“Por fin, el lunes, alrededor de las diez o diez y media, Sybil Van Antwerp lleva a su escritorio la taza de té con leche”, comienza La corresponsal (V&R Editoras), la nueva novela de la escritora estadounidense, Virginia Evans. Esa parte del prefacio es la única que no está escrita en forma de carta: el resto de la novela (375 páginas) está formada por correspondencias entre Sybil, la protagonista –una mujer en sus 70, madre, abuela, esposa, abogada jubilada y ferviente lectora– y sus hijos, su hermano, su amiga íntima, un joven estudiante fascinado con la historia de su vida, Joan Didion (sí, la escritora), el rector de la universidad a la que quiere asistir como oyente y una persona a la que nunca le manda las cartas.
A través de esas cartas el lector va conociendo la rutina de Sybil y sus seres queridos, así como sus deseos más profundos, sus miedos, su pasado y lo que quiere para su futuro. La novela da un giro cuando la correspondencia de alguien de su vida anterior la intima a explorar una de las etapas más dolorosas de su vida.
La corresponsal es una original novela sobre la conexión entre las personas y lo reconfortante que puede ser la literatura. Como no podía ser de otra manera, la comunicación con Evans fue a través del correo electrónico y en entrevista exclusiva con Clarín contó cómo surgió la idea de su nuevo libro: “Leí una novela llamada 84, Charing Cross Roas, escrita en formato de cartas enviadas y recibidas por dos personas a lo largo de varias décadas. Me encantó el libro y quería más. Supongo que muchos autores, al comenzar un nuevo proyecto, escriben lo que más les gusta leer. Quería ampliar el formato y contar una historia más larga y rica. Disfruté leyendo el formato de las cartas, de los frecuentes saltos de página y los espacios en blanco. Fue una experiencia de lectura suave y generosa”.
Virginia Evans es licenciada en Literatura Inglesa por la Universidad James Madison y máster en Filosofía con especialización en Escritura Creativa por el Trinity College de Dublín, Irlanda, y dialogó con Clarín.
–Leer tu novela da la sensación de conocer a Sybil, ¿cómo lo conseguiste?
–¡Me alegra que sea así! Supongo que yo también sentía que conocía muy bien a Sybil, y luego se trataba de contar la historia. Creo que me pareció muy vívida como persona. Sentí que conocía sus intereses, miedos, personalidad y relaciones. Me pareció accesible, y poder escribir con su voz, a través de sus cartas, fue, en cierto modo, relativamente fácil de entender. Otros personajes de la historia fueron más difíciles de entender, pero para mí, Sybil era más fácil de conocer y conectar.
–¿Qué sentiste al terminar de escribirlo y mostrárselo al mundo?
–Cuando terminé de escribirlo, no pensé que vendería el libro, así que la historia me resultó muy personal. Parecía algo que había escrito solo para mí. Cuando se vendió, me sorprendí, y probablemente me sentí un poco expuesta. La historia es personal para mí, y muchos de los sentimientos de dolor y decepción provienen de mi propia vida y experiencia. Ha sido hermoso ver cómo el libro ha resonado. Supongo que los seres humanos realmente compartimos tantas experiencias y sentimientos.
–¿Por qué decidiste que la protagonista fuera una mujer al final de su vida?
–Sybil llegó a mí a los 73 años. Así fue como llegó a mi mente, así que partí de ahí. Había mucho que aprender de tenerla allí, mucho que recordar.
–¿Se podría decir que Sibyl es feminista?
–¡Claro que Sybil es feminista!
–La novela también aborda el dilema de los padres mayores y cómo acompañarlos en esa etapa, ¿cómo se trata la vejez en Estados Unidos?
–Veo cómo a las personas mayores a veces se las rechaza, se las descarta, se las ignora, se las envía lejos. No creo que sea universal, pero sin duda se ve, y lo lamento porque creo que los mayores entre nosotros son los que tienen más sabiduría, más historias que contar y consejos bien merecidos que dar. Mantengo una relación cercana con personas de 70, 80 y 90 años porque valoro mucho lo que tienen para enseñarme.
–¿Cuándo empezaste a escribir? ¿Qué leías de niña y qué te gusta leer ahora?
–Empecé a escribir en la adolescencia. Siempre leí clásicos infantiles como Belleza negra, Las crónicas de Narnia, Boxcar Children, Nancy Drew, cualquier obra de Judy Blume, pero también leí libros para adultos desde muy pequeña, en concreto recuerdo haber descubierto las primeras obras de John Grisham, que me encantaron. Ahora leo una gran variedad de ficción y muchos libros antiguos.
La escritoria Virginia Evans. Foto: gentileza Gentileza de V&R Editoras.–¿En qué estás trabajando ahora?
–¡Una nueva novela! Eso es todo lo que puedo decir.
Como Sybil, la protagonista de la novela, Evans también tiene su horario de escritura: de 5 Am a 7 Am, cuando la casa está en silencio porque todos duermen; es casi el único tiempo para ella sola. La corresponsal estuvo una semana en la lista de los libros más vendidos de ficción de tapa dura del New York Times a principios de octubre. Actualmente, se han impreso 255.000 ejemplares de tapa dura, 17 veces la tirada inicial del libro y más de 20 editoriales extranjeras lo han comprado.
En palabras de la escritora irlandesa, Anne Griffin: “Esta novela epistolar no tiene ni una palabra fuera de lugar ni un compás perdido. Conmovedora, divertida y exquisita: una obra maestra sobre la fragilidad humana”.
Virginia Evans básico
- Virginia Evans es originaria de la costa este de Estados Unidos.
- Estudió Literatura Inglesa en la Universidad James Madison y obtuvo una maestría en Filosofía con especialización en Escritura Creativa en el Trinity College de Dublín, Irlanda.
- Actualmente reside en Winston-Salem, Carolina del Norte, con su esposo, sus dos hijos y su labrador rojo, Brigid.
La corresponsal, de Virginia Evans (V&R Editoras).









