Volodímir Zelenski ha vuelto a plantar cara a Donald Trump. No ha sido un duelo con el alto voltaje que protagonizaron ante las cámaras en febrero de 2025, cuando el presidente ucranio mantuvo la ya famosa discusión en la Casa Blanca con su homólogo estadounidense. Zelenski se prodigó desde entonces en elogios hacia Trump, para reconducir las relaciones con un teórico aliado clave que muestra más proximidad con Rusia; hasta hoy. El líder ucranio y Marco Rubio, el secretario de Estado de Trump, se acusaron mutuamente la semana pasada de mentir. Zelenski añadió que Washington les plantea condiciones injustas para terminar la guerra.
Zelenski afirmó el 25 de marzo a la agencia Reuters que Estados Unidos exige a Ucrania que retire sus tropas de la región de Donbás (en el este del país) como condición indispensable para recibir de Washington las llamadas “garantías de seguridad”. Estas son las medidas de protección militar que el Pentágono debería aportar a Ucrania para garantizar que Rusia respeta un hipotético acuerdo de paz. La retirada de las tropas ucranias de la parte que todavía controlan de Donbás es también una exigencia del presidente ruso, Vladímir Putin.
El mandatario ucranio planteó en diciembre que estaba dispuesto a retirar a sus soldados de la región si Rusia hacía lo mismo con los suyos. El Kremlin lo rechaza y la Casa Blanca, según Zelenski, se ha alineado con Putin. Rubio negó la mayor dos días después durante una visita en París: “No es verdad, es desafortunado que haya dicho eso porque él [Zelenski] sabe que no es verdad”.
“A Zelenski se le explicó algo completamente diferente”, señaló Rubio ante los medios. “Se le dijo claramente, y es lo que debería haber entendido, que las garantías de seguridad solo se aportarán cuando la guerra termine. Pero no está vinculado a si tienen que ceder territorios”. El presidente ucranio replicó el 28 de marzo con vehemencia: “Lo que dije es solo la punta del iceberg, soy absolutamente honesto”.
El proceso de paz auspiciado por Estados Unidos se encuentra en una vía muerta, según consideran medios destacados en Ucrania como Ukrainska Pravda o Espreso. Zelenski lo negó en un encuentro digital del 30 de marzo con periodistas, pero admitió que las negociaciones trilaterales con Washington y Moscú han sido pospuestas por la guerra en Irán. “El equipo negociador estadounidense ha manifestado que ahora no es el momento. La pelota está en el tejado de Estados Unidos y de Rusia”, dijo el presidente ucranio.
Ucrania está preparada para por lo menos dos años más de guerra, según reconoció Zelenski el pasado noviembre. Rusia ha dejado claro que no tiene intención de parar la invasión y Kiev es consciente de que las negociaciones sirven para poco, por lo que ya está elaborando un plan para sostener la resistencia en el frente tres años más. Es una información que ha comunicado a sus diputados Andrii Motovilovets, vicejefe del grupo parlamentario de Servidor del Pueblo, el partido de Zelenski, según reveló el 24 de marzo Ukrainska Pravda.
Fuentes de la oficina del presidente advirtieron el pasado enero a EL PAÍS que esta planificación para una guerra de más años incluye la posibilidad de que Estados Unidos se desentienda de la búsqueda de una paz o de su apoyo militar. El mismo Trump se ha manifestado en este sentido en varias ocasiones durante su año de mandato, como una forma de presionar a Kiev para que ceda ante Rusia.
Las decisiones de Trump sobre Ucrania durante la guerra contra Irán han profundizado la brecha. El principal revés para Kiev es el levantamiento parcial de las sanciones sobre el petróleo ruso por parte de Estados Unidos. Esta autorización, aprobada por el republicano el 12 de marzo, tiene como objetivo contener la escalada del precio del petróleo por la guerra contra Irán. Zelenski criticó la decisión porque permite a Moscú recibir más ingresos económicos para alimentar su maquinaria de guerra.
Otra maniobra de Trump que ha causado gran malestar en Ucrania son sus repetidas muestras de apoyo a Viktor Orbán para ser reelegido como primer ministro húngaro en las elecciones legislativas del 12 de abril. Orbán, el principal aliado de Rusia en la Unión Europea, ha centrado parte de su mandato en poner palos a las ruedas de los intereses ucranios en la UE. El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, visitará la semana que viene Budapest, en los últimos días de campaña, para respaldar a Orbán.
La guerra en Irán también ha hecho mella en las relaciones entre Kiev y Washington porque el suministro de munición de producción estadounidense para la defensa antiaérea de Ucrania está en riesgo si continúa por mucho más tiempo la guerra en Oriente Próximo. Zelenski admitió el 2 de abril que el suministro de misiles Patriot está en entredicho porque los aliados de Estados Unidos en la región presuntamente los necesitan. “Hay informaciones que apuntan a una reducción del armamento [internacional] para Ucrania”, destacó el 3 de abril el ex primer ministro ucranio Arseni Yatseniuk. “Si Ucrania no puede defenderse, sería un desastre para todo el mundo en Europa y en América”, añadió Yatseniuk en unas jornadas del Foro de Seguridad de Kiev (KSF).
Las palabras de Yatseniuk coinciden con la posibilidad, según avisó Trump el 26 de marzo, de que parte de las armas de Estados Unidos para Ucrania, compradas previamente por países de la OTAN, sean transferidas a la guerra en Oriente Próximo.
“El momento más bajo en los vínculos entre ambos países fue la discusión en la Casa Blanca de febrero de 2025, pero desde entonces, Kiev ha hecho lo posible para reconstruir la relación; ahora lo que tenemos es un momento de resistencia por parte de Ucrania, de persistir con Washington”, explicó a este diario, durante las jornadas del KSF, el exoficial de la CIA en Ucrania Ralph Goff. “Europa y Ucrania deben seguir trabajando en los lazos con Estados Unidos; hay que intentarlo porque habrá un momento en el que estos esfuerzos darán resultado”, auguró.
El ex primer ministro calificó de error que se presionara más a Ucrania que a Rusia para acabar la guerra. “Presionar al máximo a Vladímir Putin y con una fuerte unidad es la manera de ganar”. Justo lo contrario de lo que está haciendo Trump.










