A fuego lento, pero constante, en la Justicia Federal de San Isidro avanza una investigación que promete dolores de cabeza para más de un personaje importante, sobre todo dentro de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).
Se trata de una causa, a cargo de la jueza Sandra Arroyo Salgado, que involucra a un coronel retirado del Ejercito, especializado en «inteligencia» y profundiza sobre sus contactos en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza para contrabandear cocaína a Europa en la bodega de aviones comerciales.
El coronel en cuestión se llama Pablo Quiroga, tiene 63 años y la semana pasada su procesamiento, con prisión preventiva, fue confirmado por la Cámara Federal de Apelaciones de San Martin. En el fallo, los jueces Alberto Lugones y Néstor Barral consideran acertada la investigación de Arroyo Salgado y el fiscal federal Fernando Domínguez.
Pero hay algo más. En su argumentación, la Cámara tira al ruedo el nombre de Carlos Tonelli, quien asumió como director de la PSA en 2025, aunque ya venía ocupando un puesto en el área de Inteligencia.
Hasta el momento, en la causa de Arroyo Salgado no hay ninguna imputación concreta sobre este funcionario. Pero Tonelli – ex director en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante el mandato del ex presidente Mauricio Macri (2015-2019) – tiene un pasado en común con Quiroga y el militar se daba importancia diciendo su contacto en Ezeiza.
«Carlos Tonelli, ocupaba una dirección que no se cuál es en la Policía de Seguridad Aeroportuaria; es una persona que vi en este último año (2025) no más de tres veces personalmente y a través de mensajería solamente nos ponemos al tanto de política”, dijo Quiroga en su declaración indagatoria.
Ante la jueza Arroyo Salgado contó también que conoció a Tonelli cuando comenzó a trabajar en la campaña de Patricia Bullrich para presidenta: «Cuando pierde Rodríguez Larreta se unen los equipos de inteligencia para trabajar con la candidata Patricia Bullrich. El que lideraba ese grupo era Carlos Tonelli, ahí lo conocí”. El coronel hizo una reducción de daños y sostuvo que sus alardes sobre su contacto con el funcionario eran inventos suyos. Pero la cuestión quedó en un gris.
Fuentes cercanas a Tonelli consultadas por Clarín también minimizaron su trato con Quiroga: «Venía del equipo de Horacio Rodríguez Larreta. Cuando este perdió la interna con Patricia Bullrich, pasó a formar parte del equipo de Inteligencia que comandaba Tonelli. Pero el trato entre ellos nunca fue frecuente, habrán tomado café tres o cuatro veces en los últimos años y para hablar de temas de Inteligencia, que es la especialidad de ambos».
Las mismas fuentes señalaron que, para el momento de la investigación de Arroyo Salgado, Carlos Tonelli aun no era jefe de la PSA sino el director de Investigaciones Complejas de esa fuerza. Y -agregaron- que «fue él quien investigó las supuestas filtraciones de información».
Quiroga sigue detenido. Quiroga hizo toda su carrera en el área de Inteligencia del Ejército. Se retiró con el grado de coronel y hasta noviembre pasado vivía cómodamente en el barrio Los Castores, de Nordelta (Tigre). Además, manejaba una agencia privada de investigaciones. Hasta que cayó preso: por orden de la Justicia Federal de San Isidro, lo detuvieron en el aeropuerto de Ezeiza al bajar de un vuelo que lo traía de Perú donde, dijo, había ido por trabajo.
Según una investigación del fiscal Domínguez- ahora confirmada por los camaristas Lugones y Barral-, el coronel Quiroga se estaba dedicando a algo más redituable que las investigaciones.
El pasado 15 de diciembre la jueza Arroyo Salgado lo procesó con prisión preventiva por los delitos de «confabulación para el contrabando de drogas» y «tenencia ilegitima de cuatro armas de fuego de guerra y una de uso civil». En la misma resolución le impuso un embargo de 100 millones de pesos. Quiroga apeló y ahora la Cámara Federal le dio la razón a la jueza.
Al militar se lo acusa de integrar una banda narco junto a un traficante ya detenido en otro expediente. La organización estaba cerrando los detalles de un plan para llevar cocaína a Europa (puntualmente a Francia) escondida en la bodega de un avión.
Para esto contaban con contactos que habían filmado la bodega y la complicidad de agentes de la PSA con los que Quiroga- según la jueza- era el enlace.
El coronel -que en su indagatoria se declaró inocente- quedó involucrado en la causa tras la apertura del teléfono celular de Martín Asci, un narco ya elevado a juicio en otro expediente por tráfico de drogas. De allí también provienen las fotos con los otros involucrados de la causa.
Asci fue detenido primero en 2019 en su mansión de 600 metros cuadrados en el barrio Las Caletas, de Nordelta en una causa a cargo del juez federal de Tres de Febrero, Manuel Culotta. Salió en libertad y en 2024 Arroyo Salgado lo apresó en el marco de un operativo antidrogas bautizado «Los Reyes del Norte» en el que, además, se secuestraron objetos con simbología nazi.
