El seleccionado de fútbol de Zambia, que se medirá con Argentina el 31 de marzo en la Bombonera, registra algunos antecedentes deportivos destacados a nivel continental, como el título que obtuvo en la Copa Africana de Naciones Gabón-Guinea Ecuatorial 2012 o los subcampeonatos en ese torneo en Túnez 1994 y Egipto 1974. Pero también carga en su historia con un antecedente trágico que obligó a la reconstrucción casi íntegra del combinado nacional.
El domingo 25 de abril de 1993, el seleccionado zambiano derrotó 3 a 0 a Mauricio en Belle Vue Harel con tres goles del delantero Kelvin Mutale en un encuentro correspondiente al grupo 5 de la clasificación para la Copa Africana de Naciones Túnez 1994. Hasta allí había llegado el plantel en un avión de transporte de la Fuerza Aérea del país, una práctica común en ese tiempo debido a las fuertes limitaciones económicas que atravesaban la nación y la Asociación de Fútbol de Zambia (FAZ).
Dos días después de ese partido, la delegación emprendió viaje desde la isla de Mauricio, en el sudoeste del Océano Índico, hacia Dakar, donde los Chipolopolo (Balas de Cobre) debían enfrentar a Senegal el domingo siguiente por la primera fecha del grupo B de la segunda ronda de las eliminatorias de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) para el Mundial de Estados Unidos 1994.
El avión que trasladaba a la delegación, un turbohélice De Havilland DHC-5D Buffalo, hizo una escala técnica para repostar combustible en el Aeropuerto Internacional León Mba de Libreville, la capital de Gabón. Poco antes de la medianoche del martes 27 de abril de 1993 y apenas dos minutos después de haber despegado para seguir viaje hacia Dakar. la aeronave se precipitó al Océano Atlántico. Los 30 ocupantes, entre ellos los 18 jugadores del seleccionado, murieron en el acto.
Entre los fallecidos estaba el arquero David Efford Chabala, quien llevaba una década defendiendo la valla de su seleccionado, era el futbolista con más presencias en el combinado zambiano con 115 (su marca fue superada en 2017 por otro arquero, Kennedy Mweene), se había dado el gusto de jugar varios partidos como delantero en su equipo, el Mufulira Wanderers, y había tenido un breve paso por el fútbol argentino.
Chabala fue el tercer arquero del plantel de Argentinos Juniors en la temporada 1991/92, detrás del uruguayo Carlos Goyén y del paraguayo César Mendoza. Participó solo en un encuentro con el elenco de La Paternal: el 1 de octubre de 1991 reemplazó a Mendoza a los 5 minutos del segundo tiempo en el partido de ida de uno de los cruces de la primera ronda de la Supercopa, que el conjunto que dirigía José Yudica perdió 2 a 1 con Santos en el estadio de Ferro. Tras ese año, regresó a su país para jugar nuevamente en Mufulira Wanderers, al que representaba al momento del accidente aéreo.
Quienes eludieron la muerte frente a la costa gabonesa fueron los dos futbolistas zambianos más destacados de aquel tiempo, que se desempeñaban en Europa: el mediocampista Charles Musonda (Anderlecht de Bélgica) y el delantero Kalusha Bwalya (PSV de Países Bajos). Musonda no había sido convocado para esos dos partidos con su seleccionado porque estaba recuperándose de una lesión y Bwalya (quien llegó a ser presidente de la FAZ entre 2008 y 2016) iba a sumarse al plantel directamente en Dakar, adonde sus compañeros jamás llegaron.
“Varios de los jugadores que murieron eran amigos míos desde la infancia. Aunque tenga la suerte de no figurar entre las víctimas, no puedo sentir otra cosa que una profunda tristeza. Estoy muy afectado por este desastre”, contó Musonda pocas horas después de que se conociera la noticia.
