No es común en el tenis, donde los contratos son cortos y los cambios de entrenador están a la orden del día, encontrar una historia como la de Toni Nadal. Fue mucho más que un coach para su sobrino Rafael: fue su maestro, su guía, su mentor y, en muchos sentidos, una brújula moral dentro y fuera de la cancha. Juntos, durante más de una década, construyeron una de las duplas más exitosas en la historia del deporte moderno. Los números hablan por sí solos: 17 títulos de Grand Slam, un legado imborrable y una filosofía de trabajo que no solo convirtió a Rafa en leyenda, sino que consolidó a Toni como uno de los entrenadores más respetados del circuito.
Desde Manacor a la Philippe-Chatrier, Toni moldeó a un joven Nadal con una fórmula tan simple como inflexible: esfuerzo, humildad, y determinación. Dejó su marca en cada golpe, en cada gesto, en cada grito. Y mientras el tenis argentino busca nuevas fórmulas para reinventarse, vale la pena mirar a quienes dejaron su huella no solo por sus triunfos, sino también por cómo los alcanzaron.
En una charla exclusiva con Clarín, el histórico entrenador habló de todo: los desafíos de formar jugadores en esta nueva era, su vínculo actual con Rafa, su mirada sobre la apasionante final de Roland Garros entre Jannik Sinner y Carlos Alcaraz, y hasta su opinión crítica sobre el presente del tenis argentino. Fiel a su estilo, Toni dejó reflexiones que van más allá del deporte y apuntan a la formación personal y profesional de un atleta.
-¿Qué le hubieses dicho a Carlos Alcaraz tras la victoria en la final de Roland Garros?
-Si yo hubiera sido el entrenador de Alcaraz, le hubiera dicho: ‘Por favor, no me hagas sufrir tanto’.
-¿Y a Jannik Sinner después de la derrota?
-Le hubiera intentado decirle a Sinner antes, no cuando ya ha terminado. Yo creo que en el 0-40 le tendrían que haber dicho; ‘Párate. Date tiempo a pensar la situación que estás viviendo y pégale fuerte’. Si fuera el entrenador de Sinner al terminar, le hubiera dicho; ‘se intentó, hicimos todo lo que pudimos. Creo que dejaste una muy buena impresión de ti, tanto deportiva como personal. Nada que objetar. El año que viene lo volveremos a intentar’.
-¿Por qué pensas que otros jugadores como Tsitsipás, Medvedev o Zverev no terminan de despegar?
-Hay una diferencia muy grande y la hay por un tema mental. Creo que Zverev que tiene unas condiciones muy buenas, pues ha bajado su nivel. El Zverev que jugó con Rafael la semifinal de Roland Garros era muy bueno. El Zverev que jugó contra Federer en distintos partidos en alguno que recuerdo que tuvo tres match points tenía un excelente juego. Creo que ha bajado su nivel en parte porque no ha conseguido coronar un Grand Slam. Es que yo recuerdo al Zverev que jugó contra Federer o Rafael hace unos años en París era realmente un rival difícil de batir. Es capaz todavía de hacer un juego espectacular de alto nivel, pero le cuesta mantenerlo todo un torneo. En el caso de Tsitsipás creo que perder la final de Roland Garros le afectó, ahí era muy bueno. A partir de cierto tiempo creo que dejó de ser agresivo, jugó un poco más conservador, tuvo menos constancia en su mentalidad y eso le ha llevado a alejarse de las primeras posiciones. En el caso de Medvedev es diferente, estuvo arriba, ganó el US open, perdió una serie de finales después de ir dos sets arriba y supongo que le ha llegado un agotamiento. Aun siendo muy bueno, este agotamiento le está impidiendo en estos momentos mantenerse en las posiciones de arriba.
-¿Por qué cuesta tanto mantenerse arriba?
