Hugo Haime, analista de opinión pública, se refirió al escenario electoral hacia 2027 y la imagen de Javier Milei. Según planteó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el Presidente mantiene fortaleza en el plano institucional y legislativo, pero su base social comienza a reducirse mientras se amplía una oposición dispersa. En ese sentido, aseguró que la foto del saludo entre Axel Kicillof y Mauricio Macri «expresa que la oposición está buscando una salida”.
Hugo Haime es un consultor político, analista de opinión pública y encuestador. Es licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires. En el ámbito universitario se desempeñó como secretario académico del Instituto de Sociología de la Universidad de Buenos Aires y como profesor en la maestría de Estadística y Opinión Pública de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Es titular de la consultora Hugo Haime & Asociados, firma líder con la que ha participado en más de 100 campañas electorales a nivel nacional e internacional.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Siempre tenés una mirada singular, un aporte original. Uno de esos ejemplos es lo que escribiste este domingo en Perfil. Cuando hay una tendencia en muchos analistas de marcar la enorme fortaleza del Presidente, vos planteaste exactamente lo contrario y dijiste: “Lo que se vio en el Congreso es una fuente de impotencia y no de potencia”. ¿Cuál es tu mirada de esa paradoja de que cuanto más grita, en realidad es porque esconde su debilidad?
Lo que estamos viendo es un presidente que está fuerte en lo político porque obviamente ha crecido en el ámbito legislativo y mantiene la iniciativa política, pero inversamente a lo que pasaba en años anteriores, cuando era más débil en términos políticos, en términos del clima social, el Presidente va reduciéndose en su base. En la medida en que va atacando a más sectores, no solo al peronismo, como a los empresarios y los medios de comunicación, se va ampliando una base de oposición que hoy está absolutamente dispersa. Estructuralmente tenemos una opinión pública dividida en un 60% que está en contra y un 40% que está a favor, en un momento en donde quizás la mayor fortaleza del Presidente, que es la estabilidad y el control de la inflación, está comenzando a ponerse en duda.
Podríamos decir que el apoyo social que el Presidente tenía hace dos años se basaba en la economía, en la expectativa de que la economía iba a andar bien y se suponía él sujeto supuesto de saber de la economía. Todavía no tenía fuerza política porque recién había comenzado con su partido dos años antes, apenas con tres diputados. Ahora, logra conquistar políticamente una fuerza lo suficientemente amplia como para dominar ambas cámaras del Congreso, pero la economía es lo que no está fuerte y esa base de apoyo la va perdiendo porque la esperanza se va diluyendo. ¿Cómo ves vos esa interrelación entre política y economía? ¿La carencia de fuerza económica es un preludio de lo que va a pasar políticamente dentro de dos años?
Eso es muy difícil de poder predecirlo porque en realidad él está en una situación de vacío de oposición, y el vacío de oposición hace que uno vea que hay un agujero que alguien va a llenar, no sabemos exactamente cómo. Él tiene una fortaleza que es gente que dice: “Creo que este sacrificio vale la pena”. Entonces, si el sacrificio vale la pena, sigo creyendo que finalmente todo el esfuerzo que yo estoy haciendo va a tener sus frutos. No sé si para mí, para mis nietos, para mis bisnietos o para mis hijos, pero esa gente dice que el pasado tampoco le gusta. Él generó una gran expectativa en su momento y la idea de que todo lo que sucedió antes fue malo. Hoy lo está repitiendo en Estados Unidos, atacando a los empresarios, diciendo que todo el pasado es malo, y hay un sector de la población que está huyendo de ese pasado. El tema es alrededor de qué se unifica ese 60% que uno dice no le gusta lo que hace el Presidente. El gran desafío que tiene la oposición es ver cómo unifica ese 60%, porque a mí me parece difícil que el presidente vaya a reducir esa base de 35 o 40 puntos que tiene actualmente.
Lo considerás el candidato seguro en un balotaje. La duda es si el 60% restante logra unificar algo que parezca coherente, que permita unificarlo, o termina parte de eso votando en un balotaje por el propio Milei, como sucedió en 2023.
Claro, yo diría que esa es la situación. Por eso sería bastante más razonable que el candidato no sea un político desgastado, que no tenga que ver con el pasado, que pueda hablar de futuro sin que le estén interpelando todo el tiempo que vos fuiste responsable de todas las cosas que sucedieron anteriormente.
Te preguntaba respecto de la interacción entre política y economía. ¿Se podría decir que finalmente la economía anticipa lo que luego va a suceder en la política? ¿El futuro de Milei depende de si realmente su economía termina satisfaciendo a la gente hacia 2027 o no?
Yo diría que la economía manda, pero no siempre la gente vota por sus propios intereses. Hay gente que compra el discurso oficial y dice: “Nos fue mal muchos años y voy a jugarme a lo que Milei dice sobre que finalmente vamos a llegar a buen puerto”. Entonces esta ecuación en donde yo digo que la gente puede decir: “A mí no me está yendo bien, pero creo que finalmente este es el camino”. Eso hace que independientemente del devenir de la economía Milei pueda ser votado. Eso es lo que yo intenté explicar hace dos o tres columnas también, diciendo que no todo es mirar las encuestas, porque hay que entender los razonamientos de la población.
