París estuvo a la altura de su título: ser la capital internacional de la moda. La última edición de la semana de la moda femenina para el verano 2026 fue un éxito absoluto y logró algo que no pasó en otras temporadas: acaparar la atención global. No solo de las redes sociales y las celebridades sino también de los compradores. La razón fue la revolución que causaron los diseñadores que estrenaron puestos como directores artísticos de algunas de las marcas más famosas.
El listado es grande, pero sin lugar a dudas el foco se centró en Jonathan Anderson, que hizo su primera colección para Dior dejando atrás su paso por Loewe, donde fue reemplazado por la dupla americana que forman Lázaro Hernández y Jack McCollough, tras haberse alejado de Proenza Schouler, marca que crearon hace más de cuatro décadas.
Otro de los más esperados fue el italiano Pierpaolo Piccioli, ex Valentino, ahora al frente de Balenciaga en reemplazo de Demna Gvasalia. Mención especial para Matthieu Blazy, quien cerró la semana con su primer desfile para Chanel en una escenografía con planetas que dejó a todos sus invitados con la boca abierta.
Las celebridades no se perdieron detalle. Madonna y su hija Lourdes León estuvieron en Saint Laurent y Meghan Markle, que voló desde Los Ángeles para conocer lo nuevo de Balenciaga. París fue una fiesta y el resto de las capitales de la moda como Milán, Nueva York y Londres ya piensan qué harán para superarla.
Valentino. Alessandro Michele debutó en la dirección creativa de Valentino con una colección introspectiva y poética. Las piezas, blusas fluidas en verde menta, pantalones de caída pesada y sedas de inspiración renacentista, combinaron romanticismo y poder.
Chloé. Chemena Kamali, nueva directora creativa de la maison, presentó La colección Entre Deux en la sede de la UNESCO. La propuesta exploró el equilibrio entre estructura y libertad, con vestidos vaporosos, blusas transparentes y tejidos naturales que evocaron el espíritu fundacional de Chloé.
Gabriela Hearst. Inspirada en el tarot, Gabriela Hearst, la diseñadora uruguaya, presentó una colección que unió espiritualidad, lujo sustentable y precisión artesanal. Las prendas, confeccionadas con un 97% de materiales sobrantes, dieron vida a figuras como El Sol, La Justicia o El Mago, bordadas en cuero.
Yves Saint Laurent. Hombros marcados, cuero pulido y faldas lápiz plagaron la pasarela. Agregó tejidos brillantes, trenchs transparentes y vestidos que parecían agua sobre la piel.
Hermès. El cuero fue protagonista en bermudas oversized, chaquetas safari y botas altas que alternaron tonos oliva y ocre. Cortes estructurados y siluetas amplias reflejaron el espíritu de Hermès.
Victoria Beckham. Vestidos lenceros, encajes suaves, cortes simples y transparencias estratégicas reflejaron la búsqueda de ligereza emocional
Georges Hobeika. Los tonos vainilla, beige caramelizado y rosa frambuesa dominaron una colección que celebró la sofisticación sin esfuerzo.
Vivienne Westwood. En el interior de L’Institut de France, la firma británica reafirmó su espíritu punk y su maestría en la sastrería. Corsets, encajes, cuero y estampas atrevidas tomaron la pasarela.
Luisana Lopilato. La actriz y modelo argentina fue una de las embajadoras de L’Oréal Paris que participó del desfile de la marca durante la Semana de la Moda parisina.
Loewe. Vestidos toalla 3D, camisas plisadas a mano y piezas en cuero pintado revalorizaron el gesto manual.
Issey Miyake. Camisas abiertas por la espalda, blazers sin una manga y polos asimétricos propusieron un nuevo lenguaje corporal.
Stella McCartney. En el Centro Pompidou, convirtió la moda en un manifiesto ambiental. Vestidos de cóctel confeccionados con fibras vegetales, trajes cruzados, jeans holgados y transparencias suaves.
Lacoste. Propuso una visión moderna del colorblock, con combinaciones precisas y volúmenes flexibles. Polos reinterpretados, gabardinas ligeras y tejidos técnicos con una paleta vibrante.
Louis Vuitton. Batas acolchadas, faldas y vestidos de seda estructurada definieron una silueta íntima y sofisticada.
Yohji Yamamoto. Vestidos negros con grafitis blancos, tejidos desgastados y cuadros escoceses. En un gesto final, Yamamoto rindió tributo a Giorgio Armani con recortes y textos bordados.
Dries Van Noten. Prendas que combinaron técnicas artesanales con espíritu urbano.










