La semana pasada, una sesión de entrenamiento del seleccionado italiano sub-21 en Cesena, donde se preparaba para enfrentar a Suecia por la clasificación para la Eurocopa de la categoría, llamó la atención porque los futbolistas realizaron un tramo de la práctica con un ojo cubierto con un parche. Esta ejercitación no es nueva para el director técnico del combinado azzurro, Silvio Baldini, y también es utilizada por deportistas de otras disciplinas.
De acuerdo con quienes utilizan este método, el uso del parche ayuda a desarrollar la percepción de la profundidad y la agudeza del ojo dominante (el que el cerebro utiliza más para procesar la información). La mayoría de las personas tiene una alineación entre el ojo dominante y la mano o el pie que utiliza principalmente: los diestos suelen tener como ojo dominante el derecho y los zurdos, el izquierdo. Aunque no siempre es así.
Si un deportista consigue detectar cuál es su ojo dominante, eso puede ayudarlo a perfeccionar la velocidad y la claridad de su visión bajo presión en situaciones de juego, puesto que el ojo dominante recibe la información una fracción de segundo más rápido y con mayor precisión que el otro. Cubrir el ojo no dominante con un parche obliga a adoptar una posición de la cabeza más eficaz para recibir la información de forma más rápida, precisa y clara.
En el entrenamiento del seleccionado, la sesión se dividió en tres tramos de 20 minutos. En el primero, los jugadores se cubrieron el ojo presumiblemente dominante con un parche; en el segundo, se cubrieron el otro; y en el tercero, no utilizaron el parche. “Quiero animar a los chicos a que miren el campo no solo con los ojos, sino también con la mente y el cuerpo”, justificó Baldini en una entrevista publicada por la Gazzetta dello Sport.
Baldini, de 67 años, ya había utilizado este recurso cuando dirigía a Palermo (entre 2021 y 2022) y a Pescara (entre 2024 y 2025). “No tengo una base científica para explicar ciertas cosas adecuadamente, por eso prefiero no decir nada inexacto, pero cuando estaba entrenando a Catania (entre 2007 y 2008), fui a ver a un boxeador en Siracusa y él utilizaba un vendaje en un ojo. Me intrigó e investigué un poco. Y empecé a proponer ese método también”, explicó el DT en una entrevista publicada en el diario Il Pescara el año pasado.
Baldini no es el único entrenador que procura aplicar los saberes de la optometría al fútbol. A poco de asumir la dirección técnica del seleccionado de Estados Unidos, Mauricio Pochettino decidió mudar a la banda izquierda al extremo Tim Weah, quien hasta entonces había jugado sobre la derecha.
“Me preguntó cuál era mi posición favorita. Le dije que había jugado toda mi carrera en la derecha, pero, sinceramente, mi posición favorita era en la izquierda. Me dijo: ‘Hagamos una prueba’. Hizo que me tapara un ojo y luego el otro. Descubrí que este ojo (el izquierdo) era el más fuerte”, contó el futbolista. Tras ello, Weah jugó sobre la izquierda por primera vez el 18 de noviembre pasado en el encuentro que Estados Unidos le ganó 4 a 2 a Jamaica por la Liga de Naciones de la Concacaf, en el que marcó un gol.
Después de ese encuentro, Pochettino explicó su decisión: “Todos tenemos un ojo dominante. Es el ojo dominante el que te permite sentirte cómodo con el balón. Intentamos comprobarlo porque necesitamos comprender al jugador. Necesitamos entender cómo y por qué se mueven, y tratar de encontrar la mejor posición para que ellos den más, sean más fluidos en el juego, lleguen mejor al área o defiendan mejor en nuestra área o en la transición defensiva”.
Cubrir un ojo con un parche también puede ayudar a desafiar la percepción de la profundidad, es decir, la capacidad de ver y juzgar la distancia de los objetos en tres dimensiones (longitud, ancho y profundidad). Si se anula un ojo, el cerebro debe utilizar señales alternativas, como el tamaño o la sombra, lo que exige mucho más esfuerzo cognitivo.
El fútbol no es el primer deporte en recurrir al estudio y análisis de la capacidad visual como herramienta para optimizar el rendimiento. Desde la década de 1990 se ha utilizado la optometría en disciplinas como el rugby, el criquet, el golf, el boxeo y el automovilismo.










