en la superpoblación de competencias es la más discutida del fútbol argentino

en la superpoblación de competencias es la más discutida del fútbol argentino

El fútbol argentino otorga seis títulos oficiales por año y la Supercopa Internacional está en el último escalón de importancia. Sí, es la última “orejona” del tarro. Aún así, hay un campeón legítimo que suma una nueva estrella en su historial y que, en el caso de Vélez, le permitió sacarle un título de ventaja a Estudiantes de La Plata, su vencido en la cancha de Independiente en la noche del martes.

Muchos jóvenes -y no tanto- de hoy se ríen con los nombres de Copa de Honor, Copa Competencia, Copa Aldao, Copa Escobar o Copa Británica, que se disputaron en otras épocas. No hace falta hacer volar la imaginación para saber lo que pensarán las nuevas generaciones dentro de 30 o 40 años, cuando redescubran que en la segunda década del siglo XXI se jugó una Supercopa Internacional que era local pero que sus dos primeras ediciones se jugaron en Emiratos Árabes Unidos y Paraguay, y la tercera en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. ¿Cuántas ediciones más se jugarán si hay financiamiento?

Así, a un veterano le será difícil de explicar la legitimidad de las competencias argentinas de esta época a las futuras generaciones. Con razón, dirá que estaba establecido en el reglamento, que los jugadores se preparaban para disputarla con el mayor profesionalismo, que los hinchas llenaron el estadio neutral, entre tantas argumentaciones. Del otro lado, ¿habrá risas o ironías como ahora cuando se defienden las copas de los años 20, 30 o 40?

Hubo un momento en el que la AFA organizaba, como casi todas las asociaciones del mundo, tres competencias, una de liga (Apertura más Clausura), y dos de copa (Copa Argentina y Supercopa Argentina). Tras la muerte de Grondona en 2014 y el cambio de gobierno nacional en 2015, se creó la Superliga Argentina de Fútbol (SAF, que tenía a Mariano Elizondo como “presidente gerenciador”), con los mismos dirigentes de los clubes, unos con más poder que otros, con la idea de copiar el modelo español de LaLiga (Javier Tebas, su presidente, ofició como asesor), tener ingresos propios independiente de la AFA y vender el “producto” al exterior. Heredó el torneo de liga y generó dos nuevas competencias: Copa de la Superliga y Trofeo de Campeones.

Así, para 2020, antes de la pandemia, había cinco competencias paralelas: Superliga, Copa de la Superliga, Trofeo de Campeones, Copa Argentina y Supercopa Argentina. Tras un nuevo cambio de gobierno nacional (Unión por la Patria reemplazó al PRO), las piezas en la AFA, ya con Chiqui Tapia como presidente desde 2017, se reacomodaron, y la entidad madre volvió a tener el control de los torneos. La SAF pasó a ser Liga Argentina de Fútbol (LAF). Pero se mantuvieron las cinco competencias.

Tras varias negociaciones, aparecieron los ‘petrodólares’ de Emiratos Árabes Unidos, que buscó tener una competencia argentina en sus tierras tras la conquista de la Copa del Mundo en Qatar. La idea era jugar la Supercopa Argentina en Abu Dhabi. Boca fue campeón del Torneo de la Liga y Patronato de Paraná, inesperado ganador de la Copa Argentina. El negocio cerraba si el enfrentamiento era entre dos equipos poderosos.

Como la AFA todavía no había sacado ninguna comunicación oficial, el 28 de diciembre se aprobó a través del boletín especial 6219 el reglamento de la Supercopa Internacional. Allí se estableció que la jugaría el campeón del Torneo de la Liga y el mejor ubicado en la tabla anual. Como ya se sabía que era Racing, el ingenio popular bautizó a la competencia como “Copa Víctor Blanco”, el presidente académico de entonces. En todo caso, fue fruto de negociaciones con Tapia.

Esa primera edición se jugó enseguida, el 20 de enero de 2023 en el estadio Hazz Bin Zayed, de Al Ain, donde Racing ganó 2-1 y fue el primer campeón. La segunda edición tardó más en llegar ya que el acuerdo con los árabes no continuó. Recién se jugó el 5 de marzo de 2025 entre River (campeón del Torneo 2023) y Talleres de Córdoba (el mejor de la tabla anual de 2023), en Asunción, Paraguay, tras un acuerdo con Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol. El equipo cordobés se coronó tras ganar la tanda de penales.

Los protagonistas de 2024 fueron Estudiantes (campeón de la Copa de la Liga y del Trofeo de Campeones) y Vélez (campeón del Torneo de la Liga y el mejor de la tabla anual). Los dos llegaron con 17 títulos en su historia y ahora el campeón tiene uno más. Eso no se discute, como tampoco la alegría de los jugadores e hinchas. Pero la Supercopa Internacional, competencia local pensada originariamente para ser disputada en el exterior, no consiguió sponsoreo intencionalidad y finalmente se jugó en el país, en el AMBA, en Avellaneda, con dos representantes históricos de la AFA porteña.

Si cada título tendría un valor, digamos de 1 a 10, el Torneo de la Liga (este año Apertura y Clausura) puntuaría 10, la Copa de la Liga (cuya continuidad parece haber finalizado el 2024), 8, la Copa Argentina, 6, el Trofeo de Campeones y la Supercopa Argentina, 4, y esta Supercopa Internacional de incierto futuro no estaría aprobando.

Con seis títulos en juego, la competencia argentina quedó duplicada en menos de una década. La superpoblación de torneos y de fechas cansa. A los jugadores y a los hinchas. Aburre, la emoción decae, el valor de una estrella pierde prestigio. No lo entendían los viejos dirigentes. Parece no entender los actuales.

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