Sofía Maccari sabía desde muy chica que, una vez terminada su carrera como jugadora, quería dedicarse a entrenar. Incluso antes de «colgar» el palo, comenzó a prepararse para hacer realidad ese deseo. Y hoy disfruta su trabajo como coach principal de la Primera de damas de Belgrano Athletic, que tras celebrar el año pasado el ascenso a la A del Torneo Metropolitano, arrancó muy bien la temporada 2026. Lo que quizás no se imaginaba la ex Leona -plata en Londres 2012 y Tokio 2020– cuando soñaba con este presente era que su presencia cada fin de semana en el banco del «Marrón» llamaría la atención. Porque ella es la única mujer entrenadora entre los 28 equipos de la máxima división del hockey de Buenos Aires, contando los masculinos y los femeninos.
«Es la realidad, mujeres no hay. Es un ambiente muy masculino, por más que los equipos sean femeninos. ¿Por qué? Es un debate muy grande. Si no se les da lugar, si hay pocas que quieren entrenar… Es una discusión un poco difícil y muy amplia», reflexiona Maccari, de 41 años, en charla con Clarín.
«Es verdad que quizás en algunos casos la elección puede tirar más para los entrenadores hombres. En algún momento me pasó que yo sentía que me tendrían que haber elegido y no me eligieron. A veces lo he sentido. Me pasó en San Fernando, mi club. Pero no sé si la elección fue por el género. Yo siento que si trabajás bien, si sos buena entrenadora, el lugar lo vas a tener. Y confío mucho en mi trabajo, en cómo lo hago y en lo dedicada que soy», agregó.
-¿Crees que esa cultura de que siempre los cuerpos técnicos fueron masculinos hace que pocas mujeres intenten ser entrenadoras?
-Tengo gente que me dice que les cuesta más; puede ser que alguna se frustre. Yo siempre me seguí moviendo en el ambiente, seguí trabajando para que sí pasara en algún momento. Tuve suerte cuando el Gato (Juan Martín) López me eligió para formar parte del cuerpo técnico de las Leoncitas y ser su asistente en un seleccionado. Entonces no puedo decir que conmigo fueron machistas, porque me eligió un campeón olímpico (NdR: Como jugador de los Leones, fue oro en Río 2016) que podría haber elegido a uno de los muchos campeones olímpicos que tiene el hockey o a otro hombre. Mi situación es distinta. Pero después está en una seguir y trabajar. Sí creo que hay muy pocas mujeres que realmente quieren ser entrenadoras. El otro día lo pregunté en mi equipo y hay una a la que le gusta un poco, pero ninguna me dijo que sueña con ser entrenadora. Y yo sí lo soñé desde muy chica. Por eso creo que también pasa porque hay muy pocas mujeres con pasión por este trabajo.
-¿Es fácil «imponer» autoridad ante tu cuerpo técnico, que está integrado por hombres?
-Siempre digo que mi cuerpo técnico es todo masculino porque cuando pensé cómo armarlo, las personas que se me vinieron a la cabeza fueron hombres. No me considero machista, pero sentía que las personas que podían armar mi mejor cuerpo técnico eran estos hombres. Y sí, tengo una personalidad muy fuerte, es verdad, creo que tengo “autoridad”, por decirlo de alguna manera. Pero hay mujeres y hombres con autoridad y también mujeres y hombres sin autoridad. Es una cuestión de personalidad, más que de género.
-¿Qué te gusta de esta profesión?
-Me gustó siempre. Desde los 18 años entreno equipos y siempre estuve en esta profesión. Entrenaba menores mientras jugaba, después mucho caballeros también, porque no podía entrenar una primera de damas cuando era jugadora porque los partidos son en el mismo horario. Lo que me gusta es que combina varias cosas que me encantan. El contacto con la gente, lo grupal me parece espectacular, me encantaba ya cuando era jugadora. La pasión, que es la manera en la que yo entiendo el deporte. Y la competencia.
-¿Cómo definirías tu estilo como entrenadora?
-Soy muy exigente y muy pasional. E intento ser una entrenadora cercana a la jugadora, cariñosa, que ellas sientan que pueden sentarse a conversar conmigo cuando quieran. Me gusta mucho también tener momentos de diversión, porque soy muy jodona, pero las chicas saben que empezamos a entrenar y no se jode más. Saben que hay momentos para divertirnos y es espectacular. Pero nos ponemos a entrenar y se termina la joda. Y por suerte, por mi forma de ser, no se me va de las manos. Lo manejamos muy bien, tanto con Belgrano como con las Leoncitas, y eso me encanta. Jodemos cuando hay que joder, nos reímos cuando hay que reirse, pero trabajamos en serio cuando hay que entrenar. Y esa combinación de exigencia, de pasión, de alegría y de disfrute es lo que yo intento en mi conducción.
