Ángel Escribano se plantea dimitir en la tarde de este miércoles como presidente de Indra. Según ha adelantado La Razón y ha podido confirmar este periódico de fuentes conocedoras, la compañía prepara la celebración de un consejo extraordinario a las cinco de la tarde de este miércoles para tratar la continuidad del máximo directivo de la compañía. Habrá que ver en qué condiciones plantea su dimisión Escribano, que podría también incluir su salida del consejo.
El presidente de Indra está enfrentado actualmente con el principal accionista de la empresa de tecnología y defensa, la pública Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que posee el 28% del capital y tres asientos en el consejo de administración. El conflicto provocó hace apenas días el fracaso de la operación de absorción de su empresa familiar, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E).
La integración cayó en saco roto después de que la SEPI mandase una misiva a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) hace justo dos semanas en la que señalaba que la integración no podía salir adelanta sin resolver antes el conflicto de intereses que suponía que los Escribano estuviesen tanto en la parte compradora como en la vendedora. Un día más tarde, EM&E, segundo mayor accionista de Indra con el 14,3% del capital, envió un comunicado a la junta en el que desistía de seguir adelante.
Fuentes conocedoras señalan que en el consejo de administración de este miércoles “puede suceder cualquier cosa”, ya que no solo estaría en juego la presidencia de Escribano, sino que también podría producirse la salida del actual consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, quien se ha alejado en los últimos meses del presidente. El actual CEO incluso aseguró en febrero que la operación ya estaría hecha si Escribano no fuese el presidente de Indra.
El todavía presidente de la compañía también está abiertamente enfrentado con Sapa, el tercer mayor accionista con el 7,94% del capital y un asiento en el consejo. A su favor, Escribano cuenta con el apoyo de Amber Capital, que cuenta con un 5% de Indra y un asiento en el consejo. Amber es, a su vez, el máximo accionista del grupo Prisa, editor de EL PAÍS y CincoDías.
Hasta ahora, Ángel Escribano había resistido a las presiones del Gobierno para hacerse a un lado en una empresa que está llamada a ser el campeón nacional de defensa que tire del resto del sector en pleno auge del rearme europeo. El directivo fue incluso convocado al Palacio de La Moncloa para convencerle de dimitir, pero finalmente decidió continuar escudado en el apoyo que tiene en el accionariado, el cual no olvida que la compañía fue la que más creció el año pasado de todo el Ibex 35, con una escalada del 184%.
De hecho, la semana pasada, durante la ceremonia de entrega del premio al Ejecutivo del Ibex 35 del año que otorga CincoDías, Escribano señaló que el mercado “respalda” su plan. En este sentido, las Bolsas han reaccionado mal a la posible salida del ejecutivo, con un desplome del 6,4% a media sesión, en comparación con la subida del casi 3% que estaba experimentando antes de conocerse la noticia. Más tarde, la caída se suavizó en torno al 1%.
El consejo de administración ordinario celebrado la semana pasada, en pleno estallido de las tensiones entre la familia y el Gobierno, no trató la continuidad ni del presidente ni del consejero delegado, algo que sí sucederá este miércoles. En caso de confirmarse la salida de Escribano, que asumió en enero de 2025, la compañía tendrá que buscar un nuevo líder que la lleve a cumplir los objetivos de su plan estratégico hasta 2030, el cual será revisado por la fallida integración con EM&E. Pese a todo, el objetivo de facturar 10.000 millones al final de la década se adelantará a 2028. El año pasado, Indra disparó su beneficio un 57%, hasta los 436 millones, mientras que la contratación neta de nuevos pedidos subió un 138,6%, hasta los 12.778 millones de euros.
Entre los candidatos que han sonado en las últimas semanas en las quinielas para sustituir a Ángel Escribano se encuentran Raül Blanco, máximo encargado de la estrategia de Sapa, expresidente de Renfe y ex secretario general de Industria y Pyme entre 2018 y 2022; Ángel Simón, ex consejero delegado de Criteria Caixa hasta mayo del año pasado; y el propio De Los Mozos, en lo que sería una especie de presidencia temporal, aunque en su contra juega el hecho de ser un hombre más cercano al PP que al PSOE.









