Tiger Woods ganó 82 torneos del circuito estadounidense de golf y conquistó 15 Majors: cinco Masters de Augusta, cuatro Campeonatos de la PGA, tres Abiertos Británicos y tres Abiertos de Estados Unidos. Es uno de los seis golfistas que ganaron los cuatro “grandes”, junto a Gene Sarazen, Ben Hogan, Gary Player, Jack Nicklaus y Rory McIlroy. Pequeño detalle: fue el más joven en lograr ese Grand Slam. Es quien pasó más semanas totales y consecutivas como número uno del ranking mundial. Ícono del deporte. Pero, al cabo, es un ser humano más que lucha contra su cuerpo y sus monstruos internos. Y lo está pagando de nuevo a los 50 años.
Tras el accidente automovilístico que protagonizó el viernes pasado y comunicar el martes que pondrá una pausa en su carrera para tratarse, dos últimas decisiones personales dejan en claro que esta vez pretende tomar las riendas de su vida en serio.
Por un lado, solicitó ante la Justicia permiso para salir de Estados Unidos para internarse en un “tratamiento hospitalario integral” en el exterior, pedido que fue admitido. Y, por el otro, se bajó de la posibilidad de ser nombrado capitán del equipo estadounidense en la Ryder Cup de 2027, que se jugará en septiembre del año próximo en la ciudad irlandesa de Limerick, donde los norteamericanos buscarán recuperar el trofeo que Europa les arrebató el año pasado en Farmingdale.
Pensar a futuro tanto en su tratamiento como en su carrera golfística habla a las claras de un momento crucial en su vida personal y familiar. Y es indicio de buscar el equilibrio al fin.
“Conozco y comprendo la gravedad de la situación en la que me encuentro. Me alejaré por un tiempo para buscar tratamiento y concentrarme en mi salud. Esto es necesario para que pueda priorizar mi bienestar y trabajar para una recuperación duradera. Me comprometo a tomarme el tiempo necesario para regresar en un lugar más saludable, fuerte y concentrado, tanto personal como profesionalmente. Agradezco su comprensión y apoyo, y pido privacidad para mi familia, mis seres queridos y para mí en este momento”, escribió Tiger el martes en sus redes sociales.
Foto Reuters
El apoyo del ambiente golfístico le llegó enseguida de parte de la Asociación de Jugadores de su país, de los organizadores del Masters de Augusta, que se disputará desde el jueves 9 de abril, y del PGA Tour .
“Felicitamos a Tiger por dar prioridad a su salud a largo plazo y respetamos profundamente el valor que se necesita para tomar una decisión tan personal. Tiger nos ha comunicado que no ejercerá como capitán del equipo estadounidense de la Ryder Cup de 2027 y apoyamos su decisión”, dijo la PGA of America en un comunicado.
Fred Ridley, presidente del Augusta National Golf Club, fue claro: “Apoyamos que Tiger Woods se enfoque en su bienestar. Si bien no estará en persona la próxima semana con nosotros, su presencia se sentirá en Augusta”.
Y la PGA difundió estas palabras: “Tiger Woods es una leyenda de nuestro deporte cuyo impacto va mucho más allá de sus logros en el campo. Por encima de todo, es una persona y nuestra prioridad es su salud y su bienestar. Tiger sigue contando con todo nuestro apoyo en este importante paso que está dando”.
Tiger Woods, al costado de su camioneta volcada el viernes.Foto AP
El último accidente
El viernes pasado, Tiger Woods manejaba su camioneta cuando cruzó una doble línea para intentar adelantar a gran velocidad a una camioneta que llevaba un remolque, pero rozó la parte trasera del remolque, volcó sobre el lado del conductor y derrapó hasta detenerse. Ni él ni la persona que iba al volante del otro vehículo sufrieron heridas graves.
Los ojos de Tiger estaban inyectados en sangre y vidriosos, sus pupilas dilatadas, y tenía en el bolsillo pastillas de hidrocodona, un opioide de uso común para el tratamiento del dolor, según el informe difundido por la Oficina del jefe de Policía del condado de Martin.
Está acusado de conducir bajo la influencia de sustancias y de daños a la propiedad y de negarse a una prueba de orina para detectar si había consumido otras sustancias prohibidas. Y como ya tenía antecedentes en un incidente similar, este nuevo caso podría ir a juicio y hasta costarle a uno de los mejores golfistas de la historia una condena de prisión.
En 2017 había sido arrestado por conducir bajo sospecha de alcohol o drogas. En ese momento, luego de que las autoridades lo encontraron dormido al volante de su auto, con el motor aún encendido y el lado del conductor dañado, confesó que había tomado una mala combinación de analgésicos. Se declaró culpable de conducción temeraria, pagó una multa y asistió a un programa para infractores.
En 2021, Tiger casi pierde la pierna derecha por un accidente con su camioneta.Foto AP.
Además, en 2021, sufrió un accidente aún más grave en California: mientras viajaba a casi el doble del máximo de velocidad permitida, volcó su auto y sufrió múltiples fracturas en la pierna derecha. Las lesiones fueron tan severas que estuvo cerca de sufrir una amputación. Aunque en esa ocasión no se presentaron cargos. Aquel incidente de hace nueve años podría pesar para que la investigación del que sufrió la semana pasada llegue a juicio.
En el accidente del viernes, los agentes encontraron dos pastillas blancas, que fueron identificadas como hidrocodona, en un bolsillo. Y Tiger admitió que había tomado medicamentos recetados más temprano en la mañana, pero aseguró que no había consumido alcohol -lo que fue confirmado por los dos tests de alcoholemia que le hicieron ese día- ni sustancias ilegales.
El juez del tribunal del condado de Martin, Darren Steele, aceptó la solicitud para viajar al exterior presentada por el abogado de Woods, Douglas Duncan, quien alegó que la superestrella del golf necesitaba “un programa intensivo, altamente personalizado y con atención médica integral”, lejos del escrutinio de los medios de comunicación y del público.
“Según el médico que trata al acusado, la recomendación de un centro de tratamiento fuera del país se basa en el complejo cuadro clínico y en la urgente necesidad de un nivel de atención que no puede prestarse de forma segura ni eficaz dentro de Estados Unidos, ya que su privacidad se ha visto comprometida en repetidas ocasiones”, afirmó la solicitud de Duncan.
“El escrutinio médico constante y la exposición pública crean importantes obstáculos para su atención y darían lugar a retrocesos y a la imposibilidad de comprometerse plenamente con el tratamiento”, argumentó.