-Siempre es más difícil llegar que mantenerse por una cuestión estadística. ¿De los que empiezan cuántos llegan? Un 0.01% ¿Y de los que llegan cuántos se mantienen? El 50%. Bueno, pues, es mucho más difícil llegar que mantenerse. Porque hay una cuestión; el llegar arriba te exige y hay un momento en que tú vas perdiendo la fe si no consigues mantener los resultados. Es difícil que mantengas la confianza y la fe en ti mismo si no consigues los resultados. Creo que a veces el esfuerzo que han hecho tanto Medvedev como los otros a veces les ha constado más mantenerse por un tema de educación actual. David Ferrer no consiguió nunca ganar un Grand Slam, pero se mantuvo a su mejor nivel. No hablo si era mejor que Medvedev o Tsitsipás pero se mantuvo en su nivel muchos años y no bajó, no perdió la fe tan rápido.
«Hoy en día no le puedes decir a un joven que no es suficientemente bueno»
Toni Nadal es un formador incansable. Construyó su reputación no solo por los títulos obtenidos junto a su sobrino Rafael, sino por una manera particular de entender el deporte y el entrenamiento. Su estilo, marcado por la exigencia, la disciplina y una fuerte apuesta por los valores, lo convirtió en una referencia para entrenadores y deportistas. A lo largo de los años, supo mantenerse fiel a una idea clara: el desarrollo del carácter es tan importante como el talento.
-¿Qué es lo primero que tiene que hacer un entrenador para potenciar a un chico?
-Primero, analizar sus características y combinarlas con las necesidades del juego que se llama estrategia de entrenamiento y de juego. Y después, evidentemente, tenerlo motivado siempre, que quiera trabajar.
-¿Hasta dónde debe exigir un entrenador para que no sea contraproducente?
-El límite personal, de cada uno. Hay gente que resiste un poco menos o hay gente que resiste un poco más. Pero curiosamente, es el pez que se muerde la cola. Cuánto más bajas el límite, es como todo… te entrenas para poder soportar una carga de trabajo importante. Si tienes un límite corto, difícilmente llegues a ser un gran jugador.
-¿Te pasó con Rafael de tener que moderar?
-Bueno, Rafael aguantaba bastante. Mucho. Evidentemente, hay algún momento que tu tensas más de lo normal o de lo que toca, pues es normal. Después rebajas. No sabes nunca exactamente hasta donde puedes tensar la cuerda, al final el deporte de alto nivel es exigencia. Es lo mismo cuando uno corre una maratón va al límite. ¿Hasta dónde? Hay veces que ir al límite te hace tener problemas físicos y otras veces te hace ganar.
-¿Hubo algún momento en el que pensaste que no iban a llegar a la cima?
-No, yo siempre pensé que Rafael sería un buen jugador porque es lo primero que quería pensar. Al final, la motivación viene en gran medida de la confianza. Si no tienes confianza difícilmente vas a estar motivado. Yo tenía una gran confianza y eso me llevó a estar siempre motivado. Que hay dudas, claro. Tienes que ser un tonto para no tener ninguna, pero dudas razonables. Yo siempre sabía que quería llegar a lo más alto y creía que lo lograríamos.
–¿Qué te generó escuchar las palabras de Rafa en Roland Garros?
-Una parte, satisfacción. También sabía que era difícil que dijera que era un mal entrenador. Entonces, fue satisfactorio. A pesar de la exigencia, el reconocimiento que se hizo un buen trabajo.
-¿Te gustaría volver a entrenar a un tenista de elite?
-No, no especialmente. En todo caso, me gustaría mucho más entrenar a un joven que quisiera llegar a la elite, mucho más que un chico que está en la elite. Ahora, si me dijeran si quisiera volver a colaborar como lo hice con Félix Auger-Aliassime, a lo mejor puntualmente me lo podría plantear. Pero a mi particularmente me gusta el proceso, no tanto estar en la elite.
-¿Lo ves a Rafael como entrenador?
-No porque tiene su vida montada en otro ámbito. Sería muy difícil que pudiera dedicarse plenamente a alguien que tiene muchas actividades. Es complicado. Ahora colaborar con alguien si podría ser factible, pero dedicarse de lleno a un jugador me parece inviable.
Toni y Rafa Nadal tras la consagración del mallorquín en Roland Garros 2017, cuando ganó su décimo titulo. Foto: Pascal Rossignol/Reuters–¿Es más difícil ser entrenador ahora que antes?
