«Creía que no iba a poder seguir sola con mis dos hijos chicos y que iba a extrañarlo demasiado si se iba de casa. Por eso, en un principio no dije nada. No lo encaré, porque además pensé que quizás era algo pasajero y no quería que todo el mundo se enterara de que mi marido me había engañado. El tiempo pasó y volví a descubrir otra infidelidad. Tenía terror a quedarme sin él, pero me animé y lo eché de casa”, cuenta Soledad, de 43 años, madre de Santino (12) y Lucas (10). Cuando se enteró de que su marido le era infiel, a Soledad se le vino el mundo abajo.
Un engaño, una infidelidad, una traición. Todo esto puede generar un gran quiebre en la pareja que, muchas veces, es difícil de reparar. Aunque para llegar a eso, primero es necesario comprender otras cuestiones importantes, psíquicas y especialmente emocionales.
Según Valeria Bedrossian, psicóloga especialista en terapia de pareja, necesitamos entender qué sucede en nuestro psiquismo ante lo inesperado que irrumpe con fuerza y daña. “Eso es lo que llamamos trauma: una implosión interna”, señala la profesional.
Y explica: “El trauma aparece cuando la tensión es tan grande que no podemos procesarla. No es el evento en sí, sino el efecto que produce en nuestra mente y en nuestro cuerpo: ese desborde que paraliza, desordena y marca un antes y un después”.
La especialista además hace hincapié en que lo traumático no depende de la magnitud del hecho. “Es decir, una mentira ‘mínima’ o una traición aparentemente menor también pueden corroer la confianza y generar microheridas invisibles que desgastan y agotan esa matriz de seguridad del vínculo”, indica.
Y asegura: “A diferencia de un conflicto cotidiano, el trauma relacional cambia la manera en que nos vinculamos. No sólo erosiona la confianza en el otro, también puede erosionar la confianza en uno mismo”.
Enfrentar una desilusión
Por su parte, Andrea Lodigiani, psicóloga especialista en pareja y sexóloga clínica, afirma: “Esta afectación emocional traumática puede influir sobre todas las esferas de la vida de la persona, con síntomas similares al estrés postraumático, donde se vivencia el hecho como amenaza a la seguridad y el bienestar, generando síntomas característicos como la ansiedad, la evitación, la desconfianza, los trastornos del sueño, los pensamientos negativos, y el ánimo negativo, entre otros”.
Ante la consulta sobre si hay una mejor manera de reaccionar ante una traición, la profesional primero aclara que infidelidad, psicológicamente, se refiere a la ruptura de la confianza. “Esto es lo más doloroso porque se rompe el acuerdo sobre el que se asentaba la base de la pareja”, afirma.
Y continúa: “Suele pasar que cuando preguntamos qué sentimientos despierta el hablar de la ‘infidelidad’ nos encontramos con que el hecho de solo nombrarla despierta muchas emociones: la primera y más común es la vergüenza, y esta es una emoción que conlleva miedos”.
Esta afectación emocional traumática puede influir sobre todas las esferas de la vida de la persona, con síntomas similares al estrés postraumático.
Andrea LodigianiPiscóloga, especialista en parejas y sexóloga clínica.
Es exactamente lo que le sucedió a Soledad, la madre de Santino y Lucas. También aclara que en ese periodo en que internamente “perdonó” esa traición, ya nada fue lo mismo: desconfiaba de todo lo que le decía su pareja y no lograba relajarse en ningún momento.
Ahora bien, ¿hay entonces una manera correcta de reaccionar a una traición por parte de la pareja? “En términos generales, la situación es sumamente delicada por su implicancia disruptiva para el equilibrio emocional de ambos, por lo tanto, requiere escucha, empatía, contención, reflexión, entendimiento… pero esto no siempre es posible”, responde Lodigiani.
Y agrega: “Cuando reaccionamos siempre es a nivel emocional. Es un acto automático que realizamos sin mediar pensamiento y aquí no hay mucho para hacer, solo recalcar la importancia de no negar los sentimientos que solo suceden, siempre dentro del marco de la no violencia y el respeto. Por ende, cada persona inicialmente reacciona como puede, con quien es, su historia, las herramientas y recursos emocionales que tiene y desde el momento y la situación actual en la que se entera de la infidelidad”.
