De este Vélez-River se hablará mucho sobre la posible salida de Marcelo Gallardo tras una nueva derrota (la N°12 de sus últimos 20 partidos oficiales). Pero también debería ser noticia cómo Guillermo Barros Schelotto transformó a este Vélez en un equipo que, más allá de ser hoy el líder de la Zona A, se muestra ya con una identidad reconocible.
Dentro de la mediocridad que predomina en este pobretón fútbol argentino, donde la mayoría de los equipos juegan a no perder y a intentar aprovechar algún error ajeno, vale el reconocimiento al juego de Vélez. Este Vélez que en gran parte del primer tiempo superó a River a partir de una gran intensidad para achicar espacios (abanderada la zaga central para jugar adelantada) y para presionar en campo rival (los delanteros fueron los primeros defensores). La estadística avala dicho análisis con un dato elocuente: el 69% de los duelos de la etapa inicial fueron ganados por el local.
Con la pelota en su poder, Robertone y Baeza filtraban pases para los cuatro de arriba ( Lanzini de media punta, Pellegrini y Andrada por las bandas y Monzón de 9), todos con bastante movilidad como para no dar referencias. La idea: ser verticales al recuperarla para agarrar mal parado al rival.
Es verdad que en la segunda parte la reacción de River lo hizo retroceder en el campo. Y que ese ritmo e intensidad de los primeros 45 minutos le pasó factura en lo físico. Pero no resignó el arma del contraataque para intentar liquidarlo. Cometió errores que podrían haber derivado en el empate del rival, sí, pero tampoco se colgó del travesaño. Más mérito ajeno que falencias propias.
Ambicioso, con la intención permanente de ser protagonista, Guillermo mantiene su filosofía. La que mostró cuando dirigió a Lanús y a Boca. En épocas de furioso pragmatismo, el Mellizo apela a sostener sus ideales, que se traducen en una propuesta ofensiva aunque eso no implique aferrarse al fundamentalismo suicida. Tómelo o déjelo, podrá ganar o perder, pero es de los pocos entrenadores que respetan sus convicciones. Toda una excepción en un fútbol bastante carente de principios.
El gol de Vélez:
El ex River marcó para el Fortín. Fuente: ESPN
La palabra de Guillermo:
El entrenador del Fortín habló mano a mano con Olé tras el triunfo ante River.










