“Pensar el tenis como un trabajo me permitió estar más enfocado”

“Pensar el tenis como un trabajo me permitió estar más enfocado”

La temporada ATP 2025 fue de mucho crecimiento para varios tenistas argentinos. Uno de los que dio un gran salto de calidad y logró afianzarse en el circuito más importante del tenis profesional fue Camilo Ugo Carabelli. El porteño, de 26 años, se instaló en la elite a fuerza de buenas actuaciones que le permitieron jugar sus primeras semifinales en ese nivel, colarse entre los mejores 50 del ranking mundial y terminar el año pasado como el tercer jugador albiceleste mejor ubicado, en el 49° escalón.

Revisando su camino recorrido, parecería que la consagración en el Challenger de Rosario, su tercer torneo de 2025, fue el punto de partida de su evolución. Sin embargo, para él, no hubo un clic ni un resultado puntual que haya generando un cambio importante.

«Fue el mejor año de mi carrera, por ahora. Estoy muy contento porque se fueron dando los resultados, pero no hubo nada especial. Fue una seguidilla de buenos torneos y con eso fui creciendo, fui madurando y jugando otro tipo de certámenes. Todo fue la consecuencia del trabajo de muchos años. Me entrené bastante para esto. Hace varias temporadas que vengo trabajando bastante bien», aseguró en charla con Clarín durante su paso por la primera edición de Road to Australia, el torneo exhibición que se disputó sobre una cancha dura construida especialmente para la ocasión en el estadio principal del Buenos Aires Lawn Tennis y que sirvió como preparación para el primer Grand Slam de 2026.

«Hubo también un poco de madurez, ver las cosas de otra manera. Entender que el tenis es un trabajo para mí, que hay que tener disciplina. Eso me ayudó un montón. A mí me costaba mucho viajar, dejar mis cosas acá en Buenos Aires. Tengo bastante vida social así que me gusta estar en mi casa. Pensar el tenis como un trabajo me hizo poder dejar varias cosas de lado sin sufrirlo tanto, estar más enfocado, ser más -profesional y entender que el camino es por ahí», reflexionó.

-¿Esa nueva perspectiva te ayudó a mejorar un poco esa relación de amor y odio que hace un tiempo contaste que tenés con el tenis?

-Siempre está esa relación de amor-odio. Creo que el 90 por ciento de los jugadores te va a decir lo mismo; el que no te lo diga, te está mintiendo. Porque el tenis es muy difícil. Jugamos todas las semanas y casi todas las semanas perdemos, fracasamos (entre comillas). Es un deporte muy duro, muy individual, estamos bastante solos dentro de la cancha, es mucho trabajo mental. Además te saca muchas cosas. Y si, verlo como un trabajo me ayudó a tomarme todo eso de otra manera. Hoy, siendo más grande, no me arrepiento de haber dejado de lado todo lo que dejé para estar acá.

-Decís que el tenis es mucho trabajo mental. ¿Cómo encarás esa parte de la preparación?

-Laburo mucho con el psicólogo, también tengo coach mental, como la mayoría de los jugadores. Porque siento que me ayuda un montón largar las cosas que tengo adentro, hablar con una persona que me de su punto de vista.

-En lo estrictamente tenístico, ¿dónde viste un crecimiento mayor?

-Empecé a ser un poco más ofensivo. El nivel del circuito te lo va pidiendo y los jugadores que enfrentás te van llevando a ser más ofensivo. Lo mismo con el saque, que sentía que tenía que mejorar y lo hice. Más allá del trabajo, también el nivel de los torneos y de los rivales me lo fue mejorando.

Ugo Carabelli arrancó 2025 en el 95° escalón del ranking, pero había caído al 110° la semana previa a conquistar el Challenger de Rosario. Tras ese festejo, fue uno de los grandes protagonistas de la gira sudamericana de polvo de ladrillo, en la que jugó las primeras semifinales ATP de su carrera en Río de Janeiro, luego de meterse en el cuadro desde la qualy, y repitió resultado en Santiago de Chile.

En marzo, sorprendió al llegar a la tercera ronda del Masters 1000 de Miami, tras superar la fase previa. En el cuadro principal se anotó victorias ante los estadounidense Brandon Holt y Alex Michelsen (por entonces 33°) y se despidió al caer ante Novak Djokovic. En julio, firmó semis consecutivas en Bastad (perdió con Jesper de Jong) y Umag (con Luciano Darderi) y rompió la barrera del top 50. Y aunque después, con algunos problemas físicos, no volvió a ganar dos partidos al hilo, cerró el año con una buena actuación en el Masters 1000 de París, en el que derrotó a Tomás Etcheverry en el debut e izo transpirar en la segunda ronda a Alexander Zverev, número tres del mundo, quien necesitó tres sets y más de dos horas y media para superarlo. El alemán lo elogió en el saludo en la red: «Estás jugando increíblemente, mantené la cabeza alta. Estarás jugando asombrosamente el próximo año».

Además, se dio el gusto de jugar los cuatro Grand Slams por primera vez en su carrera y alcanzó su mejor ubicación en la clasificación a mediados de agosto, cuando apareció 43°.

«Fue un año súper positivo, aprendí un montón jugando mis primeros grandes torneos. Me encontré con muchas cosas nuevas, otro nivel de tenis, otro nivel de cabeza, de lo mental. Aprendí muchísimo, conocí muchos torneos nuevos y mucha gente nueva también. Una temporada de mucha experiencia y mucho aprendizaje. Ojalá que el año que viene sea mejor», resumió.

«Algunas cosas de las que logré o viví, me las esperaba. El top 50 era un objetivo que teníamos a principios de año, lo veíamos posible porque habíamos terminado top 100 a fines del año pasado. Y se dio bastante rápido», afirmó.

«Obviamente jugar con Nole y dos veces con Zverev (NdR: El alemán le ganó fácil en Roma) está buenísimo. A pesar de las derrotas, aprendés un montón y te llevás muchas cosas buenas. Uno sueña con estar en este nivel. Ves los torneos por la tele y estar hoy jugándolos y con los mejores del mundo, es una satisfacción muy grande», continuó.

Proyectando el 2026, el Brujo quiere tachar de su lista dos «cosas pendientes»: ganar su primer título ATP y debutar en la Copa Davis. Pero ante la consulta sobre si se animaría a viajar en febrero a Corea del Sur para la serie de Qualifiers que cerrará el día antes del comienzo del Argentina Open 2026, lo que significaría arriesgarse a no competir o a no rendir en el único torneo que pueden jugar en casa, sonrió y pidió: «Esa pregunta borrala, por ahora».

Y volviendo a pensar en esta nueva temporada, que arrancará en el ATP 250 de Brisbane la semana que viene, cerró: «Apunto a seguir creciendo y a mantenerme estable mentalmente, disfrutando los torneos. Un objetivo sería meternos en el top 30. Pero sobre todo, sobrevivir al circuito».

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