Imparable. Así fue la temporada de Midland, un equipo que esta temporada jugó con el envión de los sueños grandes y terminó escribiendo una página inolvidable en su historia. El Funebrero coronó un ciclo perfecto y consiguió un ascenso histórico: por primera vez disputará la Primera Nacional, la segunda categoría del fútbol argentino.
El festejo se desató tras consagrarse campeón del Clausura este sábado. Como también había sido el mejor del Apertura, el ascenso llegó directo, sin finales, sin calculadora y sin esperar milagros ajenos. Puro mérito.
En la tribuna visitante de Flandria, Agustín Orion vivió la jornada como si volviera a ponerse los guantes. El ex arquero de Boca y actual presidente de Midland eligió mezclarse con un puñado de dirigentes y allegados para sufrir, alentar y celebrar como un hincha más.
El equipo cayó 1-0, pero lo que pasaba en otra cancha –la derrota de Real Pilar ante Liniers– terminó siendo el grito que desató la locura. A cada actualización del celular, Orión miraba de reojo, apretaba los puños y contenía la sonrisa. Cuando llegó el final, ya no había protocolo posible: abrazos, saltos, carcajadas y esa catarsis que solo entiende el ascenso.
Vestido con jean y chomba negra, Orion dejó por un rato el traje de dirigente y se entregó al ritual futbolero. Fue una postal de liderazgo cercano, de esa mezcla rara entre responsabilidad y pasión que lo acompaña desde que desembarcó en la dirigencia. A su lado, desaforado, lo acompañaba otro fanático: el Huevo Rondina, técnico de Ferro.
El equipo de Joaquín Iturreria terminó el torneo con 38 puntos, producto de 11 victorias, 5 empates y apenas 4 derrotas. Solo un punto más que Real Pilar, pero el necesario para firmar una campaña brillante.
Orion, que defendió los arcos de San Lorenzo, Boca y Racing y que fue subcampeón del mundo con Argentina en Brasil 2014, asumió la presidencia de Midland en julio. Había colgado los guantes en 2019, en Colo Colo, para meterse de lleno en la gestión deportiva. Empezó como vicepresidente y, bajo su mandato, el Funebrero logró el ascenso a la Primera B en 2023.
El envión siguió este año: peleó hasta el Reducido en 2024, se quedó con el Apertura y ahora redondeó una campaña de película con la consagración en el Clausura. No fue casualidad que el 12 de julio los socios lo eligieran para conducir el club hasta 2028.
Este sábado, en Jáuregui, el premio fue doble: el título y el ascenso. En la tribuna visitante, el presidente-hincha lo festejó como cualquiera de los de Libertad. Y Midland, por primera vez en su vida, se preparó para escribir su nombre en la Primera Nacional.










