San Lorenzo salió a pescar experiencia en aguas de Avellaneda. Con la necesidad que impone la lesión de Gastón Hernández (rotura de ligamento cruzado de rodilla), en Boedo activaron el radar y apuntaron a un nombre que mezcla oficio, voz de mando y versatilidad: Agustín García Basso. Y enviaron una oferta que espera respuesta en breve.
A sus 34 años, el defensor de Racing aparece como una pieza confiable para un fondo que necesita certezas más que promesas. Viene de jugar el clásico de Avellaneda como lateral izquierdo, un puesto que conoce desde sus épocas formativas, al que debió volver por el desgarro de Gabriel Rojas, quien retornó con la lesión de su paso por la Selección en la pasada fecha FIFA.
Esa capacidad de adaptarse, de correrse unos metros sin perder sentido táctico, seduce a Gustavo Alvarez en un San Lorenzo que busca soluciones inmediatas para un nuevo esquema táctico de tres centrales y dos carrileros.
La propuesta ya está sobre la mesa. El Ciclón ofertó un préstamo con cargo de 150 mil dólares y una opción de compra fijada en 700 mil. En Racing analizan los números y el contexto, con la promesa de dar una respuesta en las próximas horas. Más allá de haberse excedido el plazo, en AFA hay luz verde si las partes se ponen de acuerdo.
En Boedo reina un optimismo silencioso pero concreto. Tanto que García Basso fue inscripto en la lista de la Copa Sudamericana, como quien prepara la mesa antes de que llegue el invitado. El Ciclón debuta este miércoles a las 19 ante Recoleta en Paraguay en el certamen internacional.
En ese escenario, el nombre de Ramiro Funes Mori también sobrevuela el Nuevo Gasómetro, aunque con menos fuerza. Sin continuidad en Estudiantes de La Plata, su situación es distinta, más difusa. García Basso, en cambio, asoma como una posibilidad tangible porque no requiere demasiada adaptación ni presentación.
San Lorenzo no quiere improvisar en una zona sensible en la que le hace falta una variante más. En tiempos donde el margen de error es mínimo, apuesta por un zaguero que entiende el juego, que sabe de batallas y que, llegado el caso, puede correrse al costado sin desentonar.
Ahora, la pelota la tiene Racing. Y en Boedo esperan una respuesta positiva para sellar la operación y retirarse del mercado.










