En un análisis lapidario sobre la realidad argentina, el economista correntino Mario Zvedeniuk calificó la coyuntura actual como una desconsideración total hacia la persona.
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Según el especialista, los tres pilares de subsistencia —alimentación, medicina y educación— se encuentran hoy en un estado de fragilidad crítica, lo que define una situación «criminal e inhumana».
Zvedeniuk puso especial énfasis en la crisis del sistema de salud y el desfinanciamiento de las obras sociales. «Te aumentan el costo, te dan menos prestaciones y se desfinancian porque la gente deja el servicio o entra en mora», explicó.
En este contexto, remarcó que muchos correntinos deben recurrir a medidas desesperadas, como cruzar a Paraguay para comprar medicamentos a menor costo ante la imposibilidad de afrontar los precios locales y los copagos de especialistas.
Críticas a la gestión de Milei y Caputo
Para el economista, el equipo económico nacional carece de un horizonte de crecimiento. «El ministro de Economía (Luis Caputo) está dedicado exclusivamente a acomodar sus obligaciones de la deuda externa y el Banco Central, pero no hay un programa económico de reactivación», sentenció.
Asimismo, cuestionó la metodología de reforma impulsada por Federico Sturzenegger, comparándola con una demolición sin plan de obra. «Cuando vos demolés y no sabés qué vas a construir, es una desconsideración humana. Lo que necesita el país es que se generen cosas, y hay muchas alternativas que no se están manejando», afirmó el especialista en diálogo con radio Continental Corrientes.
La contradicción del crédito y el caso Expoagro
Como radiografía de esta falta de rumbo, Zvedeniuk citó lo ocurrido recientemente en la muestra Expoagro. Relató cómo el sistema financiero pasó de ofrecer tasas abusivas a una improvisación absoluta en pocos días.
«Los bancos estaban ‘mortadela’, nadie podía acceder a las maquinarias. Al tercer día, el Banco Nación sacó créditos a tasa cero cuando vio que la gente ni pasaba por el hall», graficó.
Para el economista correntino, este volantazo —de tasas del 46% a tasa cero en 48 horas— es la prueba fehaciente de que el Gobierno nacional no tiene una hoja de ruta técnica sólida para fomentar la inversión, dejando al sector productivo y a la víctima de este esquema, el ciudadano común, a merced de la incertidumbre.










