Días más tarde de lo ocurrido con Nikolás Sánchez-Izquierdo, 279° del ranking mundial de la ATP, la definición del Challenger de Rosario volvió a quedar en el centro de la amenaza después de la inquietante amenaza que recibió el argentino Román Burruchaga, horas antes de la final contra su compatriota Camilo Ugo Carabelli, a disputarse este domingo en el Jockey Club de esta ciudad.
Burruchaga recibió los mensajes a través de WhatsApp a las 16:59 del sábado, mientras se trasladaba a disputar la semifinal contra el taiwanés Chun-Hsin Tseng, que finalmente el argentino número 118° del ranking ATP ganó por un doble 6-3.
“Mirá bien ortiva hijo de mil puta, hoy tenés que perder contra el chino, andamos en Rosario y tenemos fotos donde te ubicás ahora mismo en todo nuestro territorio. Recordá que a tu papá cagado en plata le vamos a mandar la verde en Buenos Aires si no cumplís, al igual que a tu mamá Fabi, les tenemos ubicados a los dos y personas de sus laburos y sus celulares”, fueron parte de los mensajes que recibió el hijo de Jorge, futbolista campeón del mundo con al Selección Argentina en México 1986.
Y siguieron: «Perdé contra el chino y no enviaremos operativos, tenemos fierros suficientes para dar a vos y tu familia cagados en oro, no te desubiques, cumplí bien sin ganar ni un set y todo quedará acá. Si no te prometo que no salís de Rosario. No seas pelotudo y valora tu vida, cerrá el culo, ok?».
La denuncia quedó asentada en la Comisaría 17ª de la Policía de Santa Fe, luego que la directora del torneo, María Gabriela Larrosa, alertó a las autoridades sobre lo ocurrido con Burruchaga. Obviamente también ante el Programa Anticorrupción de la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA, por sus siglas en inglés), que es el organismo que investiga los casos de apuestas en el deporte. Es que los tenistas puede ser castigados si no informan este tipo de situaciones por más que no cumplan con la extorsión.
El Challenger de Rosario, que entrega 125 puntos para el escalafón mundial, se definirá este domingo a partir de las 18:30 entre Burruchaga y el porteño Ugo Carabelli (48°), que superó al también argentino Juan Manuel Cerúndolo (85°) por 7-5 y 6-1.
La anterior situación esta semana la había sufrido el español Sánchez-Izquierdo, a quien contactaron horas antes de un partido a través de un mensaje de WhatsApp de un número desconocido con característica de Rosario y le advirtieron que si no se dejaba ganar por su rival tomarían represalias y secuestrarían a un familiar.
“Nikolas, escuchá bien porque no te lo vamos a repetir. Esto es por este partido. Sabemos todo de vos y de tu familia”, fue el comienzo del texto intimidatorio, de acuerdo a las pruebas que aportó a la policía de Rosario. En el mensaje se mencionaban nombres de personas de su entorno cercano y direcciones en España para exigirle que perdiera el partido «de la manera más disimulada posible”. Todo bajo la amenaza de tomar represalias contra su familia. Y el agresor no se quedó allí. “Colaborá en este partido o asumí las consecuencias”, soltó.
La intimidación, luego de informarles a los organizadores del torneo, no sólo fue denunciada ante la policía local.También fue elevada a funcionarios del Ministerio Público de la Acusación y, obviamente, al Programa Anticorrupción de la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA, por sus siglas en inglés), que es el organismo que investiga los casos de apuestas en el deporte. Es que los tenistas puede ser castigados si no informan este tipo de situaciones por más que no cumplan con la extorsión.
Una vez que cumplió con las denuncias y todavía muy confundido, Sánchez-Izquierdo, de 26 años, decidió presentarse igualmente a disputar el compromiso que lo podía meter entre los ocho mejores del torneo que se juega en el Jockey Club de la ciudad santafesina. Nada se sabía hasta ese momento del triste episodio que había vivido.
El jueves por la mañana el tenista publicó un comunicado desde su redes sociales: “Espero que os encontréis bien o lo mejor posible. Escribo esto ya que es considerable la gente que me está escribiendo por lo sucedido ayer. Primero, de momento no voy a dar información al respecto hasta que decida cómo hacerlo. Agradecería que no me escribáis más, por favor. Estoy volviendo a casa y necesito descansar», arrancó.
Y siguió: “Segundo, durante años he soportado los excesos verbales en redes igual que muchos otros tenistas. Dada la gravedad de las últimas amenazas recibidas, a partir de hoy voy a mostrar tolerancia 0 y denunciar cualquier tipo de mensaje excedido que representen una falta de respeto o amenaza a mí o mi familia. Y, por último, agradezco de corazón la atención y compromiso de las personas que han estado a mi lado en estos momentos, en especial a mi entrenador (gracias, Pit, jamás podría imaginar recibir tanto en tan poco tiempo) y al torneo que, con su directora a la cabeza, ha tomado todas las medidas necesarias, junto a la policía, para garantizar mi seguridad”.










