El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expuso el rumbo de su Gobierno ante el Congreso en medio de un clima tenso a nivel local e internacional, en el que su principal desafío no fue la rivalidad política sino la percepción pública tanto de su imagen como de su gestión de Gobierno.
En la antesala al discurso sobre el tradicional Estado de la Unión, donde el presidente estadounidense habla ante una audiencia conjunta en el Capitolio, una mayoría de estadounidenses miró al mandatario con desconfianza: seis de cada diez consideraron que se se volvió «errático con la edad», un tema sensible que remitió al debate presidencial que le costó la candidatura a Joe Biden. Otros encuestados cuestionaron su política económica, uno de los ejes de la disertación que comenzó pasadas las 23 de este martes 24 de febrero (hora argentina).
El dato surge de una encuesta nacional online de la agencia británica Reuters y la consultora IPSOS sobre una muestra de 4.638 adultos, difundida horas antes del discurso de Trump en Washington D.C. Si bien el 61% comparte esa definición respecto al efecto de la edad del mandatario en su capacidad de liderazgo, entre los demócratas el número escala al 89%; entre los independientes, al 64%.
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Si bien entre los encuestados identificados con el partido Republicano el índice cae, tres de cada diez coinciden con esta caracterización. Al mismo tiempo, el 45% de los consultados describe al presidente como «mentalmente agudo y capaz de afrontar los desafíos», nueve puntos menos que en la medición de septiembre de 2023.
Para Trump —quien se limitó a recibir aplausos del arco republicano del recinto frente a la desaprobación demócrata— la foto es incómoda pero no terminal. A pesar de las dudas respecto a su edad, su popularidad general se ubica en torno al 40%, dos puntos por encima de comienzos de febrero según la misma medición, aunque siete por debajo de cuando regresó a la Casa Blanca en enero de 2025.
La economía, otro de los puntos débiles del primer año de Trump
«Después de solo un año, puedo decir con dignidad y orgullo que hemos conseguido una transformación como nunca antes se había visto, y una remontada histórica», sostuvo el mandatario al comienzo de su discurso.
Se refería a la política económica, un terreno menos firme que se vio sacudido en los últimos días por la suspensión de su política arancelaria a manos de la Corte Suprema. Según datos del Pew Research Center de enero de 2026, apenas el 28% de los adultos califica como excelente o buena la situación económica nacional, mientras que el 72% la considera regular o mala. La brecha partidaria es pronunciada: el 49% de los republicanos y simpatizantes republicanos tiene una visión positiva —13 puntos más que en abril de 2025— frente a apenas el 10% de demócratas.
Más allá de la evaluación general, la pregunta clave es el impacto de las políticas de Trump, quien, con técnicas de storytelling mediante, dedicó la primera parte de su discurso en resaltar sus «logros», incluida la reducción de la inflación y de algunos impuestos. En términos globales, el 28% cree que sus medidas mejoraron la economía, mientras que el 52% sostiene que la empeoró. Entre republicanos, el 57% afirma que las políticas económicas fueron beneficiosas; entre demócratas, el 85% considera lo contrario.
Los nuevos aranceles de Trump ponen en duda el acuerdo comercial con Estados Unidos
Los aranceles, una de las herramientas centrales del segundo mandato, también dividen. Seis de cada diez estadounidenses desaprueban los aumentos, mientras que el 37% los respalda. Casi todos los demócratas (93%) se oponen, frente a un 71% de republicanos que los aprueba.
El sondeo de Reuters/IPSOS agrega otro elemento que atraviesa a todo el sistema político: el 79% de los consultados cree que los funcionarios electos en Washington son demasiado mayores para representar a la mayoría de los estadounidenses. La cuestión etaria ya no es un debate lateral, sino parte del clima de época.
En tanto, Trump habló ante el Congreso durante dos horas, corroborando implícitamente ese termómetro social como telón de fondo. No enfrenta un rechazo uniforme, pero tampoco una mayoría que valide sin matices su liderazgo, una imagen que se replica incluso dentro de las filas de su propio partido.
ML