Adiós a la confianza
En cuanto al planteo inicial, de si se puede recomponer la pareja luego de una traición o infidelidad, Bedrossian indica que, en muchos casos, la herida es tan profunda que resulta imposible volver a confiar y constituir ese lugar vincular como seguro.
“En esos escenarios, el vínculo suele terminar en el mismo momento en que se produce el quiebre. En otros casos, se puede. Pero el verdadero dilema no es el perdón, sino la reparación de lo que se quebró: la confianza, la paz y el sentido de seguridad en la relación”, señala la experta.
Así fue el caso de Leonardo, de 36 años, quien estaba en pareja desde hacía casi una década y descubrió que su novia lo engañaba con su mejor amigo.
“Cuando me di cuenta ya llevaban un largo tiempo juntos. Me sentí el más imbécil del mundo. Intenté perdonarlos, pero ya se había quebrado la confianza con ambos. No pude sostenerlo y me alejé de los dos”, cuenta el entrevistado.
¿Por qué es tan difícil volver a confiar? Porque, como indica Bedrossian, la confianza es un proceso complejo ya que tiene dos dimensiones: una interna y otra relacional. “En el plano interno, cada persona llega con su propia historia y sus heridas invisibles. La sensación de traición impacta en la autoestima y, si no se procesa, puede derivar en trastornos anímicos importantes”, resume la psicóloga.
“En el plano relacional, la confianza se reconstruye de a dos: con hechos, coherencia y responsabilidad afectiva. Es decir, no depende solo de la voluntad individual de confiar, sino también de la posibilidad real de que el vínculo vuelva a sentirse como un lugar seguro”, explica la especialista.
¿Qué pasa con la sexualidad?
Sandra, de 54 años, cuenta que se dio cuenta de la infidelidad de su esposo porque lo notaba “raro”: pasaba cada vez más tiempo fuera de su casa y recibía mensajes en el celular en horarios fuera de lo laboral. Lo enfrentó y él no se lo negó, aunque lo notó muy arrepentido. Lejos de querer dejarla, le pidió una nueva oportunidad y decidieron empezar una terapia de pareja.
“Lo adecuado es pedir ayuda profesional”, coincide Lodigiani. Y comenta: “La terapia de pareja ayuda a procesar las emociones que se han despertado, el diálogo honesto y abierto y la toma de decisiones… porque reconstruir la confianza es complejo”.
La experta además hace hincapié en que a veces también se recomienda el trabajo personal de cada miembro en un espacio propio porque, según ella, la infidelidad muchas veces responde a una necesidad de crecimiento personal, la curiosidad o la necesidad de novedad: “Rompamos el mito que la asocia a una carencia del vínculo que justifica el ir por fuera de él a encontrar lo que no tiene en la pareja”, afirma.
¿Y qué sucede con la sexualidad de esa pareja que vivió un quiebre? La sexóloga asegura que recuperar la vida sexual es posible, aunque no automático. Es decir, requiere reconstruir la confianza desde lo emocional; y reformular el vínculo, desde la honestidad y también desde el perdón.
“No implica olvidar: lo que sucedió existió, pero eso no impide la posibilidad de dar lugar a lo nuevo. Es estar dispuestos a reconstruir ese dolor en aprendizaje y en una nueva posibilidad de intimidad”, sugiere Lodigiani.
La profesional también asegura que, después de una infidelidad, los miedos, los temores y las fantasías negativas van a existir y que lo fundamental, en esas circunstancias, es aceptarlos y saber que pueden reaparecer.
“Los miembros de la pareja pueden necesitar distintos tiempos para conectar con el erotismo y recuperar su autoestima sexual, por ende, dar lugar, compartir y respetar qué siente cada uno y hasta dónde puede es fundamental para ganar esa confianza perdida e ir generando nuevamente la intimidad dañada”, sostiene.
Por último, la experta indica que lo fundamental no es la performance, sino volver a conectar el uno con el otro. Y asegura: “Aquí la mirada, los besos, abrazos y caricias conscientes, profundas y sinceras van a decir y permitir a la reconstrucción de ese vínculo más que una erección o un orgasmo que probablemente no lleguen”.












