La historia de El asesino de TikTok, el nuevo documental de Netflix, reconstruye uno de los casos criminales más perturbadores de los últimos años en España: la desaparición y asesinato de Esther Estepa, una mujer de 42 años, y el rol clave que jugaron las redes sociales para llegar hasta el principal acusado, José Jurado Montilla, un influencer de viajes con un pasado criminal oculto.
Estrenada el 9 de marzo de 2026, la docuserie de dos episodios dirigida por Héctor Muniente expone cómo un encuentro aparentemente casual con un creador de contenido en TikTok derivó en una tragedia. La producción recorre, paso a paso, la investigación impulsada por la familia de la víctima, ante la falta de respuestas oficiales durante meses.
El documental se apoya en un extenso archivo digital -videos, mensajes, publicaciones y geoetiquetas- que permitió reconstruir los últimos días de Esther. Ese rastro virtual no solo fue central para la causa judicial, sino también para revelar la doble vida del hombre que se presentaba en redes como un viajero solidario.
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La desaparición de Esther Estepa y el rol del influencer “Dinamita”
La pesadilla comenzó en agosto de 2023, cuando Josefa “Pepa” Pérez, madre de Esther, recibió un mensaje alarmante de su hija. Esther le escribió que estaba “sin blanca” y que planeaba dejar España para empezar una “nueva vida en Buenos Aires”. El contenido del mensaje encendió todas las alarmas: “Me hizo dudar de que no fuera ella quien lo escribía”, declaró Pepa más tarde.
Esther, que residía en Sevilla y llevaba una vida nómada, solía comunicarse a diario con su familia. “Mi hija llevaba años viviendo sola, pero hablábamos a diario por WhatsApp, teléfono o videollamada”, contó su madre. Por eso, el silencio repentino resultó inusual y preocupante.
La última persona que estuvo con ella fue José Jurado Montilla, conocido en TikTok como Dinamita. Influencer de viajes, Montilla había conocido a Esther en un refugio para mujeres en Alicante y compartió con ella varias caminatas por la costa española. Incluso publicó videos junto a ella para sus seguidores.
El 22 de agosto de 2023, ambos caminaron desde Denia hasta Gandía. Esther terminó en un hospital por una pierna hinchada y un fuerte dolor de cabeza. Según Montilla, ella fue dada de alta sola a las 4:30 de la madrugada. Trece horas después, llegaron los mensajes que hoy siguen siendo clave en la investigación.
“Habíamos denunciado su desaparición unas semanas antes, y de repente, un hombre me llamó diciendo que se había encontrado con mi hija”, relató Pepa. Ese hombre era Montilla, quien se presentó como alguien dispuesto a ayudar.
Un pasado criminal oculto y el giro del caso
La esperanza inicial se transformó en horror cuando la familia decidió investigar por su cuenta. “El verdadero shock vino después, cuando buscamos en internet el nombre que me dio, José Jurado Montilla”, recordó Pepa. Lo que encontraron cambió todo: Montilla era un asesino convicto.
Nacido en Málaga, Montilla había sido condenado en los años 80 por el asesinato de cuatro personas, entre ellas turistas extranjeros. Recibió una pena de 123 años de prisión, pero fue liberado tras cumplir 28 años, luego de que se anulara la Doctrina Parot en 2013.
“Es un patán despreciable que incluso nos mandó los videos que subió a TikTok comentando la desaparición de mi hermana”, dijo Raquel Estepa, hermana de la víctima. Paradójicamente, ese exceso de exposición terminó siendo clave: sus publicaciones permitieron rastrear movimientos y contradicciones.
En 2024, Montilla fue detenido nuevamente, esta vez por el asesinato de un estudiante universitario de 21 años llamado David, ocurrido en 2022. Durante esa investigación, las autoridades comenzaron a vincularlo también con el caso de Esther.
En febrero de 2024 se halló un cráneo en un cañaveral de Gandía. En junio, el ADN confirmó que pertenecía a Esther Estepa. Más tarde, se recuperaron otros restos óseos. “Sí la golpeó en la cabeza, porque tiene esa fractura de cráneo, pero como no la han encontrado entera…”, explicó Raquel.
Montilla negó haber matado a Esther, pero hoy se encuentra en prisión preventiva, acusado formalmente de dos homicidios, incluido el de Estepa. Los juicios aún no tienen fecha definitiva.
Redes sociales, psicopatía y la mirada del documental
El director Héctor Muniente explica que el caso expone cómo las redes pueden construir realidades engañosas. “Las redes sociales pueden reflejar vidas irreales, cuidadosamente fabricadas, y en este caso ese fenómeno adquiere una dimensión aterradora”, sostuvo.
El material de TikTok fue central para el relato. “Al principio, al sumergirte en su contenido, te centras en lo que dice, buscando contradicciones”, explicó Muniente. Pero con el tiempo, el análisis se volvió más profundo: “Observas pequeños detalles, patrones repetidos, sus gestos, y casi sin darte cuenta, te conviertes en una especie de psicólogo forense”.
El director agrega una frase clave que atraviesa todo el documental: “Lo que nunca olvidaré es su capacidad para cambiar de emociones con un solo clic, de un segundo a otro… Es como ver una representación de lo que muchos llamarían psicopatía en tiempo real”.









