En el fútbol se suele decir que son los jugadores los que indican los sistemas y las ideas de juego. Se señala que no existen las fórmulas establecidas y que se hace camino al andar. Lo contrario es necedad. El otrora criticado Claudio Úbeda encontró una forma determinada a partir de las irrupciones del refuerzo Adam Bareiro y del juvenil Tomás Aranda. Y ahora Boca transita su mejor momento en el año justo a días del debut copero contra Universidad Católica en Chile. Este jueves por la noche consiguió una gran buena victoria 1-0 con gol del delantero paraguayo ante Talleres en el Mario Kempes, que contó con la presencia de 11.000 boquenses que agotaron sus entradas.
No luce Boca ni es un equipo que genera con facilidad situaciones de gol. Pero es serio en defensa e intenta crecer desde la tenencia, con la agrupación de futbolistas de buen pie, siempre comandados por Leandro Paredes, que en Córdoba ingresó en el complemento tras los amistosos con la Scaloneta y se hizo amonestar para llegar limpio al Superclásico contra River en el Monumental. Milton Delgado tiene buen pase, lo mismo que Ander Herrera. El toque no es la mayor virtud de Santiago Ascacíbar (entró en el segundo tiempo), aunque no desentona. De todos modos, el que rompe los esquemas es el chico Aranda, quien en la semana fue elogiado por Lionel Scaloni, ni más ni menos.
Hay que ir poco a poco con Aranda, pero entusiasma muchísimo. Además de tener buen pie, es inteligente para hallar los espacios, una cuestión que suele llegar con la experiencia. La jugada del gol de Bareiro en el segundo tiempo comenzó en su cabeza: dejó solo a Miguel Merentiel para que le sirviera el gol al paraguayo, que festejó su cuarto tanto en siete duelos con la camiseta de Boca. Sí, el Sifón encontró un conductor en Aranda para acompañar a Paredes y un goleador en Bareiro para definir las oportunidades.
En la etapa inicial, el Boca alternativo que puso en cancha Úbeda fue de más a menos y terminó concediendo algunas situaciones. Por el debut del martes por Libertadores, el Sifón les dio descanso a varios titulares. La defensa fue completamente nueva, con Barinaga, Figal, Pellegrino y Braida por Weigandt, Di Lollo, Costa y Blanco, por ejemplo. La novedad más importante fue la presencia del arquero Leandro Brey por el lesionado Agustín Marchesín. Y no dejó buenas sensaciones el juvenil, por lo que es concreta la posibilidad de que Javier García sea el que salga a la cancha en suelo chileno. Sería, en caso de suceder, una movida arriesgada, ya que el ex Tigre atajó por última vez el 10 de marzo de 2024 (victoria 4-2 frente a Racing). ¿En qué se mostró dubitativo Brey? Principalmente en las pelotas aéreas. También le puso la cabeza a un despeje en falso de Herrera, que estuvo largos segundos preguntándole por qué no la había atrapado con las manos.
Hubo una jugada previa al gol de Bareiro que fue igual o incluso más linda. Y la comandó Aranda, que volvió a ganar la espalda del mediocampo rival y puso de cara al gol a Merentiel, que perdió en su mano a mano con Guido Herrera. «Parece mentira que tenga 17, 18 años; es impresionante como juega. Es una joya», lo mimó Bareiro tras el triunfo.
Fue pobre lo de Talleres, un equipo difícil de clasificar. Los dirigidos por Carlos Tevez pueden regalar partidos atractivos junto con otros muy malos, como el de este jueves. Casi no pateó al arco el local, muy a pesar de las dudas que entregaba Brey.
Solidez defensiva, Paredes como director de orquesta, Aranda libre y revulsivo y un Bareiro letal. Esas son las credenciales del nuevo Boca de Úbeda, que dejó atrás las dudas (acumula un invicto de 9 duelos con 4 alegría y 5 empates) y llega al debut copero con un aire impensado semanas atrás.










