Elon Musk sacudió ayer a la industria tecnológica con la fusión de SpaceX y xAI, su start-up del mundo de la inteligencia artificial (IA), que compite con OpenAI. Con las cifras establecidas en la operación, la valoración del imperio empresarial del magnate se acerca a los tres billones de dólares (unos 2,53 billones de euros).
Así, la nueva empresa se sitúa con un valor total de 1,25 billones de dólares (en torno a 1,06 billones de euros): SpaceX con un billón de dólares, y xAI, con 250.000 millones. Las cifras ya superan a las establecidas en las transacciones vinculadas a estas empresas que se han conocido hasta ahora. Por ejemplo, en la última operación de venta de acciones de títulos, a finales del pasado año, SpaceX se valoró en 800.000 millones de dólares, mientras que xAI cerró a principios de enero una ronda de 20.000 millones, por encima del objetivo inicial de 15.000 millones, con una valoración de 230.000 millones.
Uno de los próximos pasos de Musk será la salida a Bolsa de SpaceX, prevista para el mes de junio, y que puede ser la mayor de la historia. En principio, tal y como se comenta en los mercados, la firma podría captar cerca de 50.000 millones de dólares, con una valoración de 1,5 billones. SpaceX, que cuenta para la operación con el respaldo de Bank of America, JP Morgan, Goldman Sachs y Morgan Stanley, entraría directamente al club de las empresas del billón de dólares en valor de mercado, un selecto grupo liderado por Nvidia, y del que forman parte Alphabet, Apple, Microsoft, Amazon, Meta, TSMC, Aramco, Broadcom o la propia Tesla, la compañía de vehículos eléctricos controlada también por Musk.
En este momento, Tesla, de la que Musk es el primer accionista con más de un 11% del capital, tiene una capitalización bursátil de 1,59 billones de dólares.
Dentro de su imperio, Neuralink, start-up de neurotecnología de Elon Musk, cerró en junio una ronda de financiación de 650 millones de dólares, con una valoración de 9.000 millones. Otra de sus participadas es The Boring Company, empresa de infraestructuras y de servicios de construcción de túneles que, en abril de 2022, cerró una ronda de 675 millones, con una valoración de 5.700 millones.
En este momento, Musk se mantiene como el hombre más rico del mundo, con una fortuna de 670.200 millones de dólares, más del doble que sus más inmediatos seguidores, Larry Page, Sergey Brin, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg y Larry Ellison. De cara al futuro, el magnate recibió la aprobación de los accionistas de Tesla sobre la nueva remuneración por su cargo de consejero delegado, de casi un billón de dólares. Eso sí, está condicionada a una serie de objetivos entre los que destaca el llevar la capitalización bursátil de la empresa a 8,5 billones en un periodo de 12 años.
Precisamente, entre los medios especializados se había apuntado también a una posible fusión de SpaceX y Tesla dentro de la reorganización de la galaxia empresarial de Musk.
En este sentido, distintos medios estadounidenses han recordado que Musk tiene un amplio historial de mezcla de los intereses financieros con sus negocios. De hecho, se habla de la Muskonomy como el ecosistema de las empresas del magnate. Otro ejemplo: en 2015, Tesla adquirió Solar City, una compañía de energía solar fundada por primos de Musk y de cuyo consejo de administración Musk era presidente.
Mucho más sonado fue cuando xAI adquirió X, antigua Twitter, la plataforma social propiedad de Musk hace un año, en una operación ejecutada íntegramente en acciones con una valoración de 33 000 millones de dólares; en este caso, por debajo de los 44.000 millones abonados en la compra de la empresa en 2022.
No acaban ahí los cruces. El mes pasado, Tesla sorprendió a sus accionistas al desvelar que había invertido 2.000 millones de dólares en xAI a cambio de un paquete de acciones preferentes como parte de su última ronda de financiación. Esta operación implica que los accionistas de Tesla han pasado a tener títulos preferentes de una empresa que se ha convertido en filial de SpaceX.
Además, Tesla comunicó que había vendido 430 millones de dólares en almacenamiento y sistemas de baterías Megapack a xAI en 2025, con un coste de 285 millones. Es decir, venía a poner de manifiesto la naturaleza circular de los negocios del magnate, con el riesgo de alimentar dudas sobre la financiación de xAI.
En cualquier caso, Musk siempre ha presumido del apoyo inversor. En el caso de xAI, afirmó que la ronda había sido mayor de lo previsto por el interés de los inversores, con la entrada de grupos como Cisco, Valor Equity Partners, Stepstone Group, Fidelity, Baron Capital, Qatar Investment Authority, MGX y Nvidia, cuyo CEO, Jensen Huang, ha alabado en distintas ocasiones los proyectos de Musk.
En la operación de Neuralink, la firma destacó el respaldo de grupos como ARK Invest, DFJ Growth, Founders Fund, G42, Human Capital, Lightspeed, QIA, Sequoia Capital, Thrive Capital, Valor Equity Partners y Vy Capital.
En SpaceX, de la que Musk tiene el 75% de los derechos de voto, y entre un 40% y un 54% de las acciones, antes de la fusión con xAI, el magnate está acompañado de otros inversores como Alphabet, Sequoia, Fidelity, Founders Fund, Valor Equity Partners, Andreessen Horowitz y Baillie Gifford, entre otros.
En Tesla, que es de momento la única empresa cotizada de la Muskonomy (y, por lo tanto, con unos controles extra por parte de los supervisores), los principales accionistas por detrás de Musk son Vanguard Group, BlackRock, State Street, Geode Capital, Capital Group, JP Morgan, Norges Bank, Morgan Stanley y Goldman.
Fuentes del sector destacan la materialización de sinergias con la integración entre las diferentes empresas. No obstante, en el mercado se advierte igualmente de las necesidades financieras que van a tener en actividades como el desarrollo de la IA la propia xAI o la expansión de Tesla con los robots Optimus o los robotaxis. De hecho, la creadora del chatbot Grok quema cerca de 1.000 millones de dólares al mes en su desarrollo.










