Entre tanta profusión de cañones, fragmentos de proyectiles, gruesos eslabones de cadenas, herrajes, sunchos metálicos, bayonetas y uniformes, las vitrinas del Museo de Sitio Batalla de Obligado acaban de ceder un espacio a una pieza inesperada, decididamente ajena a esa temática que recrea un escenario bélico: un caballo de madera de un juego de ajedrez utilizado por los soldados del ejército encabezado por el general Lucio Mansilla durante las horas de vigilia que precedieron el ataque de la flota anglo-francesa, el 20 de noviembre de 1845, en Vuelta de Obligado, a 13 kilómetros al norte de San Pedro.
Este objeto de madera de 3,8 centímetros de alto y 1,6 centímetro de ancho fue hallado fortuitamente por los albañiles encargados de la construcción de sanitarios en el sitio histórico y entregado al Grupo Conservacionista de Fósiles, que conduce desde 1998 el Museo Paleontológico Fray Manuel de Torres, en el centro de la ciudad del norte bonaerense.
La réplica de un equino es el primer elemento lúdico recuperado en una zanja cavada en el campo de batalla, a unos 40 centímetros bajo el suelo de tosca. Una serie de investigaciones históricas realizadas en la zona coinciden en señalar que los días previos al enfrentamiento se registraron fuertes lluvias y el terreno de la barranca costera del Paraná se inundó, por lo cual muchos objetos quedaron atrapados en el barro.
“Si hubiera quedado en la superficie, el caballito de madera habría sido fácilmente degradado por los agentes climáticos. El fango de aquel momento permitió que se conservara prácticamente intacto hasta la actualidad”, explica José Aguilar, paleontólogo aficionado, fundador del Museo Paleontológico de San Pedro y uno de los impulsores de la creación del museo histórico inaugurado en Vuelta de Obligado en noviembre de 2008.
La nueva pieza a ser exhibida quedó a resguardo del Archivo de Documentación Histórica junto a otros tesoros encontrados en el lugar por científicos, aventureros y vecinos decididos a establecer los mojones fundamentales de su propio pasado. Allí también aparecieron restos fósiles de más de treinta mamíferos prehistóricos extinguidos.
La figura más llamativa instalada en el paraje histórico es el monumento realizado por Rogelio Polesello en 2010, que recrea parte del sistema de triple cadena de 360 brazas y 600 metros de largo utilizado por las tropas de la Confederación Argentina para detener el avance hacia la costa de los barcos invasores. La obra es completada por una representación en aleación de acero y bronce de la silueta de Juan Manuel de Rosas,, entonces la máxima autoridad del Gobierno de Buenos Aires.