Gran parte de estos razonamientos tienen que ver con una población que está acostumbrada al sacrificio, que ha vivido crisis y que está cansada de la dirigencia política tradicional. Si uno, por ejemplo, mira a los jóvenes, que son base de sustentación de Milei, la están pasando pésimo, no pueden hablar de futuro. Su devenir económico tiende a la informalidad, tiende a estar en las aplicaciones, y sin embargo dicen: “Yo no quiero tener la historia de mis padres y veré después cómo sobrevivo”. Están metidos en las redes sociales, con una información muy acotada, muy circular, y dejan de tener perspectiva general. Están encerrados en su propio mundo. A todas estas realidades también hay que tenerlas en cuenta en medio del proceso.
En 2022 y 2023 uno veía el fenómeno Milei y uno razonaba en ese momento que claramente los jóvenes eran la base de sustentación. Uno creía que los padres, sobre todo la madre, que era la que reunía la familia, finalmente va a hacer que el chico desista de votar a Milei. Y sucedió todo lo contrario. Entonces la pregunta es: ¿los padres ahora le van a poder explicar a los hijos que no lo tienen que votar? Parece difícil eso. Por eso digo que no es tan mecánico. Esto está bastante estudiado en la neurociencia por los antropólogos americanos y lingüistas. George Lakoff es el primero que habla de que uno no siempre vota por sus propios intereses.
Ahora, si la crisis se acentúa, la recesión se acentúa, el proceso de desocupación se acentúa, es muy probable que podamos ver una mayor crisis dentro de la base social propia. Ahora, pensemos que aún en momentos de crisis económica, como fue la de (Raúl) Alfonsín, (Eduardo) Angeloz tuvo casi 40 puntos de voto. (Mauricio) Macri, en su proceso de gran crisis económica, también estuvo cerca de los 40 puntos. Es decir que hay una parte de la sociedad que a veces, independientemente de cómo le esté yendo en la economía, tiende a votar por ideología, por rechazo al otro. Por eso yo digo que no se puede ser tan mecanicista en forma directa.
La desaprobación de la gestión crece, pero la oposición no logra canalizar al electorado
Si Milei parece mínimamente tener garantizado el pase al balotaje, la gran discusión es que si no superase el 45%, ¿quién sería la otra opción? En ese punto, ¿ves un escenario fragmentado de oposición o creés que algo parecido a la brasileña, como una especie de unión de todo lo que no es el mileísmo?
Yo creo que eso es algo que se puede armar, pero depende de la grandeza política de los dirigentes. Es decir, la lógica de todo lo que uno viene estudiando es que sea casi alguien con buena gestión, pero que no pueda ser cuestionado por su pasado. Tiende a ser un dirigente de centro. La pregunta es cómo va a tomar un sector del kirchnerismo esto. Cristina (Kirchner) ha demostrado en su momento, cuando tuvo que decir “es Alberto (Fernández)” o “es (Daniel) Scioli”, lo dijo. La pregunta es si la sociedad va a soportar pensar que detrás está Cristina de esa alianza, ¿no?
Que ella diga “es fulano” lo ayuda o lo hunde…
Claro. Lo veo como un proceso que está abierto. Creo que el planteo de Lula (Da Silva) es el planteo lógico, razonable. Hoy apareció la foto de Macri saludándose con (Axel) Kicillof. No es una foto de la unidad de la oposición, eso está claro, pero quizás hace seis meses no se saludaban. La foto de Kicillof saludando a Macri expresa que la oposición está buscando una salida porque todos ven que se juega el destino de la Argentina. Y me parece que en la medida en que la oposición hable de la Argentina y no hable desde el peronismo, o no hable desde el PRO, o no hable desde las ideologías o los partidos, le va a ser mucho más fácil construir.
¿Cómo ves a Mauricio Macri?
Él tiene un problema, que es definir si quiere asumir o no un liderazgo político. Hasta ahora yo creo que él fue errático en su estrategia con Milei, porque le dio el apoyo y supuso que Milei le iba a devolver favores. Es lo que no sucedió. Milei fue comiendo su base electoral, su base electoral y su base dirigencial. Entonces ahora tiene que tomar la decisión de si es capaz de revertir ese proceso y si él puede liderar esto.
¿Vos decís que el punto crucial en el caso de Macri es definir si se alía con Milei o compite con Milei?
Creo que es si asume que puede retomar un liderazgo político. Quiero decir, en vez de jugar a la canasta, jugar a la política. Yo no creo que él quiera unirse con Milei. Él está diciendo que está bien la orientación, pero está mal la ejecución, y si seguimos las declaraciones que por lo menos leí hoy, él está diciendo que no hay infraestructura, que no hay de dónde sacar los productos, que no se bajaron los impuestos. En el fondo dice también la orientación, porque tiene que ver con el liberalismo, pero esto le gusta, dice que no va a buen puerto. Creo que va a intentar enfrentarlo. Hay que ver si lo que él está buscando es tener una porción en primera vuelta para negociar senadores y diputados, o quiere ser opción en el balotaje. Eso es lo que él tendrá que ver, hasta qué punto llega el enfrentamiento. Eso no está claro todavía.
TV/ff










