Los franceses eligen en la primera vuelta y eliminan en la segunda, dice un refrán electoral en Francia. Un día después de superar la primera de esas premisas, solo hay una forma de evitar lo segundo: las alianzas. Los partidos se adentraron el lunes en un proceso de reconstrucción de las candidaturas a través de fusiones para llegar al próximo domingo con posibilidades de lograr las alcaldías. La mayoría de municipios (96%) está ya decidido. Algunas grandes ciudades como Perpiñán, también. Louis Aillot, el alcalde y vicepresidente del Reagrupamiento Nacional (RN), no ha necesitado más y ha salido reelegido con más de la mitad de los votos.
Los candidatos que han pasado a la segunda vuelta de las tres principales urbes de Francia (París, Lyon y Marsella) miden sus fuerzas para saber si serán capaces de lograr la victoria solos o necesitan aglutinarse con alguno de sus primos ideológicos para enfrentarse de nuevo a las urnas. El límite para comunicarlo al Ministerio del Interior es mañana por la tarde. Pero solo el alcalde de Lyon, Grégory Doucet, ha decidido hasta el momento recurrir a una alianza con La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon, partido marginado por el resto de fuerzas progresistas.
Las elecciones del domingo confirmaron el gran avance de la ultraderecha en el mapa territorial francés. El partido de Marine Le Pen ha sido la primera fuerza en casi uno de cada diez municipios de más de 100.000 habitantes (entre ellos Niza, Perpiñán y Nîmes). Una evolución que permite al RN de Marine Le Pen sentar las bases que nunca tuvo para el asalto al Palacio del Elíseo dentro de un año. Pero algunos partidos de esa misma órbita ideológica también han logrado excelentes resultados, como el ¡Reconquista! de Éric Zemmour, que ha conseguido calificarse para el segundo turno de los comicios en París y tratará de vender caro su apoyo. O la Unión de Derechas para la República (UDR), el partido de Éric Ciotti, principal aliado de Le Pen, que ha logrado llegar en cabeza en la ciudad de Niza. Francia se dividirá ahora en dos o tres grandes bloques, tal y como ocurrió en las elecciones legislativas.
Las listas que el domingo hayan reunido al menos el 10% de los votos válidos pueden mantenerse en la segunda vuelta. Aquellas que hayan obtenido al menos el 5% pueden fusionarse con una lista que se haya clasificado. Los candidatos deben presentar sus listas para la segunda vuelta antes de las 18:00 del martes.
La izquierda, con un núcleo importante del Partido Socialista, resiste en las grandes plazas sin aliarse con La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon. Pero no será capaz de rematar su victoria en la segunda vuelta sin medir sus fuerzas y recurrir a alianzas. Arthur Delaporte, portavoz del Partido Socialista resumía así la urgencia del momento. Y su contradicción: “No hay acuerdo nacional, pero eso no excluye que localmente, sobre la base de un programa, se puedan hacer fusiones”.
LFI ha logrado su mejor resultado en unas municipales. En Toulouse y en Limoges, incluso superan a los del PS. En Lille, la candidata Lahouaria Addouche pisa los talones al actual alcalde, el socialista Arnaud Deslandes. El domingo por la noche, LFI incluso ganó desde la primera vuelta en Saint-Denis, la segunda ciudad más grande de Île-de-France después de París. La izquierda tendrá muy complicado ignorar al partido de Mélenchon si quiere hacerse con algunas de las ciudades que han quedado en el aire.
Las fuerzas de izquierda han ganado en ocho de las 10 mayores ciudades del país. En París, el candidato socialista, Emmanuel Grégoire, que quedó en cabeza en la primera vuelta, asociado con comunistas y ecologistas, con unos diez puntos de ventaja respecto a la conservadora Dati, rechazó la oferta de alianza de la candidata de LFI, Sophia Chikirou, quien superó el umbral del 10% para pasar a la segunda ronda y corre el riesgo de perjudicar su campaña.
En el otro lado de la contienda, la exministra Dati y el candidato centroderechista de Horizontes, Pierre-Yves Bournazel, ya han empezado a “trabajar” en un “proyecto alternativo” en la capital, pero con la condición del segundo de dejar al margen a la ultraderechista Sarah Knafo, quien pidió a la conservadora que acepte su “mano tendida” sin hacer un “pacto político”. Ambas candidaturas sumarían un número de votos suficiente para amenazar a Grégoire en la segunda vuelta.
La puerta para formar alianzas con LFI quedó completamente cerrada en Marsella, donde el alcalde saliente y candidato de una lista de izquierda moderada y ecologistas, Benoît Payan, con un solo punto por encima de Franck Allisio (RN), presentó esta mañana su lista en la prefectura. De este modo, desechó la oferta para formar un “frente antifascista” con el insumiso Sébastien Delogu, quien advirtió de que es “irresponsable” no aceptarla cuando la extrema derecha “está a las puertas” de la segunda ciudad más poblada de Francia. LFI ya ha anunciado que no se retirará de la carrera electoral, como les había pedido el alcalde saliente.
En la tercera ciudad de Francia, Lyon, el alcalde ecologista Grégory Doucet y el empresario Jean-Michel Aulas, expresidente del club de fútbol Olympique de Lyon (OL), terminaron prácticamente empatados. La llave en la segunda vuelta estará ahora en los votos que sea capaz de arrastrar la candidata de La Francia Insumisa, Anaïs Belouassa-Cherifi, con la que Doucet ha pactado ya una “fusión técnica”. LFI, sin embargo, es un partido que divide mucho al electorado y es posible que los votos que permitiría atraer también los reste entre los votantes de izquierda más centrados. Doucet todavía no se ha pronunciado.
El trabajo es artesanal e independiente en cada municipio. En Toulouse, la cuarta ciudad más grande, sí habrá pacto progresista. LFI superó inesperadamente a la lista de izquierda liderada por el Partido Socialista. Allí se anunció una lista conjunta, que sitúa a la izquierda en una posición ventajosa para intentar derrotar al alcalde saliente, el conservador Jean-Luc Moudenc. Mientras tanto, socialistas y ‘melenchonistas’ siguen negociando posibles fusiones de listas en otras ciudades como Lille o Nantes.
Las alianzas tienen distintos colores. Y en Niza, el alcalde saliente, el conservador Christian Estrosi, lanzó un llamamiento a la izquierda para que retire sus listas en la segunda vuelta para evitar que el candidato de extrema derecha Éric Ciotti se haga con la llave de la quinta ciudad más poblada de Francia.










