La nueva ronda de negociaciones en Ginebra entre Irán y Estados Unidos, que se consideraba fundamental para evitar un ataque militar de Washington contra Teherán, ha concluido con “buenos avances”, según el jefe de la representación iraní, el ministro de Exteriores Abbas Araghchi. “Estas han estado entre las conversaciones más serias que hemos tenido con Estados Unidos”, ha declarado a la televisión estatal de su país. Según él, ambas partes están “cerca” de llegar a un acuerdo en algunas áreas, aunque aún persisten diferencias.
Los contactos continuarán el lunes en un encuentro a nivel técnico en Viena, según ha indicado el jefe de la delegación iraní. La capital austriaca acoge la sede del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA, observadora en la ronda de contactos).
La junta de gobernadores del OIEA tiene prevista una reunión entre el 2 y el 4 de marzo. También la próxima semana, según el representante de Teherán, se celebrará una nueva ronda de contactos, la cuarta, entre su delegación y la estadounidense.
“Durante estas largas y muy intensas horas hemos logrado buenos progresos y hemos entrado en un examen serio de los elementos de un acuerdo, tanto en el plano nuclear como en el de las sanciones”, ha declarado Araghchi. “En algunas áreas estamos muy cerca de un entendimiento. Por supuesto, sigue habiendo diferencias de opinión, pero comparado con el pasado ambas partes son más serias sobre la necesidad de llegar a un acuerdo negociado”.
Los representantes de Washington no se han pronunciado hasta el momento sobre los resultados del encuentro en Viena. Se espera que la semana próxima el secretario de Estado, Marco Rubio, viaje a Israel para tratar sobre la situación con las autoridades de ese país.
Según explicó el ministro iraní, en los contactos de este jueves, su país reclamó el levantamiento de sanciones estadounidenses y propuso un proceso para proceder a ese levantamiento. El paso inmediato será el regreso de las delegaciones a sus respectivos países para informar a sus gobiernos.
Araghchi confirmaba así lo que su homólogo omaní había escrito en redes sociales. “Hemos concluido el día tras progresos significativos en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Las retomaremos pronto tras consultas en las respectivas capitales. Contactos a nivel técnico tendrán lugar la próxima semana en Viena. Estoy agradecido a todos los implicados por sus esfuerzos: los negociadores, el Organismo Internacional de Energía Atómica y nuestros anfitriones, el Gobierno suizo”, había apuntado Al Busaidi.
La negociación se desarrolló en dos partes. La primera, de cuatro horas, y la segunda, de dos, interrumpidas por una pausa de más de tres horas en la que los negociadores estadounidenses, Steve Witkoff y Jared Kushner, participaron en las conversaciones entre Rusia y Ucrania para tratar de llegar a un acuerdo de paz, también en Ginebra.
En la primera parte de los contactos, Teherán entregó a los mediadores de Omán una propuesta sobre su programa nuclear para Washington. Previamente, Donald Trump había advertido que usará la fuerza si las conversaciones diplomáticas fracasan, multiplicando la presión con nuevas sanciones y tras amasar el mayor despliegue militar estadounidense en Oriente Próximo desde la guerra del Golfo.
Según declaró un alto cargo iraní a la cadena Al Jazeera, la propuesta de Teherán “incluye vías técnicas y prácticas, y datos que demuestran que no queremos un arma nuclear. Nuestra propuesta confirma que nuestro enriquecimiento de uranio es un derecho soberano y ofrece una suspensión temporal, de plazo limitado, a nuestras actividades de enriquecimiento”.

Esa propuesta “no incluye nada con respecto a nuestros programas de misiles y defensa. La idea de descartar el enriquecimiento de modo permanente, el desmantelamiento de instalaciones nucleares y la transferencia de reservas de uranio se rechaza por completo”, ha agregado el alto cargo.
En Washington, los representantes estadounidenses informarán no solo al presidente Donald Trump -que el día 19 apuntó a un plazo de “diez, máximo quince” días antes de decidir si opta por la vía militar- sino también al Departamento de Estado, el Congreso, los servicios de inteligencia y al Pentágono sobre lo abordado en los contactos.
Ambas partes viajaban a Ginebra con un abismo de desconfianza y posturas opuestas. A lo largo de las semanas de contactos, Irán ha dejado claro que solo quiere tratar sobre su programa nuclear; según la cadena CNN, podría haber ofrecido este jueves poner un límite a su enriquecimiento de uranio, para no llegar al nivel necesario para la fabricación de armas nucleares, a cambio del levantamiento de sanciones.
Estados Unidos aspira no solo al fin del programa nuclear iraní —pese a que Trump lo declaró “aniquilado” tras el ataque contra las instalaciones atómicas iraníes en junio pasado—, sino también la limitación del programa de misiles balísticos y la retirada del apoyo de Teherán a grupos radicales islamistas en Oriente Próximo.
“Irán está yendo claramente por el camino para poder desarrollar algún día misiles con los que alcanzar a Estados Unidos”, insistía el secretario de Estado, Marco Rubio, en declaraciones a los medios durante una visita a San Cristóbal y Nieves para participar en la cumbre anual de la Comunidad del Caribe (Caricom).
Según el digital Axios, el enviado personal de Trump, Steve Witkoff, explicó el martes en una reunión privada que Estados Unidos exige a Irán que cualquier acuerdo nuclear al que se llegue permanezca vigente de modo indefinido.
Mientras tanto, continúa el despliegue naval y aéreo que Estados Unidos amasa en Oriente Próximo ante la posibilidad de que Trump ordene bombardear un Irán que considera debilitado por la mala marcha de su economía, las protestas masivas del mes pasado y el ataque contra sus instalaciones nucleares en junio pasado.
El portaviones Gerald Ford, que repostaba en la base naval de Suda en Grecia, ha zarpado de camino a aguas cercanas a Israel, donde podría llegar este mismo viernes. En aguas del golfo Pérsico ya se encuentra otro portaaviones, el Abraham Lincoln, acompañado de su grupo de escolta, que incluye tres destructores equipados con misiles. Medios israelíes habían informado el miércoles de la llegada a este país de aviones caza F-22 estadounidenses.
La perspectiva de un nuevo ataque preocupa a los países de la zona, que temen que el conflicto pudiera extenderse a otros puntos de la región cuando el frágil acuerdo de paz para la franja de Gaza aún se tambalea. Irán ha advertido que de resultar bombardeado responderá contra las bases militares estadounidenses en la región, donde están destinados cerca de 40.000 soldados de esa nacionalidad.