En mayo de 2025 el fiscal Domínguez le pidió a la jueza Arroyo Salgado que comenzara una investigación aparte con datos que habían salido de ese celular. Y así empezó el expediente que -a fines de noviembre- terminó con el coronel retirado preso.
El fiscal de San Isidro Fernando Domínguez.«Buen día hermano. Ese video es de una bajada de KLM mínimo 10 unidades. Esos dos lugares hasta el momento me pasaron que podemos hacer paneles», dice uno de los mensajes que la Justicia rescató de los celulares secuestrados y que acompaña un video de la bodega de un avión.
«Se evidencia que los sujetos involucrados habrían planificado enviar estupefacientes escondidos en la bodega de aeronaves comerciales con destino Aeropuerto Internacional Charles de Gaulle de París o Australia», dice Arroyo Salgado en su resolución de diciembre.
Y agrega que los imputados también «habrían concertado encuentros con funcionarios de Seguridad Aeroportuaria dirigidos a facilitar la operatoria».
«Finalmente se tiene que quien habría efectuado de nexo entre los agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y los aquí imputados sería Pablo Guillermo Quiroga como consecuencia de sus lazos con altos funcionarios públicos y fuerzas de seguridad», concluye Arroyo Salgado.
El chat de WhatsApp del coronel del Ejército que lo incrimina en el intento de envío de cocaína a Europa.Como el contrabando no se concretó, ni tampoco se frustró en plena ejecución, la jueza procesó a los detenidos (tres en total) por la figura de confabulación, que no es de las más usadas en casos de narcotráfico y contempla los actos preparatorios para un contrabando o tráfico de drogas. El delito tiene penas de entre uno y seis años de prisión.
El artículo 29 bis de la ley 23.737 define que «la confabulación será punible a partir del momento en que alguno de sus miembros realice actos manifiestamente reveladores de la decisión común de ejecutar el delito. Además, se eximirá de pena el que revele la confabulación a la autoridad antes de que se inicie la ejecución del delito para el que se formó».
En el caso del coronel Quiroga, a la confabulación, se suma la tenencia de armas de guerra, que contempla penas de entre 2 y 6 años.
Las filtraciones
«Principalmente, debe remarcarse que en la presente investigación han sucedido -cuanto menos- dos fugas de información, que motivaron, en primer término, el apartamiento de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, y luego, de la Policía Federal Argentina», subraya la jueza que finalmente trabajó el caso con Gendarmería.
Esto no extraña a nadie, si se tienen en cuenta algunos detalles. El más «pintoresco»: Quiroga es defendido por el abogado Raúl Alberto Rosa, con un pasado en la SIDE y en el área de Inteligencia Criminal de la Policía de la Ciudad en los tiempos de Guillermo Montenegro. Un hombre muy conectado que llegó a ser tapa de la revista Noticias bajo el título «El primer arrepentido de la SIDE K».
Las filtraciones de información sensible fueron captadas por Arroyo Salgado en otras causas donde estaba siendo investigado Asci. Y son clarísimas. Dos ejemplos:
1-En una escucha tomada el 24 de agosto de 2025, Asci le comenta a una mujer lo que le había confiado su pareja cuando lo fue a visitar al penal. Por entonces la investigación la llevaba PSA:
-Asci: Me comentó que a raíz de la apertura de mi teléfono lo están investigando a Pablo (el coronel) y a un par más.
-Mujer: Lo que pasa, creo que lo que llamó la atención, fue Pablo…
-Asci: Sí salpica Pablo, si para todo ahí, la conexión con Pablo salpica.
-Mujer: Claro, porque en realidad el que tiene la jerarquía es él.
-Asci: Me dijeron que yo tenía agendado a Pablo, que sabían nombre apellido, que sabían bien clarito quién era y todo el biri biri.
El yate secuestrado a unos de los miembros de «Los Reyes del Norte».2-El 8 de octubre Asci habla desde el teléfono de la cárcel con uno de los involucrados en la causa, Felipe Stanga, ahora procesado con prisión preventiva. El caso ya había pasado a manos de la Policía Federal.
-Stanga: Bueno, pero ahora ya llegó, ya llegó la confirmación de que hay una brigada de la Policía Federal haciendo la investigación y las averiguaciones de los coches, de esto, de lo otro. Está hasta las pelotas también Gastón (Herrero, detenido el 29 de enero en un departamento de Puerto Madero). Igual, nada, a mí que me investiguen, que me caminen todo lo que quieran, qué carajos me importa, pero es un dolor de huevos.
-Asci: Lo digo siempre, sí, el teléfono, todo, olvidate.
Debido a las filtraciones, la jueza Arroyo Salgado decidió avanzar en las detenciones antes de lo planeado. Ahora la Cámara Federal de San Martín le dio un importante respaldo.
Resta saber si las pruebas incriminan al actual número uno de la PSA o, como dijo Quiroga en su indagatoria, su contacto y reuniones con Tonelli eran sólo una impostura con la que trataba de darse importancia con sus socios.
Qué era Quiroga ¿Un «vende humo» o un hombre con contactos en lo más alto?
La investigación aun no concluyó.









