En el voluminoso expediente que armó la justicia brasileña sobre la organización narco Comando Vermelho aparece, insólitamente, una foto de Carlos Tevez con la camiseta de Boca y la cinta de capitán. ¿Qué hace allí?
La imagen aparece debajo del número de una línea telefónica que la justicia brasileña ordena intervenir y cuya titularidad se atribuye a un usuario que se hace llamar “Vilage do Chapadao” (Pueblo de Chapadao).
“La foto de contacto es la que se muestra a continuación, pero aún no permite identificar claramente a su usuario”, dicen los investigadores, dejando asentado que el ex futbolista argentino -cuyo nombre no aparece escrito- no tiene nada que ver con lo que allí se investiga.
Es uno de los narcos el que utiliza su imagen para esconder su identidad en los grupos de WhatsApp de la banda.
Tras cientos de cruces entre diferentes líneas utilizadas por los narcotraficantes del Comando Vermelho, sin embargo, los peritos del área de tecnología consiguieron identificar esa línea -finalizada en los números 8346- a nombre de Ana Laura Rodrigues de Moares, una vecina de Itapetininga, en el estado de San Pablo.
Pero los peritos determinaron que el IMEI del aparato (un código único de 15 números que son como el documento de identidad exclusivo de cada teléfono celular a nivel mundial) había sido cambiado en octubre de 2023, pasando a estar a nombre de Paulla Gabriella Carneiro de Moura, pareja de Thiago Assis Da Silveira Lima.
Ella nunca dejó de visitarlo en la cárcel cuando él estuvo preso. Él tiene un apodo con el que lo conocen en las favelas y con el que lo identifican rápidamente en la enorme estructura de venta de drogas que maneja el Comando Vermelho en Río de Janeiro: “Cara de Diente”.
Esa información está separada en diferentes cuerpos del expediente -una investigación monumental de 18 archivos digitales con 3.214 fojas, a los que accedió Clarín-, pero la conclusión sobre cada uno de los datos corroborados no deja dudas: es Cara de Diente quien se oculta tras la foto de Tevez, que en Brasil jugó en el Corinthians de San Pablo y ahora es director técnico de Talleres de Córdoba.
Tevez es un deportista de renombre internacional: es el tercer jugador argentino con más titulos de la historia (29 conquistas), detrás de Lionel Messi y Angel Di María.
«Cara de Diente», en el centro del organigrama de los cruces de llamadas.La línea de Cara de Diente está ligada a tres grupos de WhatsApp que maneja Grandao (Washington César Braga da Silva), uno de los gerentes generales del Comando Vermelho que responden a los jefes Doca da Penha y Pedro Guedes, también llamado Pedro Bala.
Los grupos administrados por Grandao se llamaban “Mirador”, “PH crea” y “Tropa de Edgar” (el nombre de pila del jefe Doca).
En los grupos de WhatsApp de la banda, Cara de Diente es identificado como uno de los responsables de la venta de droga en el complejo Penha de Río de Janeiro, un entramado de 13 favelas unidas unas a otras por kilómetros de pasillos laberínticos que solo sus habitantes saben desentrañar.
Entre el área de Penha (Peñasco, en portugués) y el vecino complejo Alemao está la Sierra de la Misericordia, un morro de unos 300 metros de altura donde hace dos semanas los narcos del Comando Vermelho esperaron a la Policía para un combate de madrugada que terminó con 121 muertos, cuatro de ellos policías.
Cuando los narcos buscaron cruzar la sierra hacia el lado de Alemao para bajar por allí, los esperaba una emboscada. Los agentes del BOPE (Batallón de Operaciones Policiales Especiales) -el grupo de élite de la Policía Militar de Río- les cerró el paso y los narcos quedaron en el fuego cruzado.
Los muertos del operativo en las favelas, en Río de Janeiro (AP Photo/Silvia Izquierdo)El accionar del BOPE fue retratado en la película Tropa de élite, que ganó el Oso de Oro en el festival de cine de Berlín.
Sus integrantes llevan cosido al uniforme militar una insignia temible: dos pistolas y una espada cruzadas sobre una calavera humana.
Fue el operativo policial antinarco más sangriento en la historia de la ciudad del samba y el carnaval.
Sin embargo, Cara de Diente -igual que todos sus jefes- habría conseguido escapar.
Su nombre no figura entre los 115 cadáveres identificados hasta ahora (falta identificar sólo dos cuerpos de los civiles) ni en la lista de detenidos vigente.
