Miles de argentinos llegaron a Qatar tres años atrás como hinchas, con algo de ropa en las valijas y mucho lugar para la ilusión que fue creciendo en cada partido que la Selección de Lionel Scaloni iba ganando en el Mundial. La coronación del 18 de diciembre de 2022 fue para muchos un momento único en sus vidas. Pero luego había que pegar la vuelta. Dejar atrás los días de shawarma, banquetes en las casas de los jeques y banderazos en el mercado de Souq Waqif para retomar la rutina. Sin embargo, algunos decidieron hacer de este país del que nada conocían su nuevo hogar.
Es el caso de María José Alba, Majo para los amigos, de 29 años y oriunda de Isidro Casanova; y de Ricardo Chacana, marplatense de 39. Ambos se conocieron por primera vez reunidos por Clarín aquí, en la futurista ciudad de Lusail, a cuadras del estadio en donde Lionel Messi dio la vuelta olímpica más importante de su carrera, pero tienen en común el contacto de Belén Hermida, quien hace casi diez años reside en Qatar y fue nombrada por la FIFA como la «fan líder» argentina (el nexo entre los hinchas albicelestes y la organización) durante la Copa del Mundo.
Pasaron del llanto de la emoción por ver a Leo levantar el trofeo dorado a replantearse sus vidas de pronto. Majo había llegado a estas tierras del Golfo Pérsico varios meses antes del comienzo del Mundial: «Vine en febrero de 2022 porque quería buscar algo para venir al Mundial. Me llegó una oferta de trabajo de una empresa, pasé las entrevistas y quedé seleccionada. Me contrataron para trabajar para la Familia Real de Qatar. Mi objetivo era venir para el Mundial, no me importaba nada más».
Dice que vivió a pleno la experiencia mundialista aunque solamente le faltó poder conseguir entradas para la final ante Francia: «Pedían mucha plata y había muchas entradas falsas. Vi el primer tiempo en la calle con una amiga en el teléfono porque estábamos tratando de conseguir entradas hasta último momento. Y después fuimos a un bar».
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La experiencia de una argentina que vive en Qatar: trabajar para la Familia Real y elegir quedarse después del Mundial
«El festejo fue como un alivio para todos los que la veníamos peleando desde hacía meses. Haber ganado fue la coronación, era como si nosotros hubiésemos jugado el Mundial. Al otro día no fui a trabajar, era la única argentina así que estaba súper permitido faltar, ja», recuerda.
¿Y luego qué? «Después del Mundial se fueron todos los argentinos y fue como decir ‘vamos a ver qué onda esto ahora’. Siempre el objetivo era ir llevándola. Este país me gusta mucho, la seguridad, la estabilidad. Es algo que no lo cambio. Vi que era muy calmo y eso me gustó bastante. Adaptarme a la cultura no me fue difícil, pero sí al lugar del trabajo».
Servir a la Familia Real qatarí fue, según ella, una ardua tarea: «Trabajé dos años y medio para la familia real. Fue bastante complejo porque vivís 24/7 para ellos, pero fue una experiencia que me dio herramientas para mi trabajo actual, que es en una embajada».
La historia de Ricardo tiene más vaivenes. Si bien también arribó a Qatar como turista/hincha en 2022 con un grupo de amigos, él se volvió a la Argentina y retornó a Asia definitivamente en 2024 por una oportunidad laboral: «Uno piensa que Qatar es un país súper cerrado, que te prohíben todo. Pero cuando vine al Mundial me sentí libre. Y le di la chance nuevamente cuando me surgió. Acá trabajo en un hotel de lujo y la estoy pasando bastante bien a decir verdad».
«Se reemplaza la empanada por el shawarma, ja. Pero el dulce de leche no se reemplaza, eh. Culturalmente es muy diverso, solamente un 10 por ciento de su población es local. Hay gente de todos lados. Hay comunidades latinas, asiáticas, indias… Las distancias son muy cortas», relata.
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Ricardo Chicana, marplatense, periodista deportivo y entrenador de boxeo, fue dos veces a Qatar: la primera para ver a la Selección argentina; la segunda, para aprovechar una oportunidad laboral. En el medio, anécdotas con jeques y banderazos en Doha.
En Mar del Plata era periodista deportivo, profe de boxeo y también se dedicaba a la hotelería. Pero, comenta, sentía cierto agobio económico y estancamiento. «Esta zona está creciendo mucho, no solo Qatar, sino también Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudita… Está lleno de oportunidades y esa es una de las razones por las que decidí venir. En esta zona los crecimientos laborales son más rápidos que en otros lados. Una oportunidad laboral te puede llevar rápidamente a otra mejor y después a otra mejor aún. En un corto período podés estar muy bien», detalla.
Y agrega: «Argentina está siempre en mi corazón, deseo volver para instalarme allá y sentirme feliz y seguro en mi país. Yo vivía muy estresado en la Argentina por la situación económica y la inseguridad. Y acá vos te levantás y sabés que las cosas van a estar igual que ayer. Eso era lo que yo necesitaba, estabilidad».
Él, como Majo, también se quedó afuera de la final, aunque palpitó todo ese mes a pleno, viviendo todas las experiencias posibles, incluida la de ir a comer a la casa de un jeque: «Es real que los jeques te invitaban a sus casas con banquetes. Una vez estábamos en la casa de una persona de la Familia Real qatarí que había hecho una comida para 50 personas. En un momento estábamos sentados y ellos nos miraban como esperando. Y yo les digo a los argentinos ‘Che, cantemos que creo que para eso nos invitaron’. Cuando empezamos a cantar ‘Muchachos…’ sacaron los celulares y se pusieron a filmar todos felices. Estábamos en una mansión en el medio de la nada, con un zoológico adentro de la casa, ja».
Ricardo, argentino viviendo en Qatar, con la leyenda del olimpismo qatarí, Mutaz Essa BarshimMajo suelta una carcajada porque también alguna anécdota divertida de aquellos días de gloria le viene a la mente. Pero cuando se acuerda de sus seres queridos (sus padres y sus hermanos) que viven en la Argentina la envuelve la emoción: «Se extraña la familia y la comida. Hace poquito volví y mi papá ya me estaba esperando con un asado. Me volví con kilos de yerba, alfajores y dulce de leche, ja».
Eso sí, ninguno piensa en volver a vivir en su tierra natal, al menos por lo pronto. «Estoy muy cómoda acá y por ahora no tengo planes de volver a vivir allá. Mi pareja es de Uruguay y los dos estamos muy estables, tenemos nuestro grupo de amigos. Por ahora nuestra idea es seguir ahorrando más plata y el día de mañana veremos. Siempre volvemos de visita, pero ahora nuestra casita está acá», asegura Majo.
Y Ricardo, más allá de no estar de novio, tiene su círculo de confianza con quien compartir buenos ratos: «Yo vivo solo, en un alojamiento que me brinda la empresa para la que trabajo. Hay varios argentinos también y de vez en cuando salen algunos fernet. ¿Mate? Casi todos los días. Uno busca un poco de refugio en la gente que tiene sus mismas costumbres, ideas, idioma. Es fundamental, por más que estés en un paraíso, si no sentís esa familiaridad el lugar te rechaza».
De seguir a la Selección a transformar a Qatar en su nuevo hogar. A veces las locuras que se hacen por la pasión del fútbol van más allá que una pelota rodando sobre el césped. Majo y Ricardo, lo saben muy bien.










