El Gobierno de Javier Milei declaró este jueves persona non grata al encargado de negocios de Irán en Buenos Aires y lo conminó a dejar el país. La tensión diplomática entre Argentina e Irán escala a medida que Milei exacerba su alineamiento con Estados Unidos e Israel, en pleno conflicto bélico en Oriente Medio. La Casa Rosada había declarado como “organización terrorista” a la Guardia Revolucionaria iraní el martes y, en las últimas horas, Teherán había condenado “enérgicamente la acción ilegal e infundada del Gobierno argentino”.
La expulsión del máximo representante diplomático iraní en el país sudamericano es el nuevo peldaño de la escalada. “La República Argentina ha declarado persona non grata al señor Mohsen Soltani Tehrani, consejero y encargado de negocios ad interim de la República Islámica de Irán […] y debe abandonar el territorio nacional en un plazo de 48 horas», indicó en un comunicado oficial el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino.
La medida fue adoptada como respuesta al pronunciamiento previo de la Cancillería iraní que, según el Ejecutivo argentino, contenía acusaciones “falsas, ofensivas e improcedentes”. El Gobierno de Milei indicó que la controversia “se suma a la persistente negativa” de Irán “a cooperar con la justicia argentina en la investigación del atentado contra la AMIA”. Por el ataque a la mutual judía en Buenos Aires, en 1994, los tribunales locales acusan a altos funcionarios iraníes. Según el comunicado oficial, “Argentina no tolerará agravios ni injerencias de un Estado que ha incumplido de manera sistemática sus obligaciones internacionales y que persiste en obstaculizar el avance de la justicia”.
El Gobierno de Benjamin Netanyahu celebró la expulsión del representante diplomático de Irán. El ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, estimó este jueves que la medida es “valiente e inspiradora” y elogió a su incondicional aliado: “Argentina, bajo el liderazgo del presidente Milei, es un modelo en la defensa de los valores de la libertad y la lucha contra el terrorismo”.
El enfrentamiento entre Argentina e Irán, enmarcado en el seguidismo de la política exterior de Milei a las definiciones de Donald Trump en Estados Unidos, ya tuvo varios capítulos desde la asunción del presidente ultra, a fines de 2023. El inmediatamente anterior fue en enero último, cuando el Ejecutivo argentino señaló como entidad terrorista a la Fuerza Quds, unidad de élite de la Guardia Revolucionaria iraní. Ya entonces, el portavoz del Ministerio de Exteriores del país asiático, Ismail Baghaei, había tachado a la decisión como “inaceptable desde el punto de vista del derecho internacional y peligrosa desde el punto de vista político”. Este miércoles, después de que Argentina incluyera también a la Guardia Revolucionaria entre las organizaciones terroristas, la cartera de Exteriores de Irán condenó la decisión y advirtió que dañaría las relaciones bilaterales.
Milei se ha definido como “el presidente más sionista del mundo” y, sobre la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha declarado: “Vamos a ganar”, “somos enemigos de Irán”. Dirigentes de distintos sectores de la oposición a la ultraderecha en Argentina han alertado sobre los riesgos que supone para el país la postura del mandatario, en el contexto de la guerra en Oriente Medio.
Los cuestionamientos a esa alianza geopolítica sin matices han sido formulados incluso por sectores que apoyan numerosas medidas de Milei, como el PRO, el partido liderado por el expresidente Mauricio Macri. En el último informe de la Fundacion Pensar, el secretario de Relaciones Internacionales del partido, Fulvio Pompeo, compartió el posicionamiento contra “el régimen dictatorial de Irán”, pero destacó: “Hay una gran diferencia entre tener una posición clara respecto al conflicto y querer participar activamente en él sin agregar capacidad real de influencia sobre el resultado de la guerra, y poniendo a nuestro país como un blanco de ataque”.










