Los Atlanta Falcons serán uno de los equipos que dispute el segundo partido de temporada regular de la NFL en España, el próximo otoño en el Estadio Santiago Bernabéu, que acogió el estreno oficial del fútbol americano en el país el pasado 16 de noviembre de 2025 con el encuentro entre los Miami Dolphins y los Washington Commanders. Como ocurrió entonces y con otros partidos internacionales programados para 2026, la competición anuncia el evento en fases. Un mes después de confirmar el acuerdo bianual con el Real Madrid para jugar en su feudo llega el teórico anfitrión del duelo. Una franquicia sin palmarés y sin un interés previo en el mercado español -no es una de las tres con derechos comerciales– que no ha tenido reservas en subirse al tren de la expansión fuera de EE UU y reivindica los lazos con España, aprovechando que la selección de fútbol jugará en su flamante estadio dos partidos del inminente Mundial.
La NFL profundizará este año un proceso de expansión que comenzó en 2005 con el primer partido de temporada regular fuera de EE UU, en el Estadio Azteca de México. Londres actuó desde 2007 como motor, con un total de 42 duelos jugados desde 2007, repartidos entre Wembley, el Tottenham Hotspur Stadium y Twickenham. España se convirtió en 2025 en el séptimo país de la lista, tras Canadá, Alemania, Brasil e Irlanda. El del Bernabéu fue el 62º encuentro oficial en este histórico. Su segundo partido completará un año de nueve citas internacionales, el récord hasta la fecha, que tendrán lugar, Londres –tres–, Cuidad de México, Múnich y otras tres ciudades debutantes: Río de Janeiro, Melbourne y París.
Aunque la NFL es propiedad de las 32 franquicias que la integran, algunas han estado más predispuestas a la expansión que otras. Los que más han jugado fuera de EE UU han sido los Jacksonville Jaguars –14 partidos–, por los vínculos de su propietario con Reino Unido; seguidos de los Buffalo Bills –ocho– con una relación similar en Canadá. Mientras, los Dallas Cowboys, solo han jugado uno, por una decena de equipos que han disputado dos. Los Falcons están entre los diez equipos que más han viajado, con cinco partidos: el último lo perdieron en Berlín el 9 de noviembre. Sus salidas previas fueron a Londres –tres– y a Toronto.
Aunque las franquicias se postulen, la decisión de quién juega dónde es competencia de la NFL, que concilia el interés de ciertos equipos en ciertos territorios con la obligación de que todos participen del proceso. Los Miami Dolphins apostaron por el ser primer anfitrión en Madrid como parte de su campaña hacia el mercado latino y la liga lo concedió. Los Chicago Bears han trasladado en los últimos meses su intención de recoger el testigo, pero también se han postulado en otros mercados como Brasil. Los Kansas City Chiefs son la tercera franquicia con derechos comerciales en España.
El rival de los Falcons, junto con la fecha del partido, se anunciarán cuando se publique el calendario de la NFL. El año pasado, la fecha del anuncio –el 14 de mayo– se conoció durante el Draft, que será el 23 de abril. En una liga con 32 equipos y 17 jornadas de temporada regular, los oponentes rotan cada año en función de la posición. Los Falcons, terceros en la NFC Sur, jugarán dos partidos contra cada uno de sus tres rivales divisionales –Carolina Panthers, New Orleans Saints y Tampa Bay Buccaneers–, encuentros directos poco susceptibles de destinarse a un partido internacional porque ningún anfitrión quiere perder el factor cancha. A partir de ahí, jugarán en casa contra Chicago Bears, Detroit Lions, Baltimore Ravens, Cincinnati Bengals, San Francisco 49ers y Kansas City Chiefs.
La liga tendrá ahora que cuadrar fechas con el Real Madrid, quizás en un parón de selecciones, como en la anterior ocasión, unido a dos encuentros visitantes consecutivos de los blancos. La conciliación con el fútbol requiere no solo que el anfitrión no juegue en casa esa semana, sino tiempo para transformar un terreno en otro. La NFL podría citar a los Falcons con Bears o Chiefs por sus intereses en España, pero eso quizás diluiría su papel de anfitrión. Prácticamente descartados quedan los Lions, pues ya jugarán en Múnich. Otra opción improbable es que la liga elija uno de los duelos que Atlanta juega como visitante.
Sin títulos en su palmarés, los Falcons han jugado dos Super Bowls. Cayeron con claridad en 1999 ante los Denver Broncos de John Elway (19-34) y protagonizaron el gran desplome de la historia reciente en 2017 ante los New England Patriots de Tom Brady: dejaron escapar un partido que ganaban por 28-3 en el tercer cuarto para perderlo 34-28 en la prórroga. Llevan siete años sin playoff, acumulando en todos ellos más derrotas que victorias, producto de su inestabilidad en la posición de quarterback. Tienen, eso sí, a Bijan Robinson, uno de los jugadores más espectaculares de la liga, ya sea como corredor o como receptor.
Una vez encargados del encuentro, los Falcons celebran la coincidencia de que España dispute en su estadio, uno de los más modernos de la NFL –inaugurado en 2017– sus dos primeros partidos del Mundial de fútbol que organizan este año EE UU, Canadá y México. Allí estrenará su camino el 15 de junio ante Cabo Verde para repetir seis días después ante Arabia Saudí. Además, su base de operaciones será Chattanooga, en el estado de Tennessee, pero muy cerca de la frontera con Georgia. Su capital, Atlanta, como todas las grandes ciudades del país, aumenta cada año su población latina. Un nicho que ninguna franquicia de la liga desprecia.