-Bueno, yo creo que es más difícil, es menos estimulante. Un entrenador igual que un profesor lo que quiere por encima de todo es tener alumnos que estén dispuestos al trabajo, alumnos que sean consecuentes con la elección que han tomado. El entrenador lo que quiere es tener una cierta autoridad moral y una cierta autoridad delante del jugador. Hoy en día es muy difícil porque con los jóvenes tienes que ir con cuidado con lo que les dices, tienes que decirle las cosas bien para que no se enfaden, porque tienes que ir con cuidado a dañar su autoestima, su autoconfianza y así todo es mucho más difícil.
-Se puede decir que en eso vos tuviste suerte con Rafael y él tuvo suerte con vos…
-Bueno, yo no sé si él tuvo suerte conmigo. Yo la tuve con él, claramente, porque yo siempre tuve la suerte de poderle decir lo que consideraba que le tenía que decir. Hoy en día no le puedes decir a nadie que no es suficientemente bueno, no le puedes decir a alguien que su drive, o su actitud no son buenas. Así es muy difícil trabajar en la vida. Para poder trabajar, para que un entrenador pueda trabajar bien tiene que poder afrontar la realidad. Si no lo pueden hacer tienen un problema, el entrenador y el jugador.
-¿Hablas seguido con Rafael?
-Sí, el sábado pasado jugamos al golf. El jueves volvimos a jugar al golf. Después estuvimos reunidos una hora porque vivimos muy cerca. Depende de lo que hagamos, normalmente voy a ver su hijo y estamos en contacto. Estamos muy cerca.
-¿Pudieron mantener esa relación cercana a pesar de lo que se comentó sobre su separación en 2017?
-Yo dejé de entrenar a Rafael porque consideraba que mi trabajo ya no aportaba gran cosa y él quedó sorprendido. Si yo hubiera pensado que con mi decisión hubiera podido afectar a Rafael, no hubiera dejado de entrenarlo. Pero como entendía que mi trabajo ya no era necesario por eso lo dejé. Nada más. Al final, la cosa es que dejé de ser su entrenador, pero no dejé nunca de ser su tío.
Foto: EFE/Philippe Perusseau. «Si uno quiere tener éxito se tiene q amoldar a la táctica actual»
Desde su lugar, Toni siguió de cerca no solo la evolución del tenis español, sino también el de otros países, como la Argentina. Conoce bien lo que significó aquella generación brillante encabezada por Coria, Nalbandian, Gaudio y Del Potro, y no duda en compartir su mirada sobre ese legado, los cambios en el juego y los desafíos que plantea el presente.
-¿Cuál es tu opinión del tenis argentino?
-El momento que vivió cuando tenía a Del Potro, Nalbandian, Coria, Gaudio. Creo que el tenis argentino es igual que el español, pero nosotros tenemos la suerte de tener a Alcaraz, que lo cambia todo. Pero la realidad es que el tenis ha cambiado. Los jugadores españoles, latinos, hoy en día hay muchos muy buenos, pero tienen una manera de entender el juego que ya no se ajusta tanto al juego actual. Los jugadores, tanto argentinos como españoles, hemos sido más jugadores de construir el punto, jugadores de ir trabajando cada golpe y jugadores que no tenían especialmente un gran saque o a lo mejor golpes tan definitivos, pero sabían jugar. Pero hoy en día el tenis va a golpe limpio, a no pensar mucho y a pegarle lo más fuerte que puedas. Habría que intentar, pues, modificar un poco.
-Deberían enfocarse en ser quizás un poco más agresivos…
-Bueno, desgraciadamente a mí no me gusta. Me gusta más el tenis táctico. Los deportes de pelota me gustan los de habilidad, lo mismo que me gusta ver jugar a Messi y no me gusta ver a un tío muy potente. Pues lo mismo me pasa en el tenis. Lo que pasa es que el deporte actual va a pegarle lo más fuerte que uno pueda y esto es el juego y si uno quiere tener éxito se tiene q amoldar a la táctica actual.










