A menos de tres semanas de que Gabriel Boric entregue, el 11 de marzo, la banda presidencial al republicano José Antonio Kast, de la extrema derecha conservadora, Estados Unidos ha acusado al Gobierno de izquierdas de “socavar la seguridad regional y subvertir la soberanía”, y anunció como sanción la revocación de la visa de tres altos funcionarios: a Juan Carlos Muñoz, ministro de Transportes y Telecomunicaciones, y dos de sus principales asesores. En el trasfondo de las sanciones, ha confirmado el canciller Alberto van Klaveren, está la propuesta, en evaluación, de dos empresas privadas chinas de construir un cable de fibra óptica submarino para conectar la Región de Valparaíso, a unos 130 kilómetros de Santiago, con China, un plan del que EE UU ha enviado varias veces señales para que no se concrete, según fuentes consultadas por EL PAÍS. Es un proyecto que si bien fue revisado en sus consideraciones técnicas por Muñoz, no ha sido aprobado ni tampoco enviado el decreto a la Contraloría, el organismo que debe chequear todos los actos administrativos y que es el paso final para que una iniciativa se materialice.
Por ello, el proyecto sigue en el escritorio de las autoridades actuales, que están en los descuentos para dejar sus cargos y, si no se tomara una determinación de aquí al 11 de marzo, quedará en las manos de la Administración de Kast, cuyo futuro ministro de Transportes y Telecomunicaciones es el ingeniero industrial Louis de Grange. De ahí que la lectura que fuentes del Gobierno han realizado del anuncio sea que la señal que ha enviado Estados Unidos no ha sido solo hacia Boric, quien va de salida, sino también a la próxima Administración de derechas e, incluso, a América Latina respecto de algunos vínculos comerciales con China.
Esa misma visión tiene Ignacio Walker, exministro de Relaciones Exteriores de Chile del Gobierno del socialista Ricardo Lagos (2000-2006), quien ha dicho a Tele 13 Radio que el anuncio del Departamento de Estado es “sopresivo” y “desconcertante” y que lo que ha hecho Estados Unidos “es una advertencia para el Gobierno de José Antonio Kast”.
El republicano nombró como ministro de Relaciones Exteriores a Francisco Pérez Mackenna, un influyente empresario que debutará en la política y que ya ha acompañado al mandatario electo en sus viajes a Argentina para reunirse con Javier Milei; a El Salvador con Nayib Bukele y a Italia para sostener una cita con la primera ministra Giorgia Meloni. El impacto en Chile de la sanción de Estados Unidos ha sido tal, que Pérez ha emitido una breve declaración, aunque evitó entrar en el fondo de la controversia.
“En mi condición de canciller designado por el presidente electo José Antonio Kast, creemos que es necesario conocer absolutamente todos los antecedentes respecto de la decisión que ha informado el Departamento de Estado de Estados Unidos para poder analizar los fundamentos de esta medida y sus consecuencias para las personas afectadas por esa decisión”, dijo Pérez. “La política exterior siempre debe sustentarse en la defensa de los intereses de Chile y de todos los chilenos. De la misma forma, como futuro Gobierno, haremos todos los esfuerzos para que la política exterior permita llevar las mejores relaciones con todos los países y renovar un espíritu constructivo y colaborador con todas las naciones”, agregó.
De acuerdo con el comunicado del Departamento de Estado, que dirige Marco Rubio, a los altos funcionarios a quienes se les ha revocado la visa se les acusa de haber dirigido, autorizado o financiado actividades que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones y afectaron la seguridad regional en el Hemisferio Occidental. “En su ocaso, el legado del Gobierno de Boric se verá aún más empañado por acciones que socavan la seguridad regional a expensas, en última instancia, del pueblo chileno”, señala el comunicado. Luego, tras reafirmar la decisión de Washington, Rubio señaló que “la Administración Trump continúa protegiendo la prosperidad económica de Estados Unidos garantizando la paz y la seguridad en nuestro hemisferio”. Y sobre los funcionarios, a quienes no se identificó, señaló que han actuado “en contra de nuestros intereses y perjudican la seguridad regional”.
La sanción no solo ha sorprendido por su contenido a la Administración de izquierdas, que envió una nota de protesta al embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd. También ha llamado la atención el momento en que ha sido anunciada: en la víspera de que Rubio viaje a Chile para participar en la ceremonia del cambio de mando en la que Boric entregará la banda presidencial a Kast. Ha ocurrido, además, una semana después de que el Gobierno chileno anunciara el envío de ayuda humanitaria a Cuba, y que Boric tildara el bloqueo Estados Unidos a la isla de “criminal y un atentado a los derechos humanos”.
En paralelo, Chile, junto a México y Brasil, inscribieron el 2 de febrero la candidatura a la secretaría general de la ONU de la exmandataria socialista Michelle Bachelet (2006-2010, 2014-2018). Es una postulación de la que Boric ha dicho, este miércoles, que no es un gesto simbólico ni una apuesta identitaria, sino “una afirmación de la necesidad de un liderazgo capaz de construir confianza” y que la exmandataria “encarna la defensa del multilateralismo”, la vigencia de los derechos humanos y la cooperación internacional.
El otro cable: un acuerdo con Google
Van Klaveren ha señalado esta tarde que el cable submarino propuesto por las empresas chinas no ha sido aprobado. Y recordó que, en cambio, sí está en curso el proyecto de la norteamericana Google, tras un acuerdo sellado por la Administración de Boric en junio de 2025 y que será el primer cable de fibra óptica entre Sudamérica y Oceanía.
“Es el proyecto, justamente, en el cual participa una empresa de Estados Unidos muy prestigiosa como es Google y en que también participa el Estado de Chile a través de Desarrollo País. Está en curso, sigue avanzando”, dijo el canciller, y recordó que en este caso sí se ha iniciado “una tramitación de acuerdo a la institucionalidad y no ha sido objeto de decisión alguna hasta el momento”.
El cable Humboldt, como se llama el proyecto, tendrá 14.000 kilómetros de extensión y permitirá, informó el Gobierno, “que los datos desde Oceanía transiten a Chile de forma más rápida, segura y directa, lo que posibilitará el desarrollo de herramientas de altísima tecnología”.
Muñoz: “No discriminamos”
Esta tarde, el ministro Juan Carlos Muñoz, independiente, emitió una declaración pública a través de un video, en la que contó que fue informado de la revocación de su visa para ingresar a Estados Unidos, una decisión que, dijo, lamenta “profundamente”. “Hemos trabajado estos cuatro años desde el ministerio de Transportes y Telecomunicaciones para ir mejorando las conexiones de conectividad digital, entiendo que es fundamental en Chile para la vida moderna”. Y agregó que, dentro de esos proyectos, fue que se avanzó en el acuerdo con la empresa Google por co-financiar el cable submarino desde Valparaíso hasta Sidney, el primero del Pacífico sur.
“Nuestro país tiene una institucionalidad en que no discriminamos respecto de los orígenes de los distintos proyectos y analizamos cada uno dentro de su debido mérito. Y, en ese sentido, estamos conscientes de que ningún tipo de proyecto puede amenazar nuestra soberanía ni seguridad nacional”, dijo el ingeniero que, tal como el canciller, precisó que ninguna propuesta, durante estos meses, ha contado con la aprobación de su cartera.
Muñoz agregó que, personalmente, una sanción de Estados Unidos “duele”, pues tiene un vínculo: “Fue ahí donde formamos nuestra familia e iniciamos nuestros estudios, primero en California, cuatro años y medio, y luego en Boston, un año, como parte de un sabático. Es un país al que le tenemos mucho afecto”.










