Nicolás Russo no es simplemente el presidente de Lanús. También es un personaje indispensable para explicar al campeón de la Copa Sudamericana 2025 y el historial de éxitos del Granate en su época moderna Hay un dato que resulta demoledor: tras regresar y no irse más de Primera en 1992 -de la mano de Miguel Ángel Russo- es uno de los cuatro clubes, junto a River, Boca y Vélez, que consiguieron al menos un título en cada una de las últimas cuatro décadas.
«Es un club enorme. Yo valoro mucho la unidad política que hay. Hace 40 años que en el club, salvo algún tiroteo en alguna elección, estamos en unidad política. Los mismos dirigentes vamos rotando en los cargos (NdR: Alejandro Marón y Luis María Chebel, los anteriores dos presidentes, son hoy vicepresidente 1° y vocal suplente respectivamente). Y además de eso, es un club ganador, un club que quiere seguir creciendo. Nunca decimos basta. Queremos más. Está es nuestra octava estrella, la tercera internacional. No tenemos techo», se entusiasmó el mandatario de 65 años. Así piensa, vive y siente Lanús.
Russo atraviesa su cuarto mandato como mandamás del club del Sur del GBA y saca pecho por los logros que se suceden: «Lanús está para seguir ganando. Es un club que viene creciendo. En los últimos 21 años jugamos 19 copas internacionales (NdR: está incluida en ese recuento la Copa Libertadores 2026 para la que se clasificó el sábado) y ahora nos toca el torneo local, jugar los playoffs el miércoles con Tigre, el partido más difícil de los cuatro para llegar al campeonato por todo esto que genera haber salido campeón. Si pasamos el partido de Tigre, Lanús va a pelear el campeonato».
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El testimonio del presidente de Lanús
Ya se habló en este espacio del legado que dejó Miguel Ángel Russo y la continuidad de una forma de trabajo que se reforzó con la llegada de Ramón Cabrero -jugador, entrenador y luego mánager y secretario técnico-. Y la historia continúa hoy con Mauricio Pellegrino, como antes fue Jorge Almirón o los mellizos Barros Schelotto. «Tenemos un cuerpo técnico y un plantel de jugadores ganadores, no sólo gente de experiencia, gente muy inteligente, pero además muy buenos jugadores», agregó.
Y llenó de elogios a su arquero, Nahuel Losada, todo un acierto al ser fichado por 1.200.000 dólares tras su buen paso por Belgrano para terminar convirtiéndose en la gran figura de la final ante Atlético Mineiro. «Losada es uno de esos muy buenos jugadores que tenemos. Lo demostró en la cancha. Si estamos donde estamos, él tiene mucho que ver. En todos los partidos, sea Copa o torneo local, una o dos pelotas de gol saca. Sacó tres pelotas que fueron al arco y que con otro arquero eran gol. Y después atajó tres penales que estuvieron bien pateados. No es poca cosa», sentenció.
Russo, con la camiseta puesta y su medalla de campeón, fue uno de los primeros en pasar por zona mixta en el estadio Defensores del Chaco. No era un día para andar de saco y corbata. Caminó sonriente, relajado, con el pecho inflado, como Guillermo Francella a punto de esbozar su hit «hermosa mañana, ¿verdad?». Es hermoso el momento para Lanús, el único equipo argentino campeón a nivel internacional esta temporada en torneos de largo aliento (es decir, Copa Libertadores o Sudamericana).
«El fútbol argentino es muy parejo. Es el fútbol más parejo del mundo. Vos podés jugar con Riestra y perdés. Y por ahí vas a la cancha de Boca y le ganás. Lanús es un club humilde, ordenado y también tenemos que tener esa suerte del campeón. Esta es la verdad. Pero en el fútbol argentino, cualquiera le gana a cualquiera», resumió, mesurado.
Y se unió al deseo de Carlos Izquierdoz de elevar la vara e ir por la Copa Libertadores. «Sí, la queremos ganar -dice con una sonrisa-. El club la quiere ganar. Por supuesto que yo, como presidente, y si no fuera presidente también. Lo importante es que el club gane la Copa Libertadores. Pero ahora vamos a ganar el torneo local», concluyó. Es el sueño de todo Lanús.