-¿Te ayuda el ser mujer a la hora de construir esa relación cercana con las jugadoras?
-Me da ciertas facilidades para decir ciertas cosas, es verdad, porque hay cosas que, con un hombre, pueden estar en una línea muy fina. Entonces sí, tenés un vínculo un poco distinto, con otra confianza. El Gato me da ese espacio con las Leoncitas, me da ese lugar de contención y me gusta.
-¿Y tu pasado de Leona y la exitosa carrera que tuviste como jugadora te ayuda también?
-La verdad, si hay algo que no me gusta de otras personas y no hago es hablar de mí experiencia propia ni de lo que hice y lo que logré. No me gusta porque creo que cada persona es su mundo. No es mi estilo. Yo hablo más de lo que puedo sentir como persona o como ex jugadora. Prefiero llegar desde otro lado. Sí intento transmitir esto de la dedicación, la pasión por las cosas que hago, porque era la manera en que yo lo hacía como jugadora. Pero no poner todo el tiempo sobre la mesa el ‘Yo tengo dos medallas olímpicas’. No, no me importa y a las chicas tampoco les importa. No va por ahí.
-¿Te gustaría ir abriendo el camino e inspirar a otras mujeres para que se animen a ser entrenadoras?
-Me gustaría que si hay entrenadoras, puedan trabajar. Pero si es el deseo de ellas. Eso tiene que ser lo primordial. Está buenísimo si en algún momento dicen ‘Uh, qué bueno, mirá Sofi… me gustaría algún día entrenar en el Metro A’. Pero no lo pienso como ‘Ojalá me miren’. El deseo tiene que ser de ellas. Porque como te dije, hay muy pocas que realmente sueñan con serlo. Si ayudo en algo, espectacular. Mucho mejor. Pero tiene que salir más de la pasión de cada una.
El desafío de Belgrano
Maccari cerró su etapa como jugadora en 2021, año en el que fue subcampeona olímpica en Tokio, se coronó con San Fernando en el Metro y se recibió de periodista, una profesión que le gusta «tanto, tanto, tanto como ser entrenadora» y que ejerce como comentarista de hockey en ESPN. Tras el retiro, tuvo su primera experiencia como coach principal en Sociedad Argentina de Gimnasia (SAG), que duró un año y fue «muy buena». Y luego llegó el desafío de ponerse al frente del equipo del Belgrano, que acababa de descender a la B.
«Me gustó el desafío de intentar volver a construir algo. Agarré a las chicas muy golpeadas, entonces el objetivo era ver si en algún momento podíamos volver. Y a mí me gustaron siempre esos objetivos de reconstruir y no de agarrar un equipo ya construido. Me había pasado lo mismo con SAG; Belgrano era un proyecto muy similar», contó la ex volante.
«Tuvimos la suerte de que nos fue bárbaro el año pasado. Pudimos ascender y salimos campeonas en un Metropolitano B que fue muy duro, con equipos realmente muy buenos. No esperábamos que pasara tan rápido, pero nos encontramos terminando el año espectacular y ahora afrontando el desafío de la categoría A, que también es durísima. Y acá estamos, peleándola», continuó.
Belgrano arrancó el torneo 2026 con dos victorias: goleó 4 a 0 a San Lorenzo de visitante por la primera fecha y derrotó 2 a 0 de local a Arquitectura por la segunda. El martes jugará ante St. Catherine’s en uno de los duelos pendientes de la tercera, que se disputó el sábado. Y a la hora de fijar los objetivos, Maccari se pone uno muy concreto y otro más ambicioso, pensando a futuro.
«Nuestro principal objetivo es mantenernos en la A. Es la realidad y no voy a ser hipócrita y decir que no es lo que más queremos», afirmó.
Pero enseguida agregó: «Tampoco quiero perder de vista mi deseo de construir un equipo que represente de la mejor manera al club, que tenga pasión y una identificación con las menores, que para mí son muy importantes. Quiero que las jugadoras de la A se sientan orgullosas de jugar en la primera de Belgrano y que las más chicas sientan una admiración por este equipo. Desde que llegué lo quiero hacer así, porque es un club al que quizás lo identifican con una poca pasión por el hockey y no es la realidad. Me encontré con un club que entrena muy bien, que había que acomodarlo un poco, pero que cuando empezamos a encajar las fichitas, las chicas se empezaron a brindar al cien por ciento y hoy están enchufadísimas. Así que queremos seguir por esa línea.