El Vilage do Chapadao (la firma que usaba el narco junto a la foto de Tevez) es otra de las grandes favelas de Río de Janeiro, pero no está al norte de la ciudad como las que integran los complejos Penha y Alemao, sino al oeste, en un área vecina a Jacarepaguá.
Es la misma zona donde el actual jefe prófugo del CV, Doca da Penha (Edgar Alves Andrade), mandó a matar a rivales que le competían por la venta de droga, pero los sicarios se equivocaron y asesinaron a tres médicos que participaban de un congreso en la elegante -y vecina- Barra da Tijuca.
En la estructura que desentrañaron los investigadores del Grupo de Actuación Especial contra el Crimen Organizado (GAECO), Doca es el jefe máximo en libertad (hay otros en la cárcel) de la gran empresa criminal que es el Comando Vermelho, y tiene dos gerentes generales, Gardenal (Carlos Costa Neves) y Grandao (Washington Cesar Braga Da Silva). A su vez, ellos tienen diferentes áreas a cargo.
Doca, el jefe del Comando Vermelho que consiguió escapar.De la línea de Grandao baja Cara de Dente. El integra también un cuarto grupo de WhatsApp donde Grandao organiza actividades sociales y recreativas para las favelas.
Allí ordena a sus soldados que vayan sin armas, para no intimidar a los vecinos. Ese grupo se llama “Familia” y tiene dos emojis de banderines rojos (vermelhos).
La línea con la cara de Carlos Tevez tenía 1.757 mensajes y 3.321 llamadas pertenecientes a los cuatro grupos de WhatsApp que integraba Cara de Diente.
Según los documentos de inteligencia en que se basó la investigación judicial, Grandao (también conocido como el “síndico” de Penha) establecía los turnos para las guardias armadas en los puntos de venta de droga en el complejo y manejaba el pago mensual a los miembros de su equipo, organizado en jerarquías de acuerdo al rendimiento.
El Comando Vermelho tiene una estructura donde el que se destaca por su volumen de ventas puede ascender y, por lo tanto, comenzar a cobrar más.
Lo de la distribución de las armas no es menor. Según anotaciones caseras en cuadernos incautados durante los allanamientos, el Comando Vermelho había invertido este año al menos cinco millones de reales en armamento. Eso es un millón de dólares.
Video
Guerra en Río: imágenes inéditas de las fuerzas brasileñas contra el narco
Los importes destinados a “sueldos” sólo para los vendedores de bajo rango ascienden, según los documentos oficiales, a 500.000 reales al mes, equivalentes a 100.000 dólares.
Dos escalones arriba de esa capa de vendedores rasos es la jerarquía en la que está Cara de Diente.
Thiago de Assis tiene ahora 34 años y antecedentes policiales desde que era menor.
En 2012, cuando tenía 21, fue detenido por la Policía Militar por denuncias vecinales de “aterrorizar a las comunidades de Chapadao”. Todo el mundo lo conocía: manejaba un Fiat Siena negro por la zona de Anchieta, en la zona norte de aquella comunidad.
Cuando lo detuvieron, su Siena tenía una patente falsificada. En la guantera había cápsulas con cocaína para la venta al menudeo y balas.
Diez años después, en agosto de 2022, la Policía investigó el secuestro de dos jóvenes en la Zona Norte de Río de Janeiro.
Caio Wellington de Souza Lino, de 22 años, y Marcos Paulo Alves de Lemos, de 20, trabajaban en un restaurante de comidas para llevar. Los secuestraron porque decían que Caio era informante de la Policía.
Entre los investigados por el caso estuvo Cara de Diente. Y otro narcotraficante de Chapadao llamado Wallace Moura dos Santos, alias WL.
Wallace también aparece ahora en los grupos de WhatsApp del Comando Vermelho que maneja Grandao, junto a Cara de Diente.
Ellos ayudan a Grandao en las tareas que describen los informes de inteligencia de la policía brasileña sobre el grupo. Incluso, sobre sus relaciones directas con la Policía.
En la página 56 de la acusación, figura que el 26 de abril del año pasado un mayor de la Policía Militar entró en contacto directo con Grandao para pedirle que lo ayudara a recuperar un auto robado.
Grandao movió a sus soldados narcos y el coche fue devuelto a su dueño, intacto, tres días después.












