Los paramilitares de Sudán se enzarzan en una disputa interna que agrieta su núcleo de poder | Internacional

Los paramilitares de Sudán se enzarzan en una disputa interna que agrieta su núcleo de poder | Internacional


La guerra en Sudán también se libra dentro de uno de los bandos que se combaten. Así lo puso de manifiesto el bombardeo de Mustariha, una localidad en el Estado sudanés de Darfur Norte, el pasado 22 de febrero, tras caer el sol. Fue el momento elegido por las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) para atacar una casa de huéspedes que estaba acogiendo la comida con la que se rompe el ayuno en Ramadán. Su blanco era un hombre llamado Musa Hilal, el gran rival de Mohamed Hamdan Dagalo, líder de las RSF, en el seno de su propia tribu, los rizeigat. Aunque Hilal salió ileso y escapó, la embestida mató e hirió a varios de sus hombres.

La mañana siguiente, las RSF irrumpieron en la localidad desde varios frentes y en solo unas horas se hicieron con su control. En el asalto, los paramilitares mataron al menos a 28 civiles, hirieron a 39 y destruyeron el único centro de salud local, según la Red de Médicos de Sudán, que alertó, además, del desplazamiento masivo de residentes hacia pueblos y asentamientos cercanos. Las RSF también incendiaron varias casas, ejecutaron públicamente al menos a un hijo de Hilal y capturaron a otro, según informó la Red de Darfur por los Derechos Humanos.

El asalto se produjo después de meses de creciente tensión entre las RSF e Hilal, culminando en un conflicto abierto que ha sacudido ahora los cimientos de los paramilitares, enzarzados paralelamente en una feroz guerra civil con el Ejército sudanés desde 2023 que ha matado ya a decenas de miles de personas, causado el desplazamiento o la huida del país de más de 13 millones y extendido el hambre entre la población, según la ONU.

Hilal y los Dagalo pertenecen a dos ramas de los rizeigat, la tribu árabe de la que proviene el grueso de la base de apoyo de las RSF, por lo que su pugna pone a prueba los equilibrios internos del grupo.

La rivalidad entre ambos se remonta a años atrás. Durante el genocidio de Darfur de principios de los 2000, Hilal fue uno de los líderes de las milicias eminentemente árabes, los yanyauid, a las que el Gobierno de Sudán delegó buena parte de las escabrosas campañas de contrainsurgencia para combatir a grupos rebeldes locales. En 2014, sin embargo, Hilal rompió con el régimen de Jartum, que en 2017 decidió recurrir a Dagalo y a sus RSF para arrestarlo. Hilal permaneció en prisión hasta 2021, cuando una junta militar lo indultó y pudo volver a Mustariha.

Cuando estalló la guerra actual entre el Ejército y las RSF, en abril de 2023, Hilal se mantuvo inicialmente al margen e incluso se produjeron gestos de acercamiento con los paramilitares. Pero cuando se cumplió el primer año de la contienda, y por motivos aún sin esclarecer, Hilal se posicionó del lado de las fuerzas regulares en un discurso ante cientos de seguidores en el que acusó a las RSF de ser un grupo de mercenarios que usaba la base social de los rizeigat.

Este pulso entre las RSF e Hilal, que lidera el Consejo del Despertar Revolucionario (RAC), un grupo armado, se intensificó a partir de enero después de que el Ejército atacara con drones un convoy paramilitar en Darfur Oriental y matara a un asesor de seguridad muy cercano a Dagalo. Tras el bombardeo, miembros de las RSF acusaron a Hilal y a uno de sus hijos de haber estado involucrados en la operación, cuyo objetivo se cree que era el hermano del líder de los paramilitares, Abdelrahim Dagalo, quien ejerce como comandante de facto del grupo.

En un intento de contener esta escalada, líderes tribales de Darfur Norte formaron un comité para investigar el incidente, según informó el medio egipcio Mada Masr, pero no hallaron pruebas que implicaran a Hilal, quien negó las acusaciones y acusó a los Dagalo sembrar la discordia interna. La cúpula de las RSF también trató de impulsar el nombramiento de un nuevo líder de los mahamid ―la rama de los rizeigat que encabeza Hilal― pero la maniobra se volvió en su contra y algunos de sus combatientes cerraron filas con él, según medios locales.

En este contexto, el día antes de que lo intentaran matar con drones en su casa de huéspedes, Hilal dirigió un discurso en Mustariha en el que volvió a acusar a las RSF de minar la unidad de su tribu. Más desafiante para los intereses de los paramilitares, también anunció un plan para celebrar al cabo de un mes una reunión para unificar posturas políticas y militares entre los mahamid. Y animó a quienes se han sentido engañados por las RSF a hacer frente común.

Aunque la influencia de Hilal desde el inicio de la guerra ha tendido a sobredimensionarse, se le considera una figura respetada sobre todo en el norte y el oeste de Darfur, que es donde su clan tiene más presencia. Allí, su postura amenaza con erosionar a las RSF porque estas se movilizan sobre todo de forma descentralizada a través de redes tribales en comunidades árabes que, por lo general, actúan con fines concretos. Por ello, el pulso de Hilal podría llevar a otros líderes rizeigat a cambiar de bando, sobre todo si puede ofrecer dinero y armas.

A principios de marzo y tras varios días en paradero desconocido, Hilal apareció en Jartum y se reunió con el comandante del Ejército y líder de la junta militar de Sudán, Abdelfatá al Burhán, y el gobernador de Darfur, Minni Minawi, que también encabeza un poderoso grupo armado darfurí. El trío se conjuró a continuar con las operaciones militares hasta derrotar a las RSF, e Hilal aseguró que reorganizaría a sus fuerzas para desbancarlos del país.

Además de Hilal, en las últimas semanas la tensión también ha aumentado entre los Dagalo, especialmente entre Abdelrahim, y la máxima autoridad de los rizeigat, Musa Madibo, después de que miembros de las RSF asesinaran a un familiar suyo, detuvieran a su hermano y allanaran su residencia en la capital de Darfur Oriental, El Daein, según Mada Masr. Fuentes próximas a Madibo han señalado que se molestó por el asalto a Mustariha y porque no se respetaron los códigos y las costumbres tribales para resolver la disputa con Hilal.

Madibo, considerado por algunos la autoridad tribal más influyente de Darfur, incluso amagó con marcharse de Sudán como muestra de su malestar con la cúpula de las RSF, lo que habría representado otro importante revés para la estabilidad del grupo. Para evitarlo, el líder de los paramilitares, Mohamed Dagalo, intervino directamente y convocó a Madibo a una reunión a finales de febrero en un lugar sin desvelar para contener la tensión y evitar una crisis mayor.

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