Marta Minujín ilumina Madrid con una instalación lúdica de neón en el Museo de Artes Decorativas

Marta Minujín ilumina Madrid con una instalación lúdica de neón en el Museo de Artes Decorativas


Colorida y sonriente, en un outfit de arte textil latinoamericano y espejada en sus Ray–Ban, Marta Minujín atraviesa su propio túnel de neones que, desde este jueves, invita a jugar en un palacete madrileño del siglo XIX.

La artista argentina Marta Minujin inauguró en el Museo de Artes Decorativas de Madrid la instalación «Let’s Play. Juguemos en la colección». Fotos: Cézaro De Luca

Con los brazos levantados y exclamando: “¡Arte, arte, arte, es un grito de guerra!”, la artista argentina que reinventa el pop en cada obra inauguró así en el Museo de Artes Decorativas de Madrid la primera partida de un nuevo capítulo de «Let’s Play. Juguemos en la colección».

Con la obra psicodélica de Minujín, CerebrarteArteArte!!!, la muestra coral que reproduce propuestas tan lúdicas como creativas en geografías remotas –como lo pueden ser Buenos Aires de Riad o Santiago de Chile de Madrid– es la fiesta de cumpleaños para Bienalsur por su primera década de “in–disciplina” humanística, como reza su manifiesto.

Un lugar inesperado

“La propuesta es ponernos en un lugar inesperado, que es lo que tiene que hacer el arte, siempre. Es la posibilidad de colocar los temas donde no están colocados”, dice la argentina Diana Weschler, directora artística de Bienalsur y curadora de la muestra «Let’s Play».

“Por eso, jugar. Jugar como una metáfora de vida, de asumir roles, de poner el cuerpo, de poner la cabeza, de elegir estrategias, de discutirlas”, aclara.

“Quizá el público de este museo (el de Artes Decorativas) esté menos habituado al arte contemporáneo. Por eso vamos a capturarlo”, invita Wechsler a pasos del Jarrón de Sevres, que fue un regalo de Napoleón III o de la Cocina Valenciana del siglo XVIII, reproducida tal cual como fue pensada, con sus más de 1.500 azulejos de Manises, la ciudad célebre por su alfarería.

Bienalsur es militar por la cultura, por el acceso, por lograr que la cultura vaya a los lugares y capture otros públicos”, insiste Wechsler sobre la naturaleza del proyecto.

Anibal Jozami, el director general de esta Bienalsur que ellos describen como “una red que redefine el mapa global del arte al vincular comunidades y geografías diversas”, le pone cifras: “Cada inauguración marca que Bienalsur sigue creciendo: 144 exhibiciones en más de 70 ciudades en más de 30 países”, enumera Jozami.

En un museo como el Artes Decorativas español, donde cada pieza combina la catalogación con la interpretación de su valor según el contexto cultural en el que cada objeto brilló, la curaduría de Wechsler se centró en estudiar la colección permanente del museo. “A partir de eso fui construyendo el diálogo de la colección con las piezas de Let’s Play”, cuenta la curadora a Clarín.

Como lo fue Virgilio para Dante en La divina comedia, nos guía, por los cuatro pisos del museo, enhebrando con hilo invisible las obras con las que despeinó la serena armonía de cada sala.

Propuesta lúdica

La propuesta lúdica, que el museo español alojará hasta el 25 de enero del año que viene, incluye esculturas de un minuto del artista austríaco Erwin Wurm, con dos pelotillas de tenis, una silla o un peluche para performatizar posiciones o equilibrios.

La artista argentina Marta Minujin inauguró en el Museo de Artes Decorativas de Madrid la instalación "Let’s Play. Juguemos en la colección". Fotos: Cézaro De LucaLa artista argentina Marta Minujin inauguró en el Museo de Artes Decorativas de Madrid la instalación «Let’s Play. Juguemos en la colección». Fotos: Cézaro De Luca

O, en medio de mobiliario Bauhaus, la máquina de escribir intervenida con pinceles de colores de la artista cubana Glenda León, un ejemplo más de su intención de generar una dimensión poética en un objeto de uso cotidiano.

En una sala de la colección permanente del museo que rescata detalles de la vida doméstica de otros tiempos, la muestra de Bienalsur juega en una pantalla con la imagen de una nena haciendo burbujas, obra de la argentina Silvia Rivas.

La propuesta, menos interactiva que las ediciones de la muestra en Buenos Aries, por ejemplo, es variada: de la geometría con escobillones de la artista saudí Bashaer Hawsawi a un antiguo método para aprender a tocar piano en un video de Aimée Zito Lema, de Países Bajos.

El brasileño Marcelino Melo irrumpe con una proyección de niños de las favelas con máscaras de ladrillos y el turco Fikret Atay, con imágenes de un joven percusionista que hace sonar, en la colina desde la que anhela la vida en una Estambul que le es ajena, los sonidos que crea con una batería casera fabricada con latas y tachos abandonados.

En la Cocina Valenciana del siglo XVIII, Wechsler ambientó la obra de Jonathas de Andrade, el autor brasileño que siguió el ritual de una comunidad de pescadores que, una vez que la presa muerde el anzuelo, despliegan una liturgia de mimos y caricias hacia ese pez a punto de morir que luego asarán para subsistir.

Junto a una casa de muñecas de 1840, la obra del argentino Sebastián Gordín invita al espectador a reducirse para poder entrar en su universo: “Que la persona haga ese trabajo de reducirse y entrar en esos mundos”, dice Gordín, presente en la inauguración, sobre el propósito de sus obras.

Un juego diferente

“Es un juego diferente al de las casas de muñecas, porque las piezas no se pueden tocar, no se pueden manipular y físicamente están conservadas a través de un vidrio, pero todo lo que sea jugar sin poder manipular crea una tensión que me resulta interesante”, agrega el artista.

“Es una muestra que declina en distintos capítulos, en distintas geografías –la cuenta Wechsler–. La que inauguramos en el kilómetro cero, en Muntref (Museo de la Universidad Nacional Tres de Febrero), en Riad y en el Museo de Arte Decorativo español. En las tres, Marta Minujín presenta tres obras diferentes, que son parte de su proceso creador. En el caso de Sebastián Gordín, él pensó tres capítulos, un tríptico que nadie ve todo junto.”

Anibal Jozami, el director general de esta Bienalsur, y Diana Weschler, directora artística de Bienalsur y curadora de la muestra "Let’s Play", junto a Sofía Rodríguez Bernis, directora del Museo Nacional de Artes Decorativas de Argentina. Fotos: Cézaro De LucaAnibal Jozami, el director general de esta Bienalsur, y Diana Weschler, directora artística de Bienalsur y curadora de la muestra «Let’s Play», junto a Sofía Rodríguez Bernis, directora del Museo Nacional de Artes Decorativas de Argentina. Fotos: Cézaro De Luca

Sin quitarse las gafas ni por un segundo, Minujín sigue el recorrido. Opina y se sorprende con las obras de sus compañeros de aventura en esta experiencia lúdica.

Sobre su obra, montada en el ingreso al museo, aclara: “Si la gente trae tristezas, pesadumbres o problemas, al entrar por ahí se reponen”.

Su instalación está ambientada, además, con música “inspirada en Philip Glass”, cuenta Marta. “Son repeticiones de la misma composición que relajan, dan somnolencia”, señala.

Y festeja que su obra ilumine de neón la entrada a este palacete del siglo XIX: “Vuelve al museo muy contemporáneo”, celebra Minujín.

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