Moody, de 47 años, no especificó cuál es la que él padece.
Según la asociación para la lucha contra las MND del Reino Unido, provocan la muerte en un tercio de los pacientes en un año y de más de la mitad en un dos años, ya que tragar y respirar se vuelve más difícil. Y los tratamientos disponibles sólo pueden ralentizar el deterioro.
El ex jugador de Leicester, con el que ganó múltiples títulos en Inglaterra y Europa, contó que por ahora sus síntomas son «leves».
«Te dan este diagnóstico de MND y, como es lógico, nos golpeó bastante, pero es muy extraño porque siento que no me pasa nada. No me siento enfermo. Tengo un poco de atrofia muscular en la mano y el hombro, pero sigo siendo capaz de hacer cualquier cosa. Y espero que eso continúe durante el mayor tiempo posible», afirmó.
Además, relató entre lágrimas y acompañado por su esposa Annie los duros momentos que vivió desde que se enteró de su condición.
«Nunca me siento triste por mí mismo. Me siento triste por tener que decírselo a mi madre como hijo único y saber lo que esto implica para ella», explicó.
«Lo más difícil que tuve que hacer fue decírselo a mis hijos», reconoció, recordando el momento en el que habló con Dylan, de 17 años, y Ethan, de 15. «Son dos chicos brillantes y fue muy doloroso. Nos sentamos en el sofá llorando. Ellos, abrazados. Y entonces el perro saltó y empezó a lamer nuestras lágrimas, lo cual fue muy tierno», cerró.
Lewis Moody says he’s taking time to process his diagnosis and isn’t focusing on the future just yet. pic.twitter.com/jaEJLO9hnv
— BBC Sport (@BBCSport) October 6, 2025
Moody jugó 71 partidos con el seleccionado inglés, con el que conquistó el Mundial de Australia 2003 y los Seis Naciones de 2000, 2001 y 2003; y participó en la gira de los British and Irish Lions por Nueva Zelanda en 2003. Lo apodaban «Mad Dog» («Perro Loco»), por su estilo de juego intrépido e implacable, que podría haber contribuido a su diagnóstico.
Es que un estudio realizado con futbolistas italianos sugiere que la tasa de MND es hasta seis veces mayor entre los jugadores que en la población general. Y se cree que al limitar el oxígeno disponible y causar daños en las células de las neuronas motoras, el ejercicio físico intenso y regular puede desencadenar la enfermedad en aquellas personas que ya son genéticamente susceptibles.
Las MND golpearon al rugby británico varias veces en los últimos años. El escocés George «Doddie» Weir, que disputó 61 partidos con el seleccionado del «Cardo«, falleció en noviembre de 2022 a los 52 años, tras recibir su diagnóstico en 2016. El inglés Rob Burrow tenía 41 cuando murió en junio del año pasado, tras vivir con la enfermedad menos de cinco años. Y Ed Slater, ex segunda línea de Leicester y Gloucester, fue diagnosticado en julio de 2022 y hoy está en silla de ruedas y le cuesta hablar sin la ayuda de un programa informático.
«Me siento un poco egoísta por haber sido reacio a hablar con alguien como Ed. Aún no estoy listo. Pero llegará un momento en el que podré hacerlo. Y me gustaría -comentó Moody-. Es desalentador saber lo que se viene, porque me encanta estar activo y disfrutar de la vida, ya sea en el campo de rugby, viendo a los niños, lo que sea».
El ex ala contó que hace algunas semanas, cuando sintió un dolor en el hombro al entrenar, consultó a un fisioterapeuta, que lo derivó a un neurólogo. Y tras realizarse estudios, el médico descubrió que los nervios de su cerebro y su médula espinal estaban dañados.
«No hay cura y por eso hay que centrarse completamente en disfrutar y aprovechar todo lo que hay ahora. Con Annie hemos tenido mucha suerte de que la única decisión real que tomé cuando me retiré del deporte fuera pasar todo el tiempo posible con los niños. Esos años no se recuperan», reflexionó el inglés.
Y continuó: «El otro día les dije a los niños que he tenido una vida increíble. Aunque terminara ahora, lo disfruté todo, viví plenamente y compartí todo con gente increíble. Cuando podés convertir tu pasión en tu profesión, es uno de los mayores privilegios. Y fue un placer haberlo hecho durante tanto tiempo».