Kalusha Bwalya fue el primer capitán del seleccionado zambiano tras el accidente aéreo.Además de los jugadores, en el accidente también murieron el entrenador del seleccionado, Godfrey Chitalu; su asistente, Alex Chola; el médico del plantel, Wilson Mtonga; el presidente de la FAZ, Michael Mwape; y Nelson Zimba, un funcionario del Ministerio de Deportes del país. Los restos de las 30 víctimas fueron enterrados en las afueras del Estadio de la Independencia en Lusaka, la capital de Zambia.
La tragedia aérea provocó un profundo deterioro en las relaciones entre Zambia y Gabón. En las horas posteriores hubo en Libreville protestas callejeras de ciudadanos gaboneses que reclamaban porque las instalaciones de la morgue se estaban utilizando para los jugadores zambianos y no para los fallecidos locales. Surgieron disputas entre ambos gobiernos sobre quién debía financiar la investigación. Incluso corrió el rumor de que el avión había sido derribado accidentalmente por el ejército de Gabón. La pericia oficial, cuyo informe recién se conoció en 2003, estableció que la caída de la aeronave había sido consecuencia de un fallo en el motor izquierdo.
Diez días después de la tragedia, la FAZ recurrió a 20 entrenadores para que confeccionaran una nómina de 60 jugadores, de los que surgirían los integrantes del nuevo seleccionado. Ellos participaron en tres amistosos con la selección de Malawi que se disputaron el 22, el 23 y el 24 de mayo en Chingola (empate 1 a 1), Kitwe (derrota 1 a 0) y Lusaka (victoria 4 a 2). Con ese grupo y con el nuevo entrenador, el escocés lan Porterfield, comenzó la reconstrucción.
Los restos de las 30 víctimas del accidente aéreo fueron enterrados en las afueras del Estadio de la Independencia en Lusaka.El primer encuentro oficial de los nuevos Chipolopolo fue el 4 de julio de 1993, 69 días después de la tragedia: ante 50.000 personas en el Estadio de la Independencia, vencieron 2 a 1 a Marruecos en un choque por las eliminatorias para el Mundial. El primer gol de los locales fue anotado por Kalusha Bwalya, el hombre que fortuitamente había eludido la muerte. Una semana después, también en Lusaka, batieron 3 a 0 a Sudáfrica por la clasificación para la Copa Africana de Naciones.
Zambia llegó a la última fecha como líder del grupo B de las eliminatorias mundialistas. Un empate ante Marruecos en Casablanca le bastaba para conseguir el pasaje a Estados Unidos 1994. “Hemos probado que después de la muerte llega la vida. Todos los que no sean marroquíes deberían desear que venciéramos nosotros”, afirmó Kalusha Bwalya en la víspera de ese duelo.
Sin embargo, los magrebíes se impusieron 1 a 0 el 10 de octubre de 1993 y frustraron el sueño de la primera participación en una Copa del Mundo. Ese partido no estuvo exento de polémicas, ya que el árbitro fue el gabonés Jean-Fidèle Diramba, quien tuvo una actuación “pobre, predispuesta e intimidatoria”, según denunció la FAZ, que solicitó a la FIFA la repetición del encuentro. El reclamo no prosperó, pero empeoró aún más el vínculo entre Zambia y Gabón.
Zambia ganó la Copa Africana de Naciones en 2012.Si bien no logró el boleto al Mundial, el nuevo combinado zambiano sí se clasificó a la Copa Africana de Naciones Túnez 1994. En ese certamen llegó hasta la final, en la que cayó 2 a 1 ante Nigeria, que dos meses después sería rival de Argentina en el Mundial de Estados Unidos. Ese resultado fue el más importante para el fútbol de este país hasta 2012, cuando obtuvo el título continental. El destino, caprichoso, quiso que la final de esa Copa Africana, en la que derrotó por penales a Costa de Marfil, se jugara en Estadio de Angondjé, en las afueras de Libreville.










