La artista Brenda Erdei transforma sus sueños en pintura con la muestra ‘No puedo vivir así’

La artista Brenda Erdei transforma sus sueños en pintura con la muestra ‘No puedo vivir así’

Brenda Erdei, que protagoniza la muestra No puedo vivir así en el Centro Cultura Borges, vuelca en cuadernos que llena de manera exhaustiva cada uno de sus sueños, un ejercicio que hace desde que es chica, donde narra en detalles sus vivencias en el plano de lo onírico y todo lo que queda latiendo en el momento del despertar, convirtiéndose en la guardiana imperial de un universo intangible que habita entre sábanas y almohadas.

La precisión de sus palabras recuerda que a la gran mayoría de las personas los sueños se les escapan como la arena entre los dedos; sin embargo, ella está determinada a capturar esas imágenes que esconden grandes respuestas.

El paso que sigue es la pintura, la segunda herramienta que le permite materializar aquello que se resiste a ser encapsulado, pero no de la manera que lo hacían los artistas surrealistas, sino mucho más anclada a lo terrenal y la autorreferencia.

«Pinto espacios reales y trabajo en gran formato, utilizando la escala que mejor calza», le cuenta a Clarín. Y agrega: «Llegar a eso fue un proceso que se desprendió de lo que las imágenes me pedían. Intento trabajar conectada con lo pictórico e incluso a veces tengo sueños que me parecen intraducibles, por lo que los edito un poco hasta poder convertirlas en pintura. Esas búsquedas son parte del camino que va del sueño al relato escrito y de allí a la imagen. Son instancias de traducción».

Erdei sueña lo vivido y por eso los lugares que vuelca le son reconocibles. Se hace presente la casa familiar, la cama compartida con un ex y el cuarto de su infancia. El pasado se cuela sin contemplar espacio para la fantasía, aunque de alguna manera esta última termina ganando la batalla.

«En el 2022 hice la primera pintura que se vincula con uno de mis sueños. Una gran cortina con moluscos que llamé No puedo vivir así. Es la obra que inició este camino y que le da título a esta muestra, así como también concluye su recorrido», comparte.

La artista explica que esa pintura sintetiza una sensación que la intriga y la llena de incomodidad: «El estadio de confusión que sucede cuando estás soñando acerca del mismo lugar en el que estás durmiendo o un espacio que se te hace tan conocidos porque forma parte de tú intimidad, donde si bien todo parece estar igual que siempre, hay un elemento que se desprende y genera extrañeza».

Y al referirse a los trabajos que por primera vez presenta en su exposición, apunta: «Eso que altera el lugar al que uno está tan acostumbrado a sentirse seguro, genera perturbación y me atrapa profundamente. Es lo que más me interesa de los sueños y la razón por la cual empecé a pintarlos«.

La sensación de inquietud que puede aparecer en un ambiente, una amistad o una pareja, parece ser la génesis de esta serie. ¿Qué pasa cuando algo se quiebra y ya no es lo mismo? El momento en el que el otro se va, la casa de la infancia se vende o se rompen los paradigmas fundantes de la vida.

Cuando Erdei tuvo que atravesar esos procesos, sintió en sus sueños la ruptura que quebró el confort y dejó lugar para lo nuevo –y lo desconocido– con todo lo que eso significa. Cuando los planos se mezclaron, nació la obra como un proceso de exorcismo.

«En la muestra trabajamos con algo que tiene que ver con una instancia del dolor de una separación y los estadios de la soledad. El hilo conductor tiene que ver con esas experiencias, donde elaboró las angustias y los traumas que se cuelan cuando duermo, así como hago en mis sesiones de psicoanálisis, donde constantemente analizo mis sueños», explica.

En No puedo vivir así, Erdei no solo presenta escenarios sino que también crea un nuevo espacio, ese lugar en el que quizás sí podría vivir, donde las obras no cuelgan de las paredes, sino que, sostenidas por un sistema pensado especialmente, sostenidas en el aire al mismo tiempo que se plantan con firmeza en el piso para convertirse en muros blandos, creando una nueva arquitectura que obliga a recorrer de manera no lineal y conectar con las obras desde diferentes ángulos, generando un cruce de mensajes y miradas.

Vínculo entre esos espacios que alguna vez le pertenecieron a Erdei y que hoy comparte con el mundo, cargados de duelo, angustia, ansiedad y alivio. Mensajes y sensaciones en efecto intraducibles, aunque posibles de ser interpretados.

Aquí no hay objetos animados ni relojes que se derriten. Si hay un anclaje con la vida, con los aspectos esenciales de la cotidianeidad y una invitación a ser más consciente con lo que se manifiesta del otro lado.

«Desde que soy chica tengo una actividad onírica intensa y activa. Sueño mucho y tengo la práctica cotidiana de anotar todo apenas me despierto. La pintura apareció después e incluso pasó un largo tiempo hasta que se me ocurrió unir ambos mundos», concluye Erdei. Aquí finalmente confluyen, de la mano de un dedicado acompañamiento curatorial de Valeria Pecoraro.

No puedo vivir así, de Brenda Erdei, se puede visitar hasta el 8 de marzo en el Espacio Circular del primer piso del Centro Cultural Borges (Viamonte 525).

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