Luego de su nuevo viaje por Europa, centrado en Hungría, donde se reunió con el primer ministro Viktor Orbán y participó en eventos conservadores, el presidente Javier Milei regresó al país y retomó su tono confrontativo contra el periodismo. Aun así, la atención de analistas políticos y judiciales se centró en su silencio absoluto sobre la causa $Libra, el expediente que investiga presuntas irregularidades con criptoactivos y que involucra a su entorno más cercano.
A pocas horas de aterrizar en el Aeropuerto internacional de Ezeiza, el mandatario utilizó su cuenta en la red social X para cuestionar a posteos de periodistas, como Diego Iglesias, que exhibieron remeras con la imagen del infectólogo Pedro Cahn durante la pandemia de coronavirus en la Argentina. De esta manera, volvió a emplear términos como “infectadura” y “plandemia”, en línea con su discurso crítico hacia la gestión sanitaria.
De inmediato, la reacción presidencial fue interpretada por distintos sectores como una reactivación de la denominada “batalla cultural”, una estrategia que le permite consolidar el apoyo de su base electoral y, al mismo tiempo, instalar temas que desplacen el foco de otras discusiones más incómodas. En esta ocasión con un retuit de una publicación de un usuario identificado con el mundo libertario.
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Lejos de referirse a la causa $Libra, y en contraste con su intensa actividad, el presidente evitó pronunciarse sobre un expediente que avanzó durante su ausencia en el país. Ahora, la investigación judicial apunta a posibles maniobras de captación de fondos y promoción de un activo digital que podrían encuadrarse en delitos financieros de distinta gravedad.
Así, el expediente pone bajo análisis a figuras clave del oficialismo, entre ellas su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el empresario vinculado al mundo cripto Mauricio Novelli, señalado como el impulsor. Fuentes judiciales indicaron que la causa avanza en los tribunales federales de Comodoro Py, donde se analizan movimientos financieros, vínculos societarios y la eventual responsabilidad de los involucrados.
Dicho contraste entre la agresividad discursiva contra la prensa y el silencio frente a la investigación judicial expone una doble estrategia: confrontación pública para marcar agenda y cautela en el plano legal.

Mientras el Gobierno evita pronunciamientos oficiales sobre el caso, en el ámbito judicial el expediente continúa su curso con recolección de pruebas y posibles citaciones. Hasta el momento, no hubo explicaciones técnicas ni legales por parte de funcionarios o voceros sobre las sospechas que rodean al proyecto $Libra.
Milei en Hungría: alianza con Orbán, giro global y un duro mensaje sobre inmigración
En su tercera gira internacional consecutiva en un plazo apenas superior a una semana, el presidente participó en estos últimos días como orador principal en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en Budapest, donde consolidó su sintonía con el primer ministro de ese país, Viktor Orbán, y reforzó su alineamiento con la derecha global. La visita incluyó reuniones oficiales con el político húngaro y con el presidente Tamás Sulyok, en un contexto que el propio Orbán calificó como “histórico” por tratarse de una instancia en la relación bilateral.
Su afinidad quedó plasmada en el encuentro previo realizado en el Palacio Sándor, donde Milei elogió la política migratoria húngara y lanzó una definición que resonó en el foro conservador: “Cuando la inmigración no se adapta culturalmente al lugar donde va, deja de ser inmigración para convertirse en invasión”.
Allí, Orbán, uno de los principales referentes de la derecha europea, destacó la relevancia del encuentro y subrayó que se trata de la primera vez que un presidente argentino visita Hungría en un momento de alta sensibilidad política para el continente. La relación entre ambos líderes se viene consolidando desde encuentros previos en Estados Unidos, donde incluso compartieron actividades informales que reflejan cercanía ideológica.


En su exposición en la Conferencia de Acción Política Conservadora, Milei defendió el rumbo económico de su gestión bajo tres ejes: moral, eficiencia económica y utilidad política. “La moral está primero y el cálculo político al final”, sostuvo, al tiempo que reivindicó un programa de ajuste fiscal sin precedentes.
Sumado a eso, el mandatario aseguró que su Gobierno redujo el gasto público en un 30% en términos reales y evitó una hiperinflación al bajar la proyección de 15.000% anual a niveles cercanos al 30%. También afirmó que la pobreza descendió del 57% al 30%, que sacó a más de 15 millones de argentinos de la pobreza (el 8 de marzo había dado otra cifra durante un reportaje, de 12 millones) y que el riesgo país cayó de los 3.000 a los 600 puntos básicos, aunque estos indicadores son observados con cautela por analistas económicos y organismos independientes.
Así, en esa misma línea, insistió en que “cuando una sociedad elige la libertad, las cosas mejoran”, y volvió a cuestionar al socialismo, al que responsabilizó por el fracaso de modelos como la Unión Soviética, Cuba y Venezuela.

Uno de los pasajes más comentados de su discurso fue su referencia a la situación en Cuba, donde aseguró que la isla atraviesa un proceso de transformación forzado por la crisis económica. “Probablemente veamos a Cuba libre antes de mitad de año”, afirmó, en una declaración que generó repercusiones a nivel internacional.
En paralelo, proyectó un rol estratégico para la Argentina como proveedor energético global. Según indicó, el país podría exportar más de 30.000 millones de dólares anuales en energía hacia 2030.
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