El conflicto de Estados Unidos e Israel contra Irán se extiende en la región y amenaza con enquistarse. Sin solución rápida a la vista, con la respuesta de Teherán en pleno auge y el estrecho de Ormuz sin actividad, los detonantes de la escalada de precios energéticos siguen presionando al alza. El gas acelera su vertiginosa subida y este martes marca un alza del 20% poco después de la apertura, tras aumentar el 40% el lunes. El precio del petróleo, más contenido en sus movimientos, avanza un 3% este martes y el barril de Brent, la referencia europea, toca los 80 dólares, mientras que el West Texas Intermediate suma otro 3%.
Durante los últimos tres días, operadores petroleros y de gas afrontan el peor escenario posible para el suministro energético mundial. El tráfico de buques por el estrecho de Ormuz, por donde fluye una quinta parte de la producción de petróleo mundial y gran parte del gas, se ha paralizado prácticamente por completo. También se eleva el peligro de interrupciones drásticas de suministro, después de que ayer los ataques con misiles y drones iraníes obligaran al cierre tanto de la mayor instalación de gas natural licuado del mundo en Qatar como de la mayor refinería de petróleo de Arabia Saudí. La incertidumbre provocó el lunes alzas del orden del 8% en el petróleo y cercana al 40% en los contratos TTF de gas que se negocian en Países Bajos, de referencia en Europa, y que este martes se acercan a los 55 euros por MWh.
La ofensiva aérea de Estados Unidos e Israel contra Irán se intensifica, con ataques de Israel al Líbano, y Teherán responde con asaltos contra infraestructuras energéticas en los países del Golfo y contra petroleros en el paso de Ormuz. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha afirmado que la ofensiva contra Irán durará “un tiempo” aunque no “años”.
Es precisamente la duración y magnitud de la contienda lo que más preocupa en los mercados energéticos. “Sin una rápida desescalada a la vista, con el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado e Irán mostrando su disposición a atacar las infraestructuras energéticas de la región, persisten riesgos al alza, que aumentan a medida que se prolonga el conflicto”, señalan los expertos de la firma de análisis IG Markets, en una nota.
La inquietud por el tránsito en la vía marítima ha aumentado después de que el lunes la Guardia Revolucionaria Iraní diera por cerrado el estrecho y advirtiera de que Irán disparará contra cualquier barco que intente pasar. Además, los superpetroleros y portacontenedores también evitan acercarse, ya que las grandes aseguradoras han cancelado sus coberturas para los buques, al tiempo que las tarifas mundiales de transporte de petróleo y gas se han disparado.
“El mercado continúa asimilando el riesgo de escalada en Oriente próximo”, señalan los analistas de ING en una nota. “Si bien existe preocupación por los flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz, un riesgo mayor para el mercado sería que Irán atacara nuevas infraestructuras energéticas en la región. Esto podría provocar cortes de suministro más prolongados”, añaden.
De momento, aunque los precios suben, la dimensión y efectos de los movimientos del petróleo han sido más contenidos que en crisis anteriores, no así en el caso del gas. La ubicación estratégica de Irán el mercado global supone un riesgo que todavía se considera acotado, al menos si se vislumbra una solución a corto plazo. El crudo Brent se sitúa en su nivel más alto desde junio.
Más dramática es la subida del gas europeo, superior al 50% en dos jornadas, y que se acerca al virulento incremento del 51% registrado en la sesión tras la invasión rusa de Ucrania hace cuatro años. Para el mercado de gas, el cierre de la enorme instalación catarí en Ras Laffan, que representa cerca de una quinta parte del suministro mundial, supone un impacto más directo e inmediato. “Esto no tiene precedentes en la historia del GNL”, señala a Bloomberg Richard Pratt, de la consultora Precision LNG Consulting. “Dado que la capacidad global de almacenamiento de GNL es mucho menor que la del petróleo, es inevitable un fuerte aumento de los precios spot del GNL. La cadena de suministro del GNL tiene una capacidad de recuperación limitada”.
El gas ha sufrido además otra desventaja respecto al petróleo. En los días previos a los ataques, los operadores de crudo se cubrieron con opciones para salvaguardarse de la posibilidad de un conflicto. El viernes, mientras Estados Unidos evacuaba al personal de su embajada en Jerusalén, los precios del Brent alcanzaron su nivel más alto desde julio. En el mercado del gas, sin embargo, hubo menos preocupación, ya que los operadores asumieron que Qatar, su principal proveedor, no se vería afectado dada su estrecha relación con Teherán. “El petróleo parecía estar mucho más preparado”, señala a Bloomberg Nadia Wiggen, directora de Svelland Capital. “Los mercados del gas ni siquiera lo consideraron”.
Hasta el momento, los operadores apuestan por que el conflicto será relativamente breve. Sin embargo, de alargarse y si se contagia a otros países de la región, la contienda puede provocar una crisis energética sin precedentes. En caso de que la duración supere algo más de unos días, advierten los expertos, puede tener consecuencias dramáticas: caos en los mercados, perturbación en las cadenas de suministro e impulso a la inflación. El agravamiento podría llevar el precio del barril de Brent a un rango de entre 120 y 150 dólares, advierten desde Bernstein, con consecuencias directas sobre los niveles de precios de todo el mundo.
El estrecho de Ormuz ha sido durante mucho tiempo un foco de nerviosismo para los comerciantes y analistas petroleros, dada su ubicación y los difíciles equilibrios de poder en la región. Si bien su importancia en el comercio mundial ha disminuido respecto a la década de los ochenta, uno de cada cinco barriles de petróleo del mundo aún navega a través de él y también es una vía crucial para otros derivados del petróleo y para el gas natural. Debido a su importancia, los expertos estiman que Estados Unidos y sus aliados en la región no se pueden permitir que se cierre durante más de unos pocos días.









