La búsqueda del sospechoso de asesinar a dos estudiantes y herir a otras nueve personas el pasado sábado en la prestigiosa universidad de Brown, en Providence, capital del pequeño estado de Rhode Island, dio sus frutos al fin en la noche de este jueves (hora de la costa Este). La caza terminó así cinco frenéticos días después con el hallazgo del cadáver de un hombre, Claudio Neves-Valente, de 48 años y nacionalidad portuguesa, a 135 kilómetros del lugar de los hechos. Estaba en un almacén de una zona industrial de Salem, en el cercano estado de Nuevo Hampshire.
En una conferencia de prensa celebrada en Providence, pasadas las 21:30, su jefe de policía, Óscar Pérez, confirmó que el hombre al que andaban buscando se había suicidado de un balazo cuando estaba a punto de ser descubierto y apresado.
La búsqueda del sospechoso, al que las agencias de seguridad implicadas en el operativo también vinculan con el asesinato este miércoles de Nuno Loureiro, un profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT son sus siglas en inglés), en Boston), también de origen portugués, ha mantenido durante la semana en vilo a las cadenas de noticias del país. Sobre todo, después de que el mismo día de la matanza, que tuvo lugar en una jornada de exámenes previos a las vacaciones de Navidad, las autoridades anunciaran la captura de un culpable para soltarlo a las pocas horas sin cargos.
Desde entonces, el misterio rodeó al tipo del que solo se sabía lo poco que desvelaron de él los videos de las cámaras de seguridad de diferentes puntos en calles residenciales de Providence. En ellos, se veía a un hombre de mediana edad, algo entrado en carnes, caminando tranquilamente oculto tras una mascarilla quirúrgica negra.
Nadie podía explicarse cómo pudo escapar tras cometer su crimen de una comunidad tan pequeña como la de Rhode Island, el estado de menor tamaño de la unión. Tampoco, dónde pudo ir. Este jueves se supo que se dirigió al norte, aunque no llegó demasiado lejos. Aún no está claro qué lo movió a matar a aquellos jóvenes y luego, mientras lo buscaban las autoridades, asesinar a Loureiro. Era un científico, especializado en fusión nuclear, respetado en todo el mundo y murió en su apartamento en Brookline, cercano al MIT.
Pérez contó a los medios que en la búsqueda fue clave la localización de un coche de alquiler, que condujo a los agentes a una oficina de Massachussets, donde pudieron cotejar los vídeos de seguridad para concluir que la persona que aparecía en ellos era la misma que la de las grabaciones de Providence. Los registros de su tarjeta de crédito llevaron a los investigadores a Nuevo Hampshire, donde finalmente encontraron el cadáver de Neves-Valente.
En su comparecencia ante la prensa, Brett Smiley, el alcalde de de Providence, se felicitó porque sus vecinos fueran a “dormir tranquilos por fin esa noche”. Smiley también celebró la colaboración ciudadana, que hizo posible dar con Neves-Valente, así como la colaboración entre las distintas agencias del orden implicadas en la operativa.










