El italiano Jannik Sinner, el número dos del mundo, conquistó este domingo su cuarto título de la temporada al adjudicarse el ATP 500 de Viena, donde venció en la final al alemán Alexander Zverev, al que tuvo que doblegar en tres sets (3-6, 6-3 y 7-5) después de perder el primero. Sinner, que partía como principal cabeza de serie del torneo y sufrió duras críticas en su país por descartar integrar el equipo de Copa Davis para el Final 8, tuvo que emplearse a fondo para derrotar a Zverev, además de soportar algunas molestias en el muslo durante el tercer set que lo hicieron renguear ligeramente en algunos momentos del juego.
Tras ganar este año dos grandes, en Australia y Wimbledon, y en Beijing el pasado día 1, el tenista italiano repitió su triunfo en Viena de hace dos años para afrontar con la moral alta el Masters 1000 de París, el último de esta temporada, que comienza esta semana con la participación del español Carlos Alcaraz, donde tiene opciones matemáticas de arrebatarle el número uno del ranking.
Con el de este domingo, ya son 22 los títulos de Sinner en su carrera y suma 21 victorias en pista dura, además de convertirse en el primer jugador que juega en ocho finales seguidas en el circuito desde que Novak Djokovic lo hiciera hace una década.
Zverev, de 28 años y número tres del mundo, afrontaba la final con una estadística de su lado: de los siete enfrentamientos entre ambos, cuatro habían caído de su lado por tres de su rival, aunque los dos últimos fueron para el transalpino.
En el primer set se mostró muy sólido, a pesar de que en su primer saque sufrió para salvar el juego tras neutralizar una primera chance de quiebre en contra.
El alemán golpeó primero al romperle el saque a Sinner y ponerse 3-1, una ventaja que conservó hasta el final de la manga gracias a su saque y a la resistencia que mostró ante el juego del número dos del mundo.
«Fue un inicio de la final difícil para mí», reconoció el italiano. Herido, pasó al ataque y empezó a acumular golpes ganadores y a recurrir a los drops para cambiar la dinámica del partido.
«Concedí un break, tuve algunas opciones en el primer set pero no pude usarlas. (Zverev) estaba sirviendo muy bien, pero intenté mantener mi mentalidad y jugar mi mejor tenis cuando llegase», declaró el italiano, cuya mejora en el juego le permitió robar el saque a Zverev y ponerse con 2-0, una renta que mantuvo hasta consumar el empate a un set.
En el definitivo, la balanza se equilibró y los dos jugadores sacaron su mejor repertorio para hacer méritos por el triunfo, que en el caso del alemán hubiera sido el segundo de la temporada tras el que conquistó en Múnich en abril.
Con 2-2, el alemán se vio en apuros, pero salvó dos oportunidades de quiebre para ponerse por delante en un momento en el que Sinner empezó a mostrar molestias en el muslo izquierdo, después de que en el Masters 1000 de Shanghái disputado a mediados de octubre tuviera que retirarse con calambres.
Pero cuando su estado físico parecía complicarle su rendimiento, el italiano se sobrepuso y dio el golpe definitivo al romper el saque a Zverev y ponerse con 6-5 gracias a un revés paralelo sobresaliente con el que cerró el partido y se embolsó el cheque de medio millón de euros como vencedor.
«El tercer set fue una montaña rusa, pero en ocasiones sentía muy bien la pelota, así que intenté empujar y estoy muy contento por ganar otro título», cerró Sinner, que a los 24 años sigue acumulando estrellas.










